Hipertensión: un riesgo para los adultos jóvenes

Hipertensión: un riesgo para los adultos jóvenes
Se considera hipertensión a una presión arterial superior a 130 sobre 80 milímetros de mercurio (mmHg). | Foto: GETTY IMAGES

El accidente cerebrovascular (ACV) es una lesión común en las personas mayores, aunque durante las últimas décadas su presencia en los jóvenes ha estado aumentando de forma constante. Un nuevo estudio encontró que la principal responsable de esta tendencia, sería la hipertensión arterial.

Un ACV ocurre cuando se interrumpe o se reduce el suministro de sangre que se dirige a una zona del cerebro, lo que impide que éste reciba oxígeno y nutrientes, causando la muerte de las neuronas.

A pesar que pueden tratarse, prevenirse y que su incidencia es inferior en comparación con el pasado, durante la Conferencia Internacional de Accidentes Cerebrovasculares de la American Stroke Association en Honolulu, que tuvo lugar en esta semana, se analizó a qué se deben los nuevos casos en adultos jóvenes.

La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias o vasos sanguíneos. Las pautas emitidas por la American Heart Association (AHA), consideran hipertensión a una presión arterial superior a 130 sobre 80 milímetros de mercurio (mmHg).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad es responsable del 13% de las muertes anuales a nivel global. Solamente en EE.UU. 85 millones de personas la padecen.

La principal responsable

Uno de los estudios expuestos en la conferencia, relevaba información de sobrevivientes de ACV tratados en centro de atención de salud del norte de California, durante un período de 15 años.

Los participantes fueron agrupados por edad, en el primer grupo se encontraban 354 personas de 1 mes hasta 19 años y, en el segundo, 1,014 personas de 20 hasta 49 años.

Los expertos compararon entre los sobrevivientes y personas de edades similares que no sufrieron un ACV, los siguientes factores de riesgo:

  • Presión arterial.
  • Diabetes.
  • Tabaquismo.
  • Obesidad.
  • Colesterol alto.

A partir de esto, descubrieron que las probabilidades de sufrir un derrame cerebral aumentaban significativamente a partir de los 20 años, pero solo si tenían presión arterial alta o más de un factor de riesgo.

Este peligro creció durante las siguientes dos décadas de vida, donde encontraron que el riesgo a era 10 veces mayor si la persona tenía al menos dos factores de riesgo.

"Los hallazgos sugieren que los médicos deben hacer un mejor trabajo al evaluar a los pacientes jóvenes, para detectar el riesgo de accidente cerebrovascular", dijo la Dra. Sharon Poisson, investigadora principal del estudio y profesora asociada de neurología en la Universidad de Colorado.

Y agregó "Las personas de 20 y 30 años no suelen pensar que la hipertensión o la diabetes son cosas por las que deben preocuparse, pero realmente tienen un impacto en el riesgo de accidente cerebrovascular".

Uno de muchos casos

La AHA reflejó esta situación con el caso de Kelly Fucheck, quién a los 32 años tuvo un derrame cerebral.

Aunque conocía los signos de ACV y sabía que tenía varios factores de riesgo (era fumadora y tenía sobrepeso), trató de ignorar los síntomas el día que sufrió la lesión.

"Sé que suena loco ahora, pero el derrame cerebral nunca se me pasó por la cabeza. Siempre asocié el accidente cerebrovascular con los ancianos. Aunque tenía problemas de salud, nunca pensé que podría pasarle a alguien de mi edad", afirmó Fucheck.

La Dra. Carolyn Brockington, directora del Stroke Center en Mount Sinai West y los hospitales Mount Sinai St. Luke en la ciudad de Nueva York, dijo que esta historia no es inusual entre los adultos más jóvenes, que suelen asociar los ACV con sus abuelos.

"Piensan: 'Soy demasiado joven para eso', cuando realmente podemos sufrir un derrame cerebral a cualquier edad", aseguró.

Brockington, quien no participó en el estudio, considera que los hallazgos de la Dra. Poisson deben animar a los adultos jóvenes a identificar sus factores de riesgo y luego trabajar para reducirlos.

"Es algo así como contratar una póliza de seguro para el resto de tu vida, para tener una buena calidad mientras estamos aquí" concluyó.

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