¿No puedes dormir? Acampar podría ayudarte

Para las personas que tienen problemas en conciliar el sueño, un viaje de fin de semana al campo podría ayudar, según un nuevo estudio.

Es una evidencia más que pone de manifiesto la influencia de la tecnología en el insomnio. Después de pasar unas pocas noches lejos de las luces eléctricas y los dispositivos modernos, los participantes de un estudio se durmieron antes de lo normal, escribieron los investigadores de la Universidad de Colorado Boulder.

¿No puedes dormir? Acampar podría ayudarte
| Foto: SHUTTERSTOCK

El reloj biológico de una persona se establece en parte por la exposición a la luz. Pero nuestros ambientes de vida modernos pueden hacer que se descontrolen, porque nos exponemos a la luz fuera del ciclo natural de la puesta del sol, dijeron los científicos. 

Los hallazgos muestran que "un viaje de fin de semana puede restablecer nuestro reloj biológico rápidamente", dijo en un comunicado el autor del estudio Kenneth Wright, profesor asistente en el departamento de kinesiología y fisiología aplicada en la Universidad de Colorado Boulder. En otras palabras, alejarse del moderno entorno de iluminación excesiva, puede ayudar a sincronizar el reloj biológico de una persona con los ritmos naturales del día y de la noche.

Los investigadores realizaron dos experimentos: uno en el invierno y otro en el verano.

En el primero, los investigadores enviaron a cinco personas a acampar en el mes de diciembre en Colorado. Antes midieron sus niveles de melatonina durante un período de 24 horas, después de que pasaran seis días de mantener su horario de sueño habitual.

Después de seis días de campamento -durante el cual los participantes no usaron linternas o dispositivos electrónicos- se les midió nuevamente sus niveles de melatonina.

Tras regresar del campamento, los niveles de melatonina de los participantes comenzaron a subir 2,6 horas antes, en comparación al valor de antes del campamento, según el estudio. Además, cuando estaban acampando, se fueron a dormir 2,5 horas antes que cuando estaban en su casa, y durmieron aproximadamente 2,3 horas más, hallaron los investigadores. La melatonina es fundamental en la regulación del sueño.

Pero las diferencias en la exposición al sol son bastante grandes entre invierno y verano, por lo que los investigadores querían ver si el campamento de verano también podría cambiar el reloj biológico.

El segundo estudio incluyó a 14 personas, nueve de las cuales pasaron un fin de semana acampando en Colorado en julio. Mientras que los campistas fueron expuestos a más luz durante del día que las personas que se quedaron en casa, la diferencia no fue tan grande como la que se observó en el invierno, pero las diferencias se deben a que en el verano la gente se acuesta más tarde y pasa más tiempo al aire libre, sugirieron los autores.

Los investigadores descubrieron que el grupo de campamento de verano se acostó el fin de semana casi a la misma hora que cuando estaban en su casa en la semana.

Pero el grupo de verano que no acampó se fue a la cama casi 2 horas más tarde en el fin de semana respecto de la semana. “Los ciclos de sueño de la gente a menudo se interrumpen el fin de semana, cuando se van a la cama más tarde de lo habitual y también tardan más en dormir, pero pasar el fin de semana acampando evitó esta interrupción típica” escribieron los investigadores.

Como conclusión, para mantener y mejorar los ritmos de sueño, un fin de semana de camping podría ser la solución, dijo Wright. Por supuesto, si acampar no es una opción, una persona podría centrarse en mantener un horario regular de sueño (es decir, ir a la cama y despertarse a la misma hora todos los días), aumentando la cantidad de luz solar a la que está expuesto durante el día y reduciendo su exposición a la luz eléctrica por la noche, agregó.

Además, los hallazgos "ponen de relieve una oportunidad para que el diseño arquitectónico incluya tener más luz natural en los ambientes modernos", dijo Wright.

Los investigadores señalaron que se necesitan más estudios que incluyan a más personas. El estudio fue publicado en la revista Current Biology.

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