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Juan Carlos Fuentes
Juan Carlos Fuentes

Bartolinitis: ¿Cómo identificarla y qué debo de hacer?

La Bartolinitis es la inflamación e infección de las glándulas que se localizan la entrada de la horquilla, en la vagina, llamadas Glándulas de Bartholin. Se trata de un proceso doloroso e incómodo y relativamente frecuente para las mujeres que se encuentran en edad reproductiva, así como un motivo de consulta Ginecológica.

Es considerada como una infección relacionada a la higiene genital y en algunos casos, secundaria a una infección de transmisión sexual, debido a los gérmenes que lo provocan, además de que se puede ser susceptible si se tiene alguna alteración anatómica a nivel de dichas glándulas e incluso si se han tenido eventos quirúrgicos a nivel vulvar o vaginal.

Se diferencia del Quiste de Bartholin, en que este último, sólo es un agrandamiento de la glándula secundario a la acumulación de la secreción e imposibilidad para ser evacuada, pero sin que el contenido sea infeccioso. Y del absceso, que es la complicación de la Bartolinitis

La infección de las Glándulas de Bartholin se puede manifestar con alguna o algunas de las siguientes características:

-Tumoración palpable a nivel de la entrada vaginal.

-Dolor mientras se está sentado o que aumenta al caminar.

-Aumento de la temperatura de la zona.

-Dolor al tener relaciones sexuales.

Flujo vaginal.

Para realizar el diagnóstico sólo es necesaria una evaluación Ginecológica cuando se realiza drenaje de la Glándula se recomienda mandar a cultivar la secreción para conocer el germen causal y dar manejo específico, aunque en varias ocasiones es polimicrobiano.

Por lo que no es necesario esperar a los resultados del cultivo y se puede dar tratamiento antibiótico empírico conociendo los principales causantes de este cuadro, aunque si se confirma la presencia de un microorganismo de transmisión sexual se debe dar tratamiento de erradicación a la mujer y a su pareja.

El tratamiento además de ser antibiótico y desinflamatorio debe incluir medidas de calor local, baños de asiento y en caso de no haber mejoría realizar su drenaje, que se realiza bajo anestesia local, aunque si se trata de un proceso crónico, el cual ha recurrido en varias ocasiones, podría requerir manejo quirúrgico ya sea extirpando la glándula y su conducto por completo o realizando un procedimiento que se llama marsupialización en la que además de drenar la glándula de bartolini se deja una apertura por la cual puede seguir drenando para que no se vuelva a formar nuevamente un absceso.

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