¿Por qué deben aprender música los niños?

El poder de la música

El poder de la música

La música es un idioma universal. Hay muchos géneros, para todos los gustos y momentos, y es sin duda una de las cosas que más se disfrutan en la vida. Aprender música en los primeros años de vida tiene importantes beneficios en el desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, mecanismos del lenguaje y socialización. ¿Sabes qué otras bondades tiene para los niños? Descúbrelo

Formas en que la música mejora tu salud
Papel protagónico

Papel protagónico

La música es más que un pasatiempo, “constituye una importante ayuda en el desarrollo intelectual, además de apoyar la integración con otros niños y facilitar la comunicación, ya que a través de la música los más pequeños logran aprender palabras, refuerzan el aprendizaje, obtienen una mejor coordinación y estimulan la expresión corporal”, destacó el Maestro Héctor Islas Lecona, Director Musical de Yamaha en entrevista a HolaDoctor.

Lo mejor para las neuronas

El cerebro crece en respuesta al entrenamiento musical, de la misma forma que los músculos aumentan con el ejercicio físico. Los niños que crecen escuchando música, cantando canciones, y moviéndose al ritmo de la música gozan de un mejor sistema sensorial, creando más enlaces en las conexiones neuronales del cerebro, con lo que aumenta su capacidad de aprendizaje y se potencia su atención y concentración.

Alimentos para mejorar la concentración
Gimnasia para el cerebro

Gimnasia para el cerebro

Platón decía que la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo. Está comprobado que la música es como un gimnasio para el cerebro, mejora su plasticidad, elasticidad y el entrenamiento de los circuitos cerebrales. Al lograr reformar la forma en que las neuronas se comunican, mejora la actividad cognitiva y logramos un cerebro en “mejor forma y estado”.

Entrena tu cerebro para ver más allá
Un poderoso instrumento

Un poderoso instrumento

Aprender a tocar un instrumento musical a edad temprana puede contribuir a mejorar el cerebro. De hecho, ayudan a establecer fuertes conexiones entre las regiones motoras del cerebro, según la Universidad de Corcordia en Canadá. Tocar requiere coordinación entre las manos, aparte de estímulos visuales o auditivos por lo que aprender antes de los 7 años puede aumentar la maduración de las conexiones entre el motor y las regiones sensoriales.

Estimula el desarrollo del lenguaje

Cuando los niños están adquiriendo los elementos de lenguaje y desarrollando sus habilidades de comunicación, la música puede ser una poderosa herramienta. El tono, el timbre, la intensidad y el ritmo de la música preparan al oído, la voz y el cuerpo del niño a escuchar, integrar y emitir sonidos del lenguaje. Un niño que canta canciones infantiles estará motivado a repetir rimas, de esta manera estará practicando el lenguaje y su aplicación.

El efecto Mozart

En 1993 Gordon Shaw, uno de los miembros fundadores de la facultad de la Universidad de California, dirigió un estudio que concluyó que los estudiantes que realizaron pruebas de razonamiento mientras escuchaban a Mozart, se desempeñaron mejor en el examen, en oposición a aquellos que se sentaron en un cuarto en silencio. A este hallazgo se le llamó "Efecto Mozart".

Favorece las relaciones sociales

Favorece las relaciones sociales

El contacto con la música hace que los niños se sientan felices porque están compartiendo canciones, bailes y melodías con personas que tienen gustos afines a ellos. Un niño que vive en contacto con la música aprende a convivir de mejor manera con los demás, estableciendo una comunicación más armoniosa, aseguró Islas Lecona.

Pensamiento lógico

Para iniciarse en la música, lo único que hace falta es querer aprender. La música está hecha de ritmos y pausas, variaciones de tiempos, intensidades, conjuntos de instrumentos, en suma, pura matemática, por lo que el aprendizaje de ésta estimula el análisis, la síntesis y el razonamiento, así como la estructuración de los mapas mentales. Por eso, estudiar música permite la resolución de problemas matemáticos y de razonamiento complejo.

Fomenta la creatividad

La imaginación es uno de los grandes tesoros de la infancia y la creatividad resulta esencial para desarrollar el pensamiento abstracto, resolver problemas y de relacionarse mejor con los demás. La música fomenta la creatividad y la imaginación en la medida que permite la asociación de experiencias, sentimientos e ideas con nuevos sonidos y ritmos.

Mejora el coeficiente intelectual

Mejora el coeficiente intelectual

Exponer a un niño desde temprano a la música tendría grandes beneficios para su desarrollo mental. De acuerdo con científicos de la Universidad de Harvard, en EE.UU., los niños de 8 a 11 años que recibieron clases de música extra curriculares desarrollaron mayor coeficiente intelectual verbal y habilidades visuales, en comparación con los niños que no tuvieron un entrenamiento musical.

Facilita aprendizaje idiomas

Facilita aprendizaje idiomas

Las partituras contienen instrucciones precisas sobre el ritmo, la altura, la duración, la velocidad, el carácter y la técnica precisa para tocar las notas; expresadas solamente con líneas, puntos, y símbolos. Es como aprender a leer otro alfabeto, refirió Islas Lecona, por lo que el cerebro tiene ventajas perceptuales adquiridas que facilitan el aprendizaje de los conceptos propios de las lenguas y las competencias necesarias para aprehenderlas.

Música y embarazo

Música y embarazo

El sentido del oído se desarrolla en el quinto mes de gestación y desde entonces el bebé comienza a escuchar el fluir de la sangre, los latidos del corazón, la voz de su madre que poco a poco comienza a reconocer y sonidos del exterior. Por eso, muchos médicos recomiendan la estimulación prenatal a través de masajes y de la exposición a la música a través de auriculares, combinando el ritmo con movimientos rítmicos de la madre.

El primer instrumento musical

El primer instrumento musical

El primer instrumento musical para los niños debe ser una elección suya. La edad ideal para que empiece a aprender a tocar un instrumento es a partir de los 5 años de edad. “El más recomendable es el teclado, en general tiene una afinación ya definida y esto es muy importante para el desarrollo auditivo y que los niños escuchen siempre las mismas frecuencias de la notas”, consejo el Director Musical de Yamaha.

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