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¿Por qué los enfermeros tardan tanto tiempo en responder?

Por Randy Dotinga, Reportero de HealthDay -

Un estudio de un hospital pediátrico evalúa el tiempo de respuesta a las alarmas del monitor de cabecera

MARTES, 11 de abril del 2017 (HealthDay News/HolaDoctor) -- Cuando se apaga la alarma del monitor de cabecera de la habitación de un hospital pediátrico, los padres ansiosos esperan que el personal de enfermería responda con rapidez.

Sin embargo, esta pronta respuesta rara vez ocurre y un nuevo estudio ayuda a explicar por qué.

Los investigadores encontraron que el personal de enfermería suele reaccionar rápido cuando las alarmas son urgentes. No obstante, son más lentos en responder al final de la jornada laboral o cuando sufren la “fatiga de alarma crónica”.

Además, según el estudio, la presencia de los padres en la habitación duplicó el tiempo de respuesta promedio.

Aun así, los investigadores recalcaron que el retraso en el tiempo de respuesta no puso en peligro a ninguno de los 100 pacientes evaluados en el estudio. Se consideró que solo la mitad del uno por ciento de más de 11,000 alarmas analizadas “requerían atención inmediata” o eran de gran importancia.

“En general, los enfermeros determinaban con eficacia qué alarmas eran importantes”, señaló el autor principal del estudio, el Dr. Christopher Bonafide, profesor adjunto de pediatría del Hospital Pediátrico de Filadelfia. “Su intuición era la correcta”.

El elevado número de falsas alarmas en los hospitales estadounidenses ha provocado una “fatiga de alarma” entre los enfermeros. Como consecuencia, la Comisión Conjunta, el organismo que acredita los hospitales estadounidenses, emitió nuevas directrices para gestionar los monitores de alarma.

Los pitidos y sonidos alertan al personal de las afecciones médicas que enfrentan los pacientes, tales como la frecuencia cardiaca alta, la bajada de los niveles de oxígeno en la sangre y patrones peligrosos en los latidos cardíacos, señaló Bonafide.

Sin embargo, muchas falsas alarmas se deben simplemente a que los bebés se mueven e interrumpen los sensores, puntualizó.

“Cuando la alarma suena y el enfermero ya se encuentra en la habitación del paciente, puede levantar la vista inmediatamente, comprobar el estado del paciente y asegurarse de que todo está bien”, apuntó Bonafide. “Cuando un enfermero no está en la habitación, algunos hospitales como el nuestro pueden enviarle un mensaje de texto a su teléfono”.

Para este estudio, los investigadores analizaron los videos de 38 enfermeros que atendieron a 100 pacientes en el Hospital Pediátrico de Filadelfia entre 2014 y 2015.

Casi todos los 11,745 pitidos y sonidos eran válidos. Mientras que 50 fueron considerados críticos: “los que son importantes y no queremos que nadie omita”, destacó Bonafide. En promedio, los enfermeros respondían a estas alarmas en aproximadamente un minuto.

Sin embargo, según el estudio tardaban, por lo general, 10.4 minutos o más en atender a la mitad de las alarmas totales.

Los años en el ejercicio de la enfermería y el número de casos explicaron algunas diferencias en el tiempo de respuesta.

“Los enfermeros que tenían menos de un año de experiencia respondían más rápido que aquellos con uno o más años de experiencia”, subrayó Bonafide. “Los enfermeros que cuidaban a un solo paciente respondían más rápido que aquellos que atendían a más de uno. Y por cada hora que transcurría en el turno de un enfermero, su tiempo de respuesta era un poco más lento”.

Otros factores también parecían contribuir.

“El tiempo de respuesta era más rápido cuando los padres no se encontraban en la habitación que cuando estaban allí”, apuntó. El tiempo medio de respuesta era de seis minutos cuando no había ningún miembro de la familia presente y de 12 minutos cuando sí estaban.

Además, el tiempo de respuesta para los pacientes “más complejos” era más rápido, recalcó Bonafide. “Asimismo, el tiempo de respuesta para atender a los pacientes que habían tenido alarmas previas que necesitaron intervención era más rápido en comparación con aquellos que no tenían esos antecedentes”.

Marjorie Funk, profesora en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Yale, alabó el estudio. Señaló que estos hallazgos no deberían preocupar a los padres que se ausentan de la habitación de sus hijos en los hospitales.

“Las alarmas de eventos graves tienen un sonido distintivo y el personal de enfermería responde de inmediato”, apuntó Funk. “Otras alarmas pueden requerir atención, pero los enfermeros pueden terminar lo que están haciendo con otro paciente antes de responder o pedirles a un colega que responda”.

Bonafide explicó que no hay ninguna directriz que indique al personal de enfermería la rapidez con la que debe responder a las diversas alarmas. Aunque cree que el sistema necesita mejoras.

“Es mucho lo que se puede hacer para mejorar la seguridad y el desempeño de estos sistemas a fin de hacer que sean efectivos y proporcionen información verdaderamente útil que ayude a los enfermeros a detectar a los pacientes que tienen dificultades”, subrayó.

Cuando un niño es hospitalizado, Bonafide y Funk concuerdan en que lo correcto es que los padres hagan preguntas. Entre las cuales está preguntar a los médicos y las enfermeras: “¿Por qué se monitorea continuamente a mi hijo? ¿Qué complicaciones buscan detectar?”, y “¿qué debo hacer si se enciende una alarma?”.

El estudio aparece en la edición del 10 de abril de JAMA Pediatrics.

Más información

Para más información sobre cómo ayudar a su hijo a tolerar un ingreso hospitalario, consulte el Centro Médico de la Universidad de Rochester.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

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