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Niños: cómo evitar que el divorcio los dañe

Por Inés González -
Niños: cómo evitar que el divorcio los dañe
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

El divorcio es a menudo estresante para los padres y sus hijos, y ahora un nuevo informe con algunos consejos para los padres, les anima a buscar ayuda en los pediatras de sus hijos, terapeutas y otros profesionales en sus comunidades para poder sobrellevar mejor esta difícil transición.

En ese sentido, los pediatras pueden jugar un papel importante en ayudar a los niños cuyos padres están pasando por un divorcio o una separación, para tratar el trauma emocional potencial, según un informe clínico de la Academia Americana de Pediatría (AAP) publicado en Pediatrics.

Los pediatras deben trabajar identificando la necesidad de intervención y consejería para el niño, manteniendo al mismo tiempo relaciones favorables y neutrales con los padres, escribió Carol Weitzman, de la escuela de Medicina de Yale en New Haven, Connecticut. 

"El pediatra puede ayudar a los padres a entender las reacciones de sus hijos ante el divorcio o la separación" expresaron. "Esas reacciones pueden variar, dependiendo de la edad y la etapa de desarrollo. Los padres deben ser alentados a responder a las preguntas de sus hijos con honestidad, y permitirles expresar sus propios sentimientos” señala el informe.

Según Weitzman y sus colegas, algunos de los factores que pueden influir en la reacción del niño frente al divorcio de los padres incluyen la etapa de desarrollo del niño, la capacidad de los padres para enfocarse en las necesidades y sentimientos del niño, el temperamento del niño, el entorno psicosocial del niño y de los padres, y su función como grupo antes y después de la separación.

Transitar un divorcio puede provocar algunos cambios y efectos en la salud. Por ejemplo, muchos niños mostraron cambios de conducta durante el primer año de separación de sus padres, pero se ajustaron dentro de los 2 a 3 años después. Sin embargo, el sentido de la pérdida puede durar por años y ser exacerbada en los días de fiesta, cumpleaños u otras ocasiones especiales.

Algunos de los problemas observados con frecuencia en hijos de padres divorciados incluyen un aumento excesivo de peso, sugiere una investigación de 2015 del Instituto Noruego de Salud Pública, en Oslo. Niños de tercer grado tenían un 63% más de probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos que los chicos cuyos padres permanecieron casados, hallaron los investigadores. 

El informe de la AAP también señaló que a medida que los niños se desarrollan y maduran, sus emociones, preocupaciones y comportamientos que rodean el divorcio, probablemente cambiarán. 

Pediatras podrían ser una guía

Basados en sus hallazgos, los investigadores ofrecieron a los pediatras cinco maneras de ayudar a los niños y familias que pasan por un divorcio o separación, enfocándose en los signos de una pareja disfuncional, orientar a los padres en los pasos a seguir, defender al niño y ofrecer consejería, fomentar la discusión sin tomar partido y dirigir a la familia hacia la búsqueda de recursos en salud mental.

Michael Yogman, de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, y presidente del Comité de Asuntos Psicosociales de Salud Infantil y Familiar de la AAP, resaltó la importancia de mantener la consistencia y familiaridad. "Las rutinas de los niños -como la escuela, las actividades extracurriculares y su contacto con amigos y familiares- deben permanecer tan normales e inalteradas como sea posible" dijo a Medpage Today.

Además, "los niños necesitan entender que no causaron el divorcio, y sus preguntas deben ser respondidas con honestidad, dentro de su nivel de comprensión", agregó.

El informe también enfatizó la importancia del seguimiento a largo plazo, recordando a los pediatras que "el divorcio es un proceso y no un evento". Y mientras que la mayoría de los niños son capaces de adaptarse con el tiempo -en particular aquéllos que tienen relaciones de apoyo y están bien contenidos antes de que ocurra el evento- otros podrían necesitar un apoyo profesional.

Los padres deben poder manejar su propio estado emocional para poder contener a los niños, y deben solicitar ayuda psicológica para sí mismos si se dan cuenta de que lo necesitan, dijo Weitzman. 

Esta ayuda puede incluir terapia de conversación, grupos de apoyo para personas divorciadas o, si un padre es religioso, recurrir a un pastor o líder, agregó.

En los últimos años, se produjeron cerca de 800,000 divorcios anuales en Estados Unidos, una cifra que llega a afectar a alrededor de 1 millón de niños por año, dijeron los investigadores.

 

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