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Mallas vaginales aún generan controversia

Por Hercilia Garnica -

La sobrecarga del embarazo y el proceso del parto suponen un enorme estrés para el cuerpo de la mujer. Estas tensiones pueden debilitar las estructuras naturales de soporte del suelo pélvico, y con el tiempo dar lugar al prolapso de órganos pélvicos e incontinencia.

Los síntomas que se presentan cuando el suelo pélvico se ha debilitado pueden variar de leves a severos, y pueden afectar la posibilidad de llevar una rutina normal e incluso de mantener una vida sexual activa.

Se habla de que hay un trastorno de piso pélvico (PFD por sus siglas en inglés) cuando los músculos o los tejidos conectivos de la zona pélvica se debilitan o sufren algún daño. Los trastornos del piso pélvico más comunes son la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal y el prolapso de los órganos pélvicos. Los PFD son más comunes en las mujeres de más edad.

Las investigaciones sobre la posibilidad de prevenir los trastornos del piso pélvico son recientes. En líneas generales se recomienda mantener un peso saludable o bajar de peso porque las mujeres con sobrepeso u obesidad son más propensas a tener problemas del piso pélvico.

También es importante llevar una dieta con alto contenido de fibras y beber abundante líquido. Esto promueve un funcionamiento intestinal normal y reduce el riesgo de tener estreñimiento. 

No fumar. Fumar puede provocar tos crónica, lo que genera tensión en el piso pélvico.
Hacer ejercicios de Kegel con regularidad para mantener los músculos del piso pélvico tonificados. Para que sean efectivos, los ejercicios de Kegel se deben realizar de manera correcta y rutinaria.

Entrenar la vejiga. Esto implica ir al baño en horarios determinados, para recobrar el control de la vejiga. Por ejemplo, una mujer comienza a ir al baño cada 60 o 90 minutos y luego, a medida que pasan los meses, va aumentando el tiempo con la meta de ir al baño cada dos horas y media o tres horas.

Algunas mujeres embarazadas se preguntan si pueden prevenir los problemas del piso pélvico al tener un parto por cesárea en vez de un parto vaginal. La respuesta no es clara. Hay mujeres que nunca tuvieron un embarazo pero igual desarrollan problemas del piso pélvico, mientras que otras mujeres con varios embarazos no los desarrollan.

Someterse a una cesárea presenta otros riesgos significativos que se deben considerar.

Ahora bien, si aun tomando previsiones sufres del trastorno del piso pélvico debes conocer las investigaciones que se han enfocado en activar formas de reducir o aliviar los síntomas porque sin tratamiento, las molestias pueden empeorar y afectar tu autoestima, tu capacidad para desempeñar bien tu trabajo, tus relaciones y muchos otros aspectos de tu vida cotidiana.

Quirúrgicos y no quirúrgicos 

Se estima que cerca del 50% de las mujeres experimentará en su vida algún tipo de prolapso de órganos pélvicos, de las que un 11% requerirá cirugía, según el uroginecólogo Eduardo Cortés, especialista en los problemas de suelo pelvico e incontinencia de la mujer del Kingston Hospital NHS Foundation Trust, en Londres.

Y para corregir los problemas relacionados con el prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia existen opciones quirúrgicas y no quirúrgicas. 

Entre las primeras están los implantes de mallas transvaginales que han sido motivo de controversia en Estados Unidos y en el Reino Unido después de que pacientes se quejaran de sufrir fuertes y constantes dolores abdominales y vaginales tras la operación.

Pero, ¿qué son exactamente estos implantes y cuáles son sus riesgos?

Se trata de un dispositivo sintético que se coloca en el tejido vaginal para proporcionar soporte adicional a los órganos que se han desprendido o para sostener la uretra en los casos de incontinencia urinaria.  

Suelen utilizarse alguno de los dos tipos de mallas: la malla vaginal que repara el prolapso de los órganos pélvicos al reforzar la pared vaginal y el cabestrillo mediouretral que trata la incontinencia urinaria por esfuerzo al brindar apoyo a la uretra.

Alertan sobre complicaciones

En los años 90 los médicos empezaron a utilizar estas mallas y en 2008 comenzaron los problemas.

Las complicaciones de las mallas vaginales salieron a la luz pública cuando más de 1.000 informes en contra fueron hechos a la Agencia de Alimentos y Medicamentos, FDA, por mujeres en Estados Unidos.

Entre las complicaciones más comunes figuraron: erosión de la malla a través de la vagina, dolor pélvico, infección grave, sangrado y dolor durante las relaciones sexuales, perforación de un órgano, problemas urinarios.

En efecto, la FDA recomendó a los pacientes y médicos considerar tratamientos alternativos para los problemas de suelo pélvico.Y muchos médicos coinciden en que la implantación de la malla transvaginal tiene que considerarse como el último recurso para corregir un prolapso.

En casos leves se suele recomendar ejercicios de suelo pélvico los cuales pueden proporcionar un mejoramiento temporal de los síntomas.

No obstante, la cirugía moderna se sustenta en intentar reconstruir la anatomía pélvica utilizando el tejido nativo, y sólo cuando falla esta se considera la posibilidad de utilizar la malla vaginal. 

De hecho Australia prohibió recientemente el uso de mallas vaginales para tratar daños en el suelo pélvico, unos meses después de una demanda colectiva contra la empresa fabricante por los supuestos efectos secundarios de estos implantes.

Las mallas, que se implantan mediante una cirugía para tratar el daño en el suelo pélvico y la incontinencia urinaria y el prolapso uterino, están siendo investigadas por el parlamento por las complicaciones asociadas y los efectos secundarios.

Muchos medios locales publicaron testimonios de mujeres que aseguran que el dispositivo las dejó con dolores crónicos muy severos.

La agencia para la Administración de Productos Terapéuticos (TGA) dijo que examinó evidencia clínica sobre los implantes realizados en Australia y que también revisó los últimos estudios internacionales.

"La TGA cree que los beneficios de usar mallas transvaginales para el tratamiento del prolapso de los órganos del suelo pélvico no compensan los riesgos que estos productos implican para los pacientes", dijo la agencia del gobierno en un comunicado.

El organismo también indicó que había una "falta de evidencia científica adecuada" de que hubiera más beneficios que riesgos al usarlas para tratar la incontinencia urinaria.

Los productos van a ser eliminados de la lista que rige los dispositivos médicos en Australia a partir del próximo 4 de enero.

Gai Thompson, una de las participantes en la demanda colectiva interpuesta en Australia, celebró la noticia.
"Yo creo que la gente no entiende que no hay un día desde que esto me fue implantado en el que no sienta dolor, no hubo ni un día".

 

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