Directo al corazón: los peligros del azúcar

por Dr. Michael Jacobson, Acción en Nutrición (Marzo 2013)

Cuando comencé a trabajar para el área de nutrición y seguridad alimentaria en 1970,  la gente sabía que la azúcar blanca, común y sabrosa era solo “chatarra” y “calorías vacías”. Evitaban comer azúcar porque carecía de vitaminas y min­erales, además de causar caries dentales.

Sin embargo, los estudios más recientes han demostrado que las grandes cantidades de azúcares adicionales (o refinadas) —incluyendo la azúcar de caña, azúcar de betabel (o remolacha), jarabe de maíz alto en fructuosa, jarabe de maíz simple, y la dex­trosa— en nuestra dieta están perjudicando mucho más que solo a nuestros dientes. 

A pesar de que los niveles de consumo han disminuido en la década pasada, seguimos consumiendo mucha azúcar. De acuerdo con las cifras del U.S. Department of Agriculture (Departamento de Agricultura de los EE.UU.), una persona consume en promedio alrededor de casi  400 calorías al día provenientes de azucares refinadas, y muchas personas consumen aún más. De hecho, más de 35 millones de personas obtienen más de un cuarto de sus calorías diarias de azucares refinadas. Casi la mitad de esa azúcar proviene de las azucares liquidas: refrescos, bebidas deportivas, bebidas de energía, bebidas de frutas, entre otras.

Los estudios que mantienen los registros de miles de personas durante años han encontrado que aquellos que consumen más bebidas azucaradas tienen un mayor riesgo de aumentar de peso y contraer diabetes, así como enfermedades del corazón, y gota. Cuando los científicos le dieron a la gente bebidas azucaradas, estas subieron más de peso que la gente que tomó bebidas sin calorías. Además, cuando los científicos les dieron a la gente una gran cantidad de fructuosa, la cual está compuesta de azúcar y jarabe de maíz alto en fructosa, observaron un aumento en la grasa del área del estomago y en los niveles de triglicéridos, glucosa, insulina y colesterol LDL (o “colesterol malo”) en la sangre, los cuales son causantes de las enfermedades en el corazón. Además, entre más azúcar (proveniente de comidas y bebidas) consuma la gente, menos nutrientes obtienen.

De acuerdo con estadísticas de la U.S. Department of Health and Human Services Office of Minority Health (Oficina de Salud de las Minorías del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU.), el 78 por ciento de las mujeres mexicano-americanas padecen de sobrepeso u obesidad, a comparación de solo el 60.3 por ciento de las mujeres no hispanas. En el 2010, los hispano-americanos tuvieron hasta 1.2 veces más probabilidades de padecer de sobrepeso que los  no-hispanos. Además entre el 2009 y el 2010, los niños mexicano-americanos tuvieron  1.6 veces más probabilidades de padecer de sobrepeso que los niños de origen no hispano.  

Asimismo, la Office of Minority Health (Oficina de Salud de las Minorías) descubrió, por medio de una encuesta nacional, que los mexicano-americanos tienen el doble de probabilidades de ser diagnosticados con diabetes por un médico que los blancos no hispanos. Ellos tienen un índice más alto de enfermedades renales en etapa terminal causadas por la diabetes, y tienen un 50 por ciento más de probabilidades de morir de diabetes que los blancos no hispanos.

La American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) recomienda que las mujeres no deben consumir más de seis cucharaditas de azúcar adicional al día y los hombres no deben consumir más de nueve. Para poner esto en contexto, una lata de Coca-Cola contiene nueve cucharaditas de azúcar adicionales y un yogur de 6 oz. con sabor tiene alrededor de cinco cucharaditas.

Lamentablemente los consejos de los expertos en salud no pueden causar mucho impacto en una sociedad donde las bebidas y comidas azucaradas se venden a un precio muy bajo en restaurantes de comida rápida, tiendas de conveniencia, cafés, gasolineras, farmacias y supermercados.

Por suerte, las compañías están desarrollando endulzantes más seguros, con mejor sabor y de gran potencia, a base de fuentes naturales como las hojas de estevia. Otras compañías están trabajando en crear “intensificadores de dulzor” que hacen que una cucharada de azúcar tenga el doble de sabor.

Ha llegado el momento de que la Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos) vuelva a evaluar la seguridad de las bebidas azucaradas. Eso es lo que el Center for Science in the Public Interest (Centro para la Ciencia en el Interés Público), varias docenas de expertos en nutrición, siete departa­mentos de salud locales, y 15 organizaciones sin fines de lucro le han pedido a la FDA.

Creo- y algunos funcionarios de la industria de refrescos están de acuerdo-,  que la cantidad de azúcar en las bebidas podría reducirse hasta en un 75 por ciento o más sin perder el sabor. ¡Brindo por eso!

Para conocer más acerca de los efectos del azúcar, vea nuestro video “Los Verdaderos Osos” en el enlace http://youtu.be/rzm0i7iLu2s