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Un fármaco podría ayudar a las mujeres que dejan de fumar a no engordar

Por Carina Storrs, Reportera de Healthday -
Crédito: HD

Las mujeres que añadieron naltrexona a la terapia para dejar de fumar aumentaron menos, señala un estudio.

Tomar una pastilla llamada naltrexona (ReVia) cuando dejan de fumar podría ayudar a las mujeres a mantener a raya el temido aumento de peso, según una investigación reciente.

Los investigadores analizaron dos estudios anteriores que comparaban las tasas de abandono del hábito y el aumento del peso entre fumadores empedernidos que recibieron naltrexona (un fármaco usado para tratar la adicción) o un placebo, junto con un parche de nicotina y consejería semanal mientras intentaban dejar de fumar.

Aunque los grupos que tomaban naltrexona tenían unas tasas de abandono del hábito más altas al final de los cursos de tratamiento de cuatro y seis semanas, los participantes que tomaron el fármaco no eran más propensos a seguir en abstinencia tras doce meses.

Pero las mujeres que tomaron naltrexona aumentaron significativamente menos peso a los seis y a los doce meses tras dejar de fumar que las mujeres que recibieron el placebo, según el estudio, que aparece en la edición de diciembre de la revista Biological Psychiatry. Sin embargo, esta diferencia no se observó entre los hombres.

"El aumento de peso es un problema esencial para las personas, sobre todo las mujeres, que tienen una presión social y pueden sentirse más insatisfechas con sus cuerpos", señaló Andrea King, profesora de psiquiatría y neurociencia conductual de la Universidad de Chicago, y autora principal del estudio actual.

"Incluso si la naltrexona no ayuda con las tasas de abandono, si pudiéramos romper esa barrera, podría tener un impacto", añadió King.

Más del 80 por ciento de las personas que dejan de fumar aumentan de peso, y el aumento promedio es de entre 2.2 y 4.5 kilos (de 5 a 10 libras), según el estudio. Sin embargo, hasta una cuarta parte de los que dejan de fumar aumentan casi 7 kilos (15 libras).

El aumento de peso durante la cesación del tabaquismo por lo general es modesto y no constituye un problema grave de salud en comparación con el beneficio de salud de dejar de fumar, señaló el Dr. Norman Edelman, director médico de la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association).

"[Pero] las personas, sobre todo las mujeres, tendrían más probabilidades de participar en programas de cesación del tabaquismo si hubiera alguna forma de controlar el aumento de peso, y creo que en ese aspecto [la naltrexona] es importante", dijo Edelman.

Las personas que desean dejar de fumar y a quienes les preocupa aumentar de peso deben hablar con el médico sobre la naltrexona, sugirió.

Ambos problemas pueden resultar letales. El tabaco es la principal causa de muertes prevenibles en EE. UU., y la obesidad es la segunda, anotaron los autores del estudio.

King apuntó que la naltrexona probablemente no sustituya a los tratamientos de primera línea para dejar de fumar, como el antidepresivo bupropión (Zyban), en algunos casos junto con los parches de nicotina como Nicoderm o el fármaco vareniclina (Chantix).

Sin embargo, la naltrexona junto con un parche de nicotina y consejería podría ser una opción para los que no han tenido éxito con esos tratamientos o que tienen serias dudas sobre el aumento de peso, apuntó King.

Los efectos secundarios asociados con la naltrexona son en general leves y raros, apuntó King. Las náuseas, el mareo y la fatiga son los más comunes, y con frecuencia se superan al tomar el medicamento una vez al día con comida o a la hora de dormir, añadió.

Para el estudio actual, King y colegas analizaron los resultados de estudios llevados a cabo en la Universidad de Chicago y en la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut.

En el estudio de Chicago participaron más de 300 adultos que fumaban entre 10 y 40 cigarrillos al día durante al menos los dos años anteriores. Durante el tratamiento de cuatro semanas, los participantes tomaron naltrexona o el placebo, usaron Nicoderm o recibieron consejería conductual y cognitiva.

El estudio de la Yale contó con casi 400 adultos que fumaban 20 cigarrillos o más al día durante al menos el año anterior. Fue similar al estudio de Chicago, excepto que los investigadores evaluaron un curso de tratamiento de seis semanas y tres dosis de naltrexona junto con el placebo.

Las mujeres que tomaron naltrexona aumentaron en promedio de 3.3 a 5.9 kilos (de 7.3 a 13 libras) a los seis y doce meses tras el tratamiento, respectivamente, mientras que las mujeres que recibieron un placebo aumentaron en promedio alrededor de 5.5 a 7.4 kilos (de 12.1 a 16.3 libras), respectivamente, hallaron los investigadores.

Además, una proporción ligeramente inferior de las mujeres que tomaron naltrexona aumentaron su peso corporal en un 7 por ciento o más, lo que la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. considera como un aumento de peso clínicamente importante.

Los hombres del estudio aumentaron menos peso que las mujeres en promedio, y esos aumentos constituyeron un porcentaje más bajo de su peso corporal original, lo que podría haber dificultado la detección de un menor aumento de peso entre los hombres que tomaban naltrexona, apuntó King. Se necesita más investigación sobre ese grupo, añadió.

No está claro por qué las mujeres parecen ser más susceptibles al aumento de peso que los hombres cuando dejan de fumar.

"Creo que las mujeres fuman más para la regulación y la gestión emocional, y potencialmente sin esa muleta, podrían recurrir a alimentos dulces y ricos en grasas más que los hombres", apuntó King.

Se cree que la naltrexona bloquea los efectos de los opiáceos en el cuerpo, lo que podría reducir la ansiedad por alimentos dulces y grasos, anotó King.

Además, renunciar a los cigarrillos lleva a unos descensos en el metabolismo que pueden provocar que los que abandonan el hábito aumenten de peso independientemente de lo que coman, señaló King.

King anima a las personas que intentan dejar de fumar a comer con sensatez y a hacer ejercicio, lo que puede reducir el estrés de dejar de fumar, pero no a hacer dieta, que puede hacer que abandonar el hábito sea incluso más difícil.

"Si hay momentos en que tiene que comerse un dulce o fumarse un cigarrillo, el dulce es mejor, y no se lo reproche", aconsejó King.

La naltrexona no está aprobada por la FDA para la cesación del tabaquismo, y se usa fuera de etiqueta para esta indicación. Está aprobada para ayudar a las personas a vencer las adicciones a las drogas y al alcohol.

Más información

Para más ayuda para dejar de fumar, visite la Asociación Americana del Pulmón.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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