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¿Le encanta el chocolate? ¿Las papitas? Quizá sus genes tengan la culpa

Por Amy Norton, Reportera de HealthDay -

Los hallazgos de un estudio podrían algún día conducir a unos consejos más individualizados para la dieta, afirma una investigadora

DOMINGO, 23 de abril de 2017 (HealthDay News) -- Su tendencia a dejarse seducir por el chocolate, a usar mucho el salero o a comer verduras podría estar vinculada con ciertas variantes genéticas, sugiere un nuevo estudio.

El estudio, de más de 800 adultos, encontró vínculos entre varios genes y los gustos de las personas alimentarios de las personas.

Las variantes genéticas ya se conocían. Por ejemplo, una se vincula con el riesgo de la obesidad, y otras tienen que ver con la regulación hormonal.

El significado de los nuevos hallazgos todavía no está claro, dijeron los investigadores.

Y enfatizaron que la aversión al brócoli no está genéticamente determinada. Quizá simplemente deba cocinarlo mejor.

Pero los hallazgos amplían las evidencias de que las preferencias alimentarias se relacionan en parte con la variación genética.

"La investigación de verdad comienza a observar el rol de los genes en la ingesta de alimentos y el uso de los nutrientes", comentó Lauri Wrigth, una dietista registrada de Florida que no participó en el estudio.

Algunos investigadores creen que comprender la genética de las preferencias alimentarias conducirá a una orientación más individualizada sobre la dieta. De hecho, la "nutrigenómica" es un campo floreciente, anotó Wright.

Pero por ahora, es poco probable que cuando consulte al dietista le analicen el ADN.

Y tampoco es necesario, añadió Wright. Wright dijo que los dietistas ya preguntan a las personas sobre sus preferencias alimentarias, y mucha información más, para ayudar a crear unos planes personalizados de dieta.

Wright es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics), y directora del doctorado en nutrición clínica de la Universidad del Norte de Florida.

Estudios anteriores han encontrado correlaciones entre variaciones genéticas y el gusto de las personas respecto a ciertos alimentos.

Mayormente, han observado genes relacionados con los receptores del sabor, dijo Silvia Berciano, líder del estudio actual.

Berciano apuntó que su equipo se enfocó en ciertos genes que se han conectado con rasgos conductuales y psicológicos (como la depresión o la adicción) para ver si también se relacionaban con los hábitos de alimentación.

Para lograrlo, los investigadores analizaron variaciones en esos genes, junto con los hábitos dietéticos autorreportados, de 818 adultos blancos de EE. UU.

En general, según el estudio, había asociaciones entre varios genes y las preferencias alimentarias. Por ejemplo, las variaciones en un gen llamado FTO, que se relaciona con la obesidad, se vinculaban con el consumo de verduras y fibras.

Es posible que el gen FTO influya tanto sobre el riesgo de obesidad como en el deseo de comer verduras de las personas, dijo Berciano, investigadora en la Universidad de Tufts, en Boston.

¿Podría el vínculo existir simplemente porque es menos probable que a las personas que tienden a la obesidad les encanten las verduras? Berciano dijo que es poco probable. La variación del FTO vinculada con la ingesta de verduras y fibra se ubica en un sitio distinto en el gen que la variante relacionada con la obesidad.

En otros hallazgos, un gen llamado SLC6A2, que ayuda a regular hormonas como la norepinefrina, se relacionó con la ingesta de grasa.

Por otro lado, unas variaciones en un gen que ayuda a regular la oxitocina (la llamada "hormona del amor" que tiene que ver con la vinculación, el estado de ánimo y otras conductas) se relacionaron con la ingesta de chocolate, además de un mayor peso.

La oxitocina "acentúa al sistema de recompensa del cerebro", anotó Berciano. Por otra parte, dijo, unos niveles más bajos de oxitocina podrían aumentar el deseo de chocolate como forma de conseguir la misma recompensa.

Berciano presentó los hallazgos el domingo en la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición Clínica (American Society of Nutrition), en Chicago. Los resultados se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

El estudio no prueba que ninguna de esas variantes genéticas afecte de forma directa las preferencias alimentarias de las personas, señaló Wright.

E incluso si tienen una influencia, los hábitos dietéticos son mucho más que un tema de los genes, dijo. La economía, la cultura y una variedad de factores ambientales tienen que ver, añadió.

Y con ayuda, la gente puede cambiar incluso unos hábitos dietéticos antiguos. "No queremos que la gente crea que no puede evitar hartarse de chocolate porque lo lleva en los genes", advirtió Wright.

Pero Berciano apuntó que una comprensión de la genética que subyace a las preferencias alimentarias podría en última instancia resultar útil en el mundo real.

"Comprender cómo las diferencias genéticas afectan a la regulación neural de la conducta alimentaria significa que podremos predecir las tendencias conductuales del individuo", planteó.

Añadió que eso podría ayudar a crear planes de dieta que fueran "más fáciles de cumplir para el individuo".

Pero por ahora, Wright dijo que no está segura del modo en que unos costosos análisis genéticos mejorarían lo que los dietistas ya hacen. "Ya observamos al individuo, no solo sus preferencias alimentarias sino también otros hábitos y sus situaciones socioeconómicas", afirmó.

Wright dijo que ese contexto más amplio es esencial para ayudar a las personas a realizar cambios duraderos en la dieta.

Más información

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. ofrece una lista de recursos de consejos para una dieta sana.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

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