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Juan Carlos Fuentes
Juan Carlos Fuentes

Embarazo fantasma, ¿qué es lo que ocurre?

¿Alguna vez has escuchado o leído sobre un Embarazo Psicológico? No es una entidad frecuente en nuestro medio y no se conoce con certeza el número de pacientes que llegan a padecer esta situación con connotación Psicológica y Neuroendocrina debido a que no se acercan a los profesionales de salud o no llevan a cabo el tratamiento cuál debiera ser, a continuación explicaré un poco sobre dicha condición.

El término correcto médicamente hablando es Pseudociesis, aunque también es conocido como Embarazo psicológico, fantasma, utópico o imaginario, se refiere a la condición en la que una mujer está convencida de estar embarazada sin realmente estarlo y además presenta sintomatología similar a la que se tiene durante esta etapa.

Como antes mencioné, su causa tiene que ver con factores psicológicos y neuroendocrinos. En cuanto a la cuestión psicológica se describe dentro de los Trastornos somatomorfos, que se refieren a las manifestaciones de algunas emociones a través de síntomas físicos.

Y otras condiciones que pueden conducir a un Embarazo Fantasma son la esterilidad o infertilidad de una mujer, deseos de forzar o reforzar un matrimonio, o mujeres que tienen necesidad de atención especial.

Los factores neuroendocrinos intervienen a través de las hormonas, quiénes toman un papel importante debido a que gracias a ellas es que se desarrolla la sintomatología similar a la de la gestación.

Hay una disminución de FSH y LH que llevan a una mujer a no ovular y después a no menstruar, por otro lado la Progesterona y la Prolactina se mantienen altas lo que estimula algunos cambios como el aumento de tamaño en mamas e incluso indicios de lactancia.

Los síntomas y signos que se encuentran en mujeres con embarazo fantasma, además de la firme creencia de estar gestando, son: falta o alteración de la menstruación, distensión abdominal, sensación de movimientos fetales, náuseas, vómitos y cambios mamarios como aumento de volumen, cambio de coloración e incluso secreción de leche, así como aumento de peso, entre otras.

La manera de diagnosticar esta condición es sencilla y tiene que ver con el momento en el que la paciente se acerca al profesional de la salud para llevar un control prenatal, o que por decisión propia se practique una prueba hormonal de embarazo y un ultrasonido obstétrico en el que ambos estudios serán negativos para diagnóstico de gestación.

El siguiente paso consistiría en terminar de estudiar el contexto de la paciente e incluso descartar alguna otra patología que causa los síntomas, posteriormente brindarle a la paciente toda la confianza para aceptar su estado de salud real, así como el inicio de un tratamiento integral incluida la terapia psicológica e incluso psiquiátrica.

Es importante el que la paciente se convenza de que no se encuentra embarazada y por ello es importante el apoyo familiar y social por lo difícil que esta idea pueda parecer. La terapia psicodinámica es de elección y no se debe retrasar su inicio debido a que la salud mental es básica para que una persona pueda tener  un mejor desarrollo en todos los ámbitos que se desempeña.

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