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El dilema de la vitamina D

Por Consumer Reports -
El dilema de la vitamina D
CRÉDITO: THINKSTOCK

La vitamina D es popular, y no solo porque proviene del sol. Aunque antes se recetaba únicamente para prevenir o tratar la deficiencia total de la vitamina D, el raquitismo y la osteoporosis, los médicos han comenzado a recomendar cada vez más los suplementos de vitamina D para tratar o intentar prevenir una extensa lista de afecciones, que incluyen autismo, ciertos tipos de cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas, esclerosis múltiple, infecciones respiratorias y el deterioro cognitivo en las personas mayores.

Inducidos por los informes de noticias sobre los beneficios de la vitamina D y la percepción de que no cuentan con una cantidad suficiente de esta vitamina, una cantidad cada vez mayor de consumidores han solicitado a su médico análisis de sus niveles de vitamina D. Como resultado, las ventas de vitamina D se han disparado hasta alcanzar $425 millones en 2009 desde apenas $40 millones en 2001, de acuerdo con la revista especializada Nutrition Business Journal.

¿Pero justifica la vitamina D todo este alboroto? Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés), los medios noticiosos y la profesión médica han reaccionado en forma exagerada frente a la sucesión de estudios realizados en la última década que asociaban los bajos niveles de vitamina D a numerosas dolencias. El informe de noviembre de 2010 del Instituto, que analizó más de 1,000 estudios y otros informes, llegó a la conclusión de que la vitamina D era esencial para el crecimiento y mantenimiento de los huesos, pero que no se cuenta con evidencia concluyente respecto a otros beneficios.

Dado que la mayoría de las células del cuerpo tienen receptores para la vitamina D, su posible relación con otras enfermedades, como el cáncer, constituye un área de investigación atrayente, pero que requiere más estudios en profundidad y a gran escala. “No comprendemos el mecanismo de cómo podría prevenir estas enfermedades ni qué cantidad se necesitaría”, sostiene Frank Greer, M.D., Profesor de Pediatría de la Universidad de Wisconsin.

La mayoría de nosotros no presentamos deficiencia

Gran parte de la evidencia en el caso de la vitamina D proviene de estudios poblacionales, que han sugerido una relación positiva entre los niveles altos de esta vitamina en la sangre y un riesgo reducido a las enfermedades. Pero no han probado una relación de causa-efecto. Dado que la vitamina D puede generarse mediante exposición al sol y suele ser más elevada en las personas más delgadas, es posible que las personas que presentan niveles altos del nutriente tiendan a hacer más ejercicio o a tener un peso más saludable.

Y hay confusión con respecto a lo que constituye una deficiencia de vitamina D. El informe del IOM cuestionó la noción de que hay una deficiencia extendida de la vitamina o del calcio mineral. Entonces, ¿por qué piensa la gente que tiene una deficiencia? Una explicación es que la mayoría de los laboratorios que realizan los análisis han modificado su definición de nivel “normal” en la sangre. El límite inferior de muchos laboratorios era de 20 nanogramos por mililitro; actualmente, cualquier cantidad por debajo de 30 ng/ml se considera insuficiente.

Mientras que algunas personas realmente presentan deficiencia de vitamina D, el informe llegó a la conclusión de que no ocurre lo mismo con el estadounidense promedio. Incluso, suponiendo una exposición solar mínima, el panel determinó que es probable que las personas estén recibiendo cantidades adecuadas tanto de vitamina D como de calcio porque toman multivitaminas y consumen alimentos que han sido fortificados con esos nutrientes.

Los valores recomendados según el informe —de que los niños y la mayoría de los adultos deberían obtener 600 unidades internacionales (UI) de vitamina D al día y de que las personas mayores de 70 años deberían obtener 800 UI— fueron superiores a los valores establecidos hace 14 años (200 UI al día para los adultos de 19 a 50 años, 400 UI para los adultos mayores de 50 años y 600 UI para los adultos mayores de 70 años). Sin embargo, estos valores están muy por debajo de la ingesta diaria que recomiendan algunos especialistas (hasta 3,000 UI al día para las personas que viven en áreas como el Noreste).

Promesas no cumplidas de otros suplementos

Existen buenas razones para ser cautelosos antes de creer en el potencial de los nutrientes hasta tanto se realicen pruebas rigurosas.

JoAnn Manson, M.D., Dr.P.H., profesora de la Facultad de Medicina de Harvard, la jefa de Medicina Preventiva de Brigham & Women’s Hospital en Boston y miembro del comité del IOM, hace hincapié en la promesa no cumplida de los suplementos de vitaminas C y E, y del nutriente betacaroteno, así como también de la terapia hormonal en mujeres. En una época, se pensó que todos ellos prevenían el cáncer o las enfermedades cardíacas, pero no pasaron el escrutinio de los ensayos clínicos. Incluso, algunos estudios sugirieron que podrían ser nocivos en niveles altos y que estos niveles aumentaban el riesgo de cáncer de pulmón, entre los fumadores que tomaban píldoras de betacaroteno; y la posibilidad de tener insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares hemorrágicos e, incluso, de morir en el caso de aquellas personas que toman apenas 400 UI de vitamina E al día.

“Todos estos suplementos parecían brindar beneficios en estudios de observación”, sostiene Manson. “Sin embargo, cuando fueron sometidos a pruebas rigurosas, se demostró que no aportaban ningún beneficio”.

Hay ensayos en curso sobre la vitamina D, entre los que se incluye un estudio a cargo de Manson, en el que participan 20,000 estadounidenses mayores sanos. Los ensayos examinarán si tomar 2,000 UI de vitamina D al día puede reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, un accidente cerebrovascular o determinados tipos de cáncer. “Esperamos que los beneficios superen los riesgos, pero no tenemos la certeza”, sostiene Manson.

¿Es la vitamina D un caso especial?

Otros especialistas argumentan que el informe del IOM es demasiado cauteloso y que no existen desventajas en aumentar los niveles de vitamina D. “La buena noticia es que reconocen que las recomendaciones de 1997 eran totalmente inadecuadas y las triplicaron, lo que resulta bastante sorprendente para cualquier nutriente”, sostuvo Michael Holick, Ph.D., M.D., Profesor de Medicina, Fisiología y Biología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y autor de “The Vitamin D Solution” (Hudson Street Press, 2010). “Sin embargo, se quedaron cortos”. Él recomienda a sus pacientes que traten de alcanzar niveles de vitamina D en la sangre de 40 a 60 ng/ml, una cantidad que, por lo general, requiere un total de 3,000 UI al día.

Los riesgos de tomar este suplemento

Sin embargo, Consumer Reports Health no está de acuerdo con esa recomendación por varias razones. El informe del IOM estableció el límite máximo de vitamina D en 4,000 UI para las personas mayores de 9 años, límite después del cual, el riesgo de sufrir lesiones comienza a aumentar. En niveles muy altos, por encima de 10,000 UI al día, existe un riesgo de sufrir daño renal y en los tejidos.

De acuerdo con el IOM, un nivel de vitamina D en la sangre superior a 50 ng/ml debería provocar inquietudes acerca de los posibles efectos adversos que, según sugieren algunas pruebas, podrían incluir un riesgo más alto de sufrir otras enfermedades, como cáncer de páncreas.

Debido a la gran cantidad de defensores de la vitamina D que argumentan en favor de elevar los niveles al rango de 40 a 60 ng/ml para la población general, algunos especialistas acentúan la necesidad de estar más alertas.

“Las personas tienden a pensar que si una píldora podría ser buena, entonces, muchas serían mejor”, sostiene Tim Byers, M.D., M.P.H., epidemiólogo del cáncer y decano adjunto de la Facultad de Salud Pública de Colorado en Denver. “Sin embargo, nuestra experiencia al respecto nos enseña que debemos ser cautelosos al respecto de tomar elevadas dosis de suplementos. A veces, no descubrimos los efectos nocivos de los suplementos hasta haber acumulado una gran cantidad de sujetos y estudios”.

En el caso de los afroamericanos, tomar suplementos de vitamina D podría, incluso, ser contraproducente. El año pasado, en un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest, en el que participaron 340 afroamericanos con diabetes tipo 2, se determinó que aquellos afroamericanos con los niveles más altos de vitamina D (algunos de los cuales tomaban suplementos de calcio o vitamina D) tenían más probabilidad de tener placa calcificada en las principales arterias, un indicador de ataque cardíaco y de derrame cerebral.

Barry I. Freedman, M.D., autor principal del estudio y jefe de la sección de Nefrología, sostiene que esto fue lo opuesto a lo ocurrido con los pacientes de raza blanca, lo que indica que el rango "normal" aceptado de vitamina D podría diferir entre las razas. Freedman hace hincapié en que los afroamericanos tienen índices de osteoporosis notoriamente inferiores y que tienen menos calcio depositado en las arterias grandes en comparación con las personas de raza blanca, a pesar de contar con niveles inferiores de vitamina D.

“Debemos determinar si es conveniente buscar los mismos valores de vitamina D en personas de raza negra y blanca, y tratar de comprender mejor los efectos cardiovasculares que podrían tener los suplementos de vitamina D en los afroamericanos", dijo Freedman.

¿Debería usted realizarse un análisis?

Nuestros consultores médicos sostienen que, de acuerdo con la evidencia, aún no está justificado el análisis de detección como parte de un examen regular de rutina. En su lugar, debería, en general, limitarse a las personas que cuentan con cierta evidencia o motivos objetivos para creer que podrían tener una deficiencia de vitamina D, como tener huesos notoriamente débiles, enfermedad celíaca u otras dolencias que afectan la capacidad del cuerpo de absorber la vitamina de los alimentos.

Resulta menos claro si tiene sentido el análisis en personas con un riesgo levemente mayor de tener niveles bajos debido a sobrepeso, carencia de exposición solar o que comen pocos alimentos ricos en vitamina D. Si deciden hacerse los análisis, deberían saber que los beneficios son menos certeros en su caso y que es menos probable que el seguro cubra el costo, que puede oscilar entre los $40 y casi $300.

Lo que usted debe saber sobre el análisis

Para tener una salud ósea adecuada, el nivel de vitamina D en la sangre debería ser al menos de 20 ng/ml, un nivel que protegería al menos al 97.5% de la población de los efectos esqueléticos adversos, como las fracturas, y aseguraría la salud de los huesos. Una ingesta inadecuada se diagnostica cuando los niveles son muy inferiores a 20.

“Los médicos están usando lo que los laboratorios clínicos definen como deficiente”, advierte Patsy Brannon, Ph.D., R.D., profesora de nutrición de la Universidad de Cornell y miembro del panel del IOM. “Hay personas a quienes se les informa que sus valores de laboratorio son de 29, se les diagnostica que sus valores son insuficientes y se les recetan dosis extremadamente altas durante largos períodos de tiempo. Tranquilamente podrían terminar con niveles en la sangre que se aproximen a los 50 ng/ml”.

Al desafío de interpretar sus resultados, se agregan los siguientes factores:

Los niveles de vitamina D cambian con las estaciones, con la exposición a la luz solar y con la ingesta dietética.
No hay una estandarización para los análisis de vitamina D, lo que significa que los resultados pueden diferir de un laboratorio a otro.

Si decide hacerse análisis, pregunte si va a realizarse en ese lugar o si se enviará a un laboratorio de referencia, donde el volumen de análisis puede ser mucho más alto y es probable que los resultados sean más exactos. “Los análisis, como los de la vitamina D, se realizan, en su mayoría, en forma manual y son propensos a sufrir modificaciones y a ser sesgados, lo que solo se observa si uno realiza, al menos, más de 50 análisis al día”, sostiene Ravinder Singh, Ph.D., codirector del laboratorio de endocrinología de la Clínica Mayo.

Si los resultados de sus análisis son anormales o inesperados, debería hacerse las pruebas nuevamente. Si se determina que sus valores son deficientes, es probable que su médico le recomiende una dosis oral de 50,000 UI de vitamina D, una vez a la semana durante 8 a 12 semanas. Posteriormente, es posible que el mantenimiento requiera entre 400 y 800 UI, según su dieta. En general, por cada 100 UI de vitamina D que recibe, hay un aumento de, aproximadamente, 1 ng/ml en el nivel de vitamina D en la sangre.

En resumen

Las recomendaciones podrían ir cambiando a medida que se completan más estudios. “Las ingestas no son inmodificables", sostiene Clifford Rosen, M.D., del Instituto de Investigación del Centro Médico de Maine (Maine Medical Center Research Institute) en Scarborough y miembro del comité del IOM. “Si usted desea el equivalente a una póliza de seguro por si encontramos un efecto positivo más adelante, los suplementos no son perjudiciales en dosis bajas".

Hasta que las investigaciones confirmen el beneficio de dosis más altas, siga las recomendaciones del IOM: 600 UI para adultos de hasta 70 años y 800 UI para aquellos de más de 70 años. Busque un producto de vitamina D que tenga la marca “USP Verified”, que significa que cumple con las normas de calidad, pureza y potencia establecidas por la Farmacopea de los EE. UU., una organización sin fines de lucro. Para lograr una mejor absorción de la vitamina, tómela con comida que contenga algo de grasa. Las fuentes de alimentos ricos en vitamina D incluyen: aceite de hígado de bacalao, champiñones cocidos, huevos, productos lácteos y de soya fortificados, caballa o arenque, sardinas y salmón silvestre de Alaska o rojo.

Es probable que, si usted se expone un poco al sol al mediodía durante los meses más cálidos y consume alimentos ricos en vitamina D con regularidad, no necesitará suplementos. Las personas de edad madura o que, por otro motivo, corren el riesgo de tener un valor deficiente de vitamina D, incluidas las personas con sobrepeso o con piel más oscura, podrían necesitar suplementos. Incluso en esos casos, es probable que la cantidad en la mayoría de las multivitaminas sea suficiente.

La realización de este informe fue posible gracias a un subsidio del fondo Airborne Cy Pres Fund, que fue creado como consecuencia de la conciliación en una demanda colectiva nacional (Wilson c. Airborne Health, Inc., et ál.) sobre prácticas publicitarias engañosas.

 

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