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Los cambios cerebrales de la dislexia ocurren temprano

Por Alan Mozes, Reportero de Healthday -
Los cambios cerebrales de la dislexia ocurren temprano

Los hallazgos de un estudio podrían ayudar a identificar a los niños en riesgo a una edad más temprana

LUNES, 23 de enero (HealthDay News) -- Una investigación reciente con imágenes muestra que la actividad cerebral reducida que se asocia con el inicio de la dislexia parece desarrollarse antes, y no después, de que un niño comience a leer.

Partes claves del cerebro en la parte posterior del hemisferio izquierdo que son críticas para el procesamiento del lenguaje no pasan por cambios en la actividad como consecuencia de la dislexia, sino que esto podría ser parte de la causa, sugiere el estudio.

El hallazgo podría en última instancia ayudar a los profesionales clínicos a evaluar a los niños en riesgo a una edad anterior a la lectura, cuando las intervenciones para reducir la gravedad de la afección quizás sean más eficaces.

"Ya sabíamos que los niños y adultos con un diagnóstico de dislexia muestran alteraciones cerebrales en la parte izquierda posterior (trasera) del cerebro", señaló la coautora del estudio Nadine Gaab, profesora asistente de pediatría del programa de neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital Pediátrico de Boston. "Sin embargo, no estaba claro si estas alteraciones eran un resultado de la dislexia [que] aparece años después de que la lectura falla o si precedían al inicio de la lectura", anotó.

"[Con esto] podríamos mostrar que preceden el inicio de la lectura", aseguró Gaab. "Esto sugiere que los niños o nacen con esto o lo desarrollan en los primeros años de vida".

El estudio, que aparece en la edición del 23 de enero de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, se enfocó en 36 niños saludables que estaban en kínder, de 5 y 6 años de edad, y que aún no habían comenzado a leer.

La mitad de los niños estaban en alto riesgo de desarrollar dislexia, ya que al menos un miembro inmediato de su familia se había diagnosticado anteriormente con la discapacidad. Ninguno de los niños tenían dificultades con la audición ni la visión, y ninguno tenía antecedentes de enfermedades neurológicas ni psicológicas.

Después de completar evaluaciones estándares de las habilidades de lenguaje y vocabulario previas a la lectura, todos los niños participaron en un par de tareas de identificación auditiva. Primero, se les pidió escuchar una voz masculina o femenina que pronunciaba una sola palabra dos veces, y que indicaran luego si las dos palabras sonaban igual. Después, escucharon parejas de palabras y se les pidió que indicaran si el sexo de la voz que pronunciaba cada palabra sucesiva era el mismo.

Durante toda la prueba, los niños también se sometieron a IRM funcional (IMRf) para monitorizar la actividad cerebral, con un enfoque particular en dos regiones del cerebro izquierdo anterior: las áreas occipitotemporal bilateral y la temporo parietal izquierda. Anteriormente, se había mostrado que ambas tienen que ver con la dislexia.

El resultado: Se halló que los niños del grupo de riesgo tenían una menor actividad cerebral en las dos áreas claves del cerebro, en comparación con sus pares de edad y CI similares que no tenían factores familiares de riesgo.

Además, el equipo de investigación halló que entre los niños en edad previa a la lectura en riesgo no hubo evidencia de aumentos en la actividad de las regiones del lóbulo frontal del cerebro claves anteriormente relacionadas con la dislexia. Dijeron que esto sugirió que el método del cerebro para tratar de compensar por los problemas asociados con la dislexia no parece iniciarse hasta después de que los niños comienzan a leer.

"La identificación precoz de los niños en riesgo en kínder o incluso antes ofrece una oportunidad para reducir las implicaciones clínicas, psicológicas y sociales de la discapacidad de leer/dislexia", aseguró Gaab. "Identificar predictores tempranos también ayudará a educadores, padres y científicos a hallar formas de respaldar el desarrollo académico y cognitivo de los niños con discapacidad de la lectura/dislexia, y también podría llevar a estrategias que reduzcan la gravedad de la discapacidad de la lectura".

Guinevere Eden, directora del Centro para el Estudio del Aprendizaje y profesora de pediatría de la Universidad de Georgetown en Washington, D.C., expresó entusiasmo por lo que consideró "el primer estudio de su tipo".

"La pregunta siempre ha sido si estos cambios fisiológicos son resultado de la dislexia o si están ahí desde el principio", señaló Eden, quien también es ex presidenta inmediata de la Asociación Internacional de la Dislexia (International Dyslexia Association).

"Lo interesante de este estudio es que mediante herramientas no invasivas pudieron hallar el tipo de diferencias que se han mostrado en personas de más edad con dislexia, y aparentemente ya se hallan en los niños en riesgo de dislexia antes de que incluso aprendan a leer", dijo Eden.

"Y esto significa que han hallado una característica fisiológica para un niño que probablemente esté en riesgo de dislexia, algo que será muy útil para lo que todos en realidad desean hacer, que es identificar y tratar a los niños con dislexia lo antes posible", añadió Eden.

Más información

Para más información sobre la dislexia, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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