En el limbo: cómo viven los inmigrantes en la frontera

Destino incierto

Destino incierto

Las personas que solicitan asilo y los refugiados de México y Centroamérica se dirigen a menudo a refugios fronterizos en Tijuana, y a veces permanecen semanas esperando que el gobierno de los Estados Unidos apruebe o deniegue sus solicitudes. Están débiles y enfermos por las largas travesías.

Odisea

Odisea

Jose Manuel Salinas (arriba), quien se aloja en una tienda de campaña en el refugio, llegó aquí en enero después de un mes de caminata y haciendo autostop desde su casa en Acapulco, Guerrero. El herrero, de 31 años, dice que no tuvo más remedio que buscar asilo en los Estados Unidos.

Atención médica

Atención médica

“No se puede vivir en el estado de Guerrero. Hay mucha delincuencia”, dice Salinas, quien en la foto está sosteniendo al bebé de un amigo. “Es muy poco lo que paga el salario de uno y no alcanza para la familia”. Pero el viaje lo desgastó. Se enfermó y ahora está luchando contra una tos que ha empeorado desde que llegó.

Voluntarios

Voluntarios

Recientemente, un grupo voluntario de médicos y enfermeras de California visitó uno de estos refugios, llamado Movimiento Juventud 2000, donde pasaron el día atendiendo a los migrantes amparados aquí.

Un derecho

Un derecho

Normalmente sólo un médico de México y dos enfermeras visitan la instalación cada semana para tratar a los enfermos. Y pueden pasar sólo entre cinco y diez minutos con cada paciente, debido a la multitud de migrantes que necesitan atención.

Clínica móvil

Clínica móvil

Pero esa tarde de abril, un grupo de unos 75 trabajadores de salud de los Estados Unidos llegó con una clínica médica móvil para ayudar a los migrantes que necesitan atención.

Raíces

Raíces

Laura Ramírez, enfermera de Riverside, California, dice que siente una conexión con los migrantes. “Mis papás son de México y también trabajo en un hospital donde la mayoría de los pacientes hablan español,” dice Ramírez, quien está aquí por primera vez como voluntaria. “Los miro aquí. Quizás en unos años los tengamos como pacientes allá”.

Trabajo de base

Trabajo de base

José María García Lara, director del refugio, (foto) dice que muchos migrantes se enferman durante el viaje por la falta de agua potable, la escasez de comida y el pobre saneamiento en los campamentos y refugios a lo largo del camino. Cuando está lleno, el Movimiento Juventud 2000, acoge a cerca de 150 personas.

Antes y después

Antes y después

“Enfermos de gripe, enfermos de cansancio, y lo más importante: que esta comunidad viene enferma con un problema psicológico de depresión”, dice Lara. “Porque la gente que está saliendo está dejando sus casas… está dejando toda una vida”.

Caravanas

Caravanas

Por 25 años este refugio sirvió como vivienda para mexicanos deportados de los Estados Unidos. Pero más recientemente, Lara lo ha abierto a una ola de migrantes que huyen de la violencia en sus países de origen. Lara dice que el refugio ha atendido a las primeras tres caravanas que llegaron desde 2017.

Signos vitales

Signos vitales

Los trabajadores de salud arreglan mesas en donde ofrecen ayuda tanto para dolencias físicas como psicológicas. Ofrecen primeros auxilios, así como atención pediátrica y cuidado dental, y miden la presión y la glucosa.

Sentimiento común

Sentimiento común

En Tijuana, y mientras reciben esta atención médica como un regalo milagroso, los más de 150 migrantes que ahora pasan sus días en este refugio fronterizo comparten historias, pasados y, tal vez un mismo futuro, mientras esperan que que el gobierno de los Estados Unidos decida su destino.

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