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¿Qué rechazar cuando está en la dulce espera?

Por Consumer Reports -
¿Qué rechazar cuando está en la dulce espera?
CRÉDITO: THINKSTOCK

A pesar de tener un sistema de atención médica que gasta más que el resto del mundo, los bebés y las madres están peor en EE. UU. que en muchas otras naciones industrializadas. En Canadá la tasa de mortalidad infantil es 25% más baja que en EE. UU.; la tasa japonesa, más del 60% más baja.

Según la Organización Mundial de la Salud, Estados Unidos se clasifica en el puesto 41 por debajo de otros países en prevenir la muerte materna durante el parto.

Dados los avances tecnológicos en medicina, uno esperaría que esas cifras mejoraran en forma constante. Sin embargo, la tasa de mortalidad materna ha aumentado en la última década, y la cantidad de bebés prematuros y de bebés de bajo peso al nacer es más alta ahora que en las décadas de los ochenta y los noventa.

“Ya que el bajo peso al nacer está vinculado a enfermedades graves más adelante en la vida, incluidos cáncer, diabetes y enfermedades cardíacas, en realidad, estamos lidiando con un problema de salud a largo plazo”, afirma Catherine Spong, M.D., jefa de la División de Embarazo y Perinatología (Pregnancy and Perinatology Branch) en el instituto Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development. “Si podemos hacer que el embarazo sea más saludable para las mamás y para los bebés, podremos realmente mejorar la salud general de la nación al reducir la carga de enfermedades”, afirma.

¿Por qué nos va tan mal? En parte, porque las madres tienden a ser más pesadas y menos saludables que en el pasado, “lo que contribuye a que los embarazos sean de mayor riesgo”, indica Diane Ashton, M.D., subdirectora Médica de March of Dimes.

Pero otro motivo clave parece ser un sistema de atención médica, que se ha convertido en una industria de atención de partos altamente rentable, que opera según su propio horario, en vez de adecuarse al cronograma menos predecible de las madres y los bebés. El parto es el principal motivo de ingreso al hospital, y el sistema está armado para sacar el mayor provecho de esa oportunidad. Para mantener un constante avance, existen intervenciones tecnológicas, que pueden salvar vidas en algunas situaciones, pero también pueden interferir en los procesos naturales y saludables, y aumentar el riesgo cuando se utilizan de forma inapropiada.

Las cesáreas innecesarias encabezan la lista. La tasa ha ido en aumento constante desde mediados de la década de 1990, hasta el punto en que casi 1 de cada 3 bebés estadounidenses, actualmente, vienen al mundo a través de este alumbramiento quirúrgico. Esto duplica o, incluso, triplica lo que la Organización Mundial de la Salud considera óptimo.

Algunas personas sostienen que el aumento de las cesáreas y otras intervenciones se debe, en su mayoría, a las mujeres, que son las que solicitan los procedimientos. “Es posible que esto contribuya, pero no es la causa más importante”, señala Carol Sakala, Ph.D., directora de programas en Childbirth Connection, una organización sin fines de lucro que promueve la atención maternal basada en la evidencia. “Observamos que las tasas aumentan en todos los grupos de nacimiento, incluidas todas las edades, razas y clases”, señala. “Lo que observamos es un cambio en los estándares del ejercicio de la profesión, una disminución del nivel de exigencia con respecto a lo que constituye una indicación aceptable para las intervenciones”.

Diez intervenciones que se utilizan en forma excesiva

Por supuesto, la idea no es rechazar todas las intervenciones. El curso del parto no es algo que se pueda controlar completamente. En algunas situaciones, inducir el trabajo de parto o realizar una cesárea es la opción más segura. Además, las complicaciones son la excepción, no la regla. Pero cuando no son necesarias desde el punto de vista médico, las intervenciones que se mencionan a continuación están asociadas con peores desenlaces para las mamás y para los bebés.

1. Una cesárea con un primer nacimiento de bajo riesgo

Si bien las cesáreas, por lo general, son bastante seguras, “el método más seguro tanto para la mamá como para el bebé es un parto vaginal sin complicaciones”, indica Spong.

La mejor forma de reducir el número total de cesáreas es disminuir su cantidad en el caso de las mujeres de bajo riesgo que dan a luz a su primer hijo. Esto se debe a que tener una cesárea inicial “sienta las bases de toda la vida reproductiva de una mujer”, señala la doctora Elliot Main, M.D., presidenta del Departamento de obstetricia y ginecología de California Pacific Medical Center y directora de California Maternal Quality Care Collaborative. “En este país, si el primer parto es una cesárea, existe un 95% de probabilidades de que todos los partos subsiguientes también lo sean”, sostiene.

Una cesárea es cirugía mayor. Por lo tanto, no es una sorpresa que a medida que las tasas para el procedimiento decrecen, también lo hagan las posibilidades de tener diversas complicaciones, especialmente, infecciones o dolor en el sitio de la incisión. Las complicaciones poco frecuentes, pero que representan un riesgo potencial para la vida, incluyen sangrado intenso, coágulos de sangre y obstrucción intestinal. Una cesárea también puede complicar futuros embarazos, aumentando el riesgo de problemas en la placenta, de embarazos ectópicos (que ocurren afuera del útero) o de una ruptura de la cicatriz uterina. Además, los riesgos aumentan con cada nacimiento adicional por cesárea.

Los bebés nacidos por cesárea pueden sufrir lesiones o cortes accidentales durante el procedimiento y tienen más probabilidades de presentar problemas respiratorios. También tienen menos probabilidades de ser amamantados, tal vez por los desafíos que implica el comenzar a vivir en un entorno posquirúrgico.

En algunas situaciones, como cuando la madre está sangrando intensamente o el suministro de oxígeno del bebé está comprometido, el parto quirúrgico es absolutamente necesario. Pero las mujeres pueden maximizar sus probabilidades de evitar una cesárea innecesaria, encontrando un profesional de la salud y un lugar para dar a luz que apoyen el parto vaginal.

Cuando elija un profesional y un hospital o centro de maternidad, pregunte sobre sus tasas de cesáreas, en particular, para las mujeres de bajo riesgo que tienen su primer hijo. La meta a alcanzar para esa población debe ser del 15%, aproximadamente, según el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (ACOG, por sus siglas en inglés). Si bien puede ser difícil encontrar un hospital con una tasa de cesáreas baja, usted debe poder encontrar uno que cumpla con el objetivo más modesto del 24%, aproximadamente, que fue establecido por la iniciativa del gobierno Personas Saludables 2020 (Healthy People 2020). (Consulte nuestro cuadro de recursos para obtener enlaces a información sobre tasas de cesáreas y otras medidas en algunos hospitales).

2. Una segunda cesárea automática

Simplemente porque dio a luz a su primer bebé por cesárea, no significa que debe suceder lo mismo con su segundo bebé. En realidad, la mayoría de las mujeres que han tenido una cesárea con una cicatriz transversal baja o “corte de bikini” son buenas candidatas para un parto vaginal después de la cesárea (VBAC, por sus siglas en inglés), según el Congreso Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (American Congress of Obstetrics and Gynecology). Aproximadamente, las tres cuartas partes de las mujeres que intentan tener un VBAC pueden dar a luz por vía vaginal.

Sin embargo, el porcentaje de VBAC ha disminuido de forma brusca desde mediados de la década de los noventa, en particular, después de que el ACOG dijera, en 1999, que debe considerarse su posibilidad solo si los hospitales tuvieran personal “inmediatamente disponible” para realizar cesáreas de emergencia, si fuera necesario. Además, algunos obstetras no realizan VBAC porque carecen de apoyo del hospital o de capacitación, o porque su seguro por negligencia profesional no les brindará cobertura. Por lo tanto, las mujeres que busquen un parto VBAC podrían tener problemas para encontrar un profesional y un hospital que les brinden apoyo.

“Realmente es trágico”, afirma Main. “En muchas partes del país, la opción casi ha desaparecido”.

En respuesta, el ACOG recientemente flexibilizó sus lineamientos. Por ejemplo, deja en claro que, si bien es preferible que el personal esté preparado, los hospitales pueden arreglárselas con un plan claro para lidiar con las rupturas uterinas y reunir un equipo de emergencia rápidamente. Los especialistas con los que hablamos sostienen que es demasiado pronto para saber si el movimiento impulsará un cambio en la práctica clínica.

Si bien algunas mujeres recurren al parto en el hogar como alternativa, nuestros especialistas dicen que no es una buena idea en esta situación. “El riesgo de ruptura uterina es bajo”, afirma Main. “Pero si ocurre, puede ser catastrófico”.

En lugar de esto, si usted ha tenido una cesárea, averigüe si su obstetra o su hospital están dispuestos a intentar un VBAC. Hágales saber que usted entiende que su bebé será monitoreado continuamente durante el trabajo de parto y pregunte qué haría el hospital si una cesárea de emergencia fuera necesaria.

3. Un parto prematuro optativo

Un embarazo a término dura, al menos, 39 semanas, pero en las últimas dos décadas muchos médicos han empezado a considerar que pueden traer al mundo a los bebés antes de lo previsto por la Madre Naturaleza. Entre 1990 y 2007, los nacimientos entre las 37 y las 38 semanas aumentaron 45%, según March of Dimes. Al mismo tiempo, los nacimientos a término disminuyeron 26%.

Dado que casi todos los bebés prematuros tardíos sobreviven y con el tiempo prosperan, muchos médicos consideran que no se causa ningún daño al adelantar la fecha de parto para adecuarla a un cronograma. “Si bien sabemos que 39 semanas o más era la fecha óptima para el parto, hasta hace poco no había evidencia documentada que demostrara que hubiera mucha maduración después de las 37 semanas”, indica Ashton, de March of Dimes, quien calificó a las investigaciones de los últimos cinco años como “reveladoras”.

Los bebés prematuros tardíos “pueden parecer bebés a término, pero son diferentes en aspectos importantes”, indica.

Resulta que llevar un bebé a término tiene beneficios de salud tanto para las mamás como para los bebés. Las investigaciones indican que los bebés que nacen a las 39 semanas o más presentan menores tasas de problemas respiratorios y tienen menos probabilidades de necesitar atención neonatal intensiva. Los bebés a término también pueden tener menos probabilidades de ser afectados por parálisis cerebral o ictericia, menos problemas de alimentación y una mayor tasa de supervivencia en el primer año. Algunas investigaciones incluso sugieren que los bebés a término se ven beneficiados por ventajas cognitivas y de aprendizaje que continúan en la adolescencia.

Tal vez porque los bebés prematuros tardíos presentan más problemas, las madres tienen más probabilidades de sufrir depresión posparto. Además, los procedimientos que se requieren para dar a luz a un bebé en forma prematura e intencional, ya sea mediante la inducción del trabajo de parto o una cesárea, también acarrean mayor riesgo de complicaciones que un parto vaginal a término. “Simplemente, hay muchas probabilidades de que algo falle si usted interrumpe el curso normal del embarazo”, indica Spong.

Por supuesto, algunos bebés llegan antes de lo esperado, y las complicaciones durante el embarazo, como el aumento excesivo de la presión arterial en la madre, pueden hacer que un parto prematuro sea la opción más segura. Pero nuestros especialistas señalan que apurar la conclusión de lo que, de otro modo, sería un embarazo saludable, incluso por un par de días, nunca es una buena idea.

4. Inducir el trabajo de parto sin un motivo médico

El porcentaje de nacimientos que resultaron de un trabajo de parto inducido de forma artificial aumentó más del doble entre 1990 y 2008. “En muchas formas, el sistema se ha ido centrando en la conveniencia, más que en la atención basada en la evidencia”, indica Sakala, de Childbirth Connection. Señala que no es una coincidencia que nazcan más bebés los martes que otro día de la semana. “Los nacimientos están programados de modo que los padres y los proveedores puedan estar todos en su hogar para el fin de semana”.

Pero no importa que sea inducido en forma artificial o que se produzca en forma espontánea, el trabajo de parto es trabajo de parto, ¿no es así? “Para nada” dice Deborah Bingham, Dr. PH., enfermera registrada (R.N., por sus siglas en inglés), vicepresidenta de la Asociación de Enfermeras para la Salud de la Mujer, Obstétricas y Neonatales (Women’s Health, Obstetric and Neonatal Nurses). Ella señala que las mujeres que comienzan el trabajo de parto naturalmente pueden, por lo general, pasar la primera parte en su casa, caminando o moviéndose según se sientan más cómodas. Un trabajo de parto inducido ocurre en el hospital, donde la mujer estará conectada, como mínimo, a una vía intravenosa y a un monitor fetal electrónico. Además, la mayoría de los hospitales no permiten comer ni beber una vez que comienza la inducción.

“Un trabajo de parto inducido también podría ocurrir antes de que esté listo el cuerpo de la mujer o el del bebé”, señala Bingham. “Esto significa que el trabajo de parto podría durar más y que la mujer tendría entre dos y tres veces más probabilidades de dar a luz quirúrgicamente”. Además, el trabajo de parto inducido, frecuentemente, provoca intervenciones adicionales, incluidas las aplicaciones de epidurales para aliviar el dolor, los partos con el uso de fórceps o ventosas y las cesáreas, que acarrean sus propios riesgos. Por ejemplo, un estudio de 2011 descubrió que las mujeres que habían tenido un trabajo de parto inducido sin una evidencia reconocida tuvieron 67% más probabilidades de tener una cesárea, y sus bebés un 64% más de probabilidades de terminar en una unidad de atención intensiva neonatal, en comparación con las mujeres a las que se les permitió que se iniciara el trabajo de parto de forma natural.

La inducción se justifica cuando existe un motivo médico, como cuando a una mujer se le rompe la fuente (ruptura de membranas) y el trabajo de parto no comienza inmediatamente, o cuando ha pasado una semana o más de su fecha prevista de parto.

5.Ultrasonidos después de las 24 semanas

A menos que exista una afección específica de la que su proveedor esté llevando registros, usted no necesita realizarse un ultrasonido o ecografía después de las 24 semanas. Si bien algunos profesionales las utilizan después de este momento para calcular el tamaño del feto o la fecha prevista de parto, esto no es una buena idea debido a que el margen de error aumenta significativamente a medida que el embarazo progresa. Además, el procedimiento no brinda ninguna información adicional que produzca mejores desenlaces para las madres ni para los bebés, según una revisión de 2009 de ocho ensayos que involucraron a 27,024 mujeres. En realidad, esta práctica estaba vinculada a una tasa un poco más alta de cesáreas.

6. Monitoreo fetal electrónico continuo

El monitoreo continuo, durante el cual usted está conectada a un monitor para que se registre el latido cardíaco de su bebé durante el trabajo de parto, restringe su movimiento y aumenta las probabilidades de cesárea y de parto con fórceps. Además, hay investigaciones que sugieren que no reduce el riesgo de parálisis cerebral o muerte para el bebé. La alternativa es monitorear al bebé a intervalos regulares utilizando un monitor fetal electrónico, un aparato de ultrasonido portátil o un estetoscopio especial. Se recomienda el monitoreo electrónico continuo si usted recibe oxitocina para reforzar el trabajo de parto, se le ha administrado una epidural o intenta tener un VBAC.

7. Epidurales tempranas

En una epidural, se coloca la anestesia directamente en el conducto raquídeo, de modo que usted permanece despierta, pero no siente dolor por debajo del lugar de administración. Pero cuanto más tiempo esté colocada una epidural, se acumulará una mayor cantidad de medicamento y usted tendrá menos posibilidades de sentir cuándo pujar. Las epidurales también pueden hacer más lento el trabajo de parto. Si se retrasa la administración y utiliza estrategias eficaces de apoyo del trabajo de parto, usted podría superar un momento difícil y llegar al punto en que considere que ya no es necesaria. Si le administran una epidural, pregúntele al anestesiólogo acerca de un bloqueo más suave. “Idealmente, una mujer todavía debería ser capaz de mover las piernas y levantar los glúteos”, afirma Main.

8. Ruptura de la membrana amniótica de rutina

Los médicos, a veces, rompen la fuente o membrana amniótica supuestamente para hacer más fuertes las contracciones y acortar el trabajo de parto. Pero, en la práctica, no se logra ese efecto, y es posible que aumente el riesgo de cesáreas, según una revisión de 2009 de 15 ensayos que involucraron a 5,583 mujeres. Además, la ruptura artificial de la fuente puede provocar complicaciones poco frecuentes pero graves, incluidos problemas con el cordón umbilical o la frecuencia cardíaca del bebé.

9. Episiotomías de rutina

Los profesionales, a veces, realizan un corte quirúrgico justo antes del parto para agrandar la abertura de la vagina. Eso puede ser necesario en el caso de un parto que requiera ayuda de fórceps o una ventosa, o si el bebé está descendiendo demasiado rápido como para que los tejidos se estiren. Pero en otros casos, las episiotomías de rutina no son útiles y están asociadas con varios problemas significativos, que incluyen más daño a la región perineal y un período de cicatrización más prolongado, según una revisión de 2009 que involucró a más de 5,000 mujeres.

10. Enviar a su bebé a la sala de recién nacidos

Si su bebé tiene un problema que necesita un monitoreo especial, es esencial enviarlo a la sala de recién nacidos o incluso a una unidad de atención intensiva. Pero en otros casos, permitir a los bebés sanos y a las madres permanecer juntos promueve la vinculación emocional y el amamantamiento. Las investigaciones indican que las mamás duermen la misma cantidad de tiempo y aprenden a responder a las señales de alimentación de sus bebés. Permitir a las madres y a los bebés estar juntos es uno de los criterios que deben cumplir los hospitales para recibir la certificación de “amigo del niño” por la iniciativa Hospital Amigo de los Niños, un programa patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) y por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Diez cosas que debe hacer durante su embarazo

Las familias no tienen que esperar a que todo el sistema cambie para buscar profesionales que ya estén siguiendo modelos de atención más centrados en la paciente. “Tenemos que aumentar la conciencia en las mujeres de que habrá una gran diferencia en la atención que reciban según quién esté a cargo y qué políticas estén vigentes”, dice Bingham. A continuación, se mencionan 10 pasos que puede seguir para asegurar la mejor experiencia posible.

1. Determine su fecha prevista de parto 

Si no recuerda la fecha de concepción o de su último período menstrual, realícese un ultrasonido en las primeras etapas del embarazo para determinar su fecha prevista de parto. Es posible que los ultrasonidos posteriores le sugieran otras fechas, pero el primero brinda la fecha más precisa. “Si no estamos seguros sobre las fechas, puede convertirse en una verdadera complicación”, señala Spong.

2. Haga un plan (y tenga una alternativa)

 Por ejemplo, si usted ha tenido una cesárea y quiere considerar la posibilidad de tener un parto vaginal, discuta esto desde el principio porque no todos los médicos y hospitales brindan atención para VBAC. Un plan de nacimiento puede ayudarla a hablar sobre sus inquietudes y deseos con su proveedor y con el personal del hospital. Busque una plantilla que esté actualizada, se aplique a su situación y sea flexible. Aquí hay un ejemplo, de California Pacific Medical Center. Pero recuerde que las cosas rara vez ocurren exactamente como se planean; por lo tanto, tenga una alternativa en mente. Por ejemplo, es posible que quiera tener un parto sin medicamentos contra el dolor, pero considere qué hacer si resulta que sí los necesita. Por último, piense en amamantar mientras planifica. “Algo importante que una madre puede hacer es informarse sobre la lactancia mientras está embarazada”, señala Rebecca Mannel, una coordinadora de lactancia en el Centro Médico de University of Oklahoma. “Brindar consejos y apoyo durante el embarazo es un momento clave que con frecuencia no se aprovecha”.

3. Considere la posibilidad de utilizar una partera

Si su embarazo es de bajo riesgo considere la posibilidad de utilizar una partera certificada, una profesional de la salud que puede brindarle una variedad de cuidados médicos durante el embarazo, el parto y el período de posparto. Las parteras certificadas (CM, por sus siglas en inglés) tienen títulos universitarios, han completado un programa de educación acreditado y deben aprobar un examen nacional de certificación. Las enfermeras especializadas en obstetricia certificadas (CNM, por sus siglas en inglés) también tienen un título de enfermería; las parteras certificadas profesionales (CPM, por sus siglas en inglés) tienen una capacitación especial para asistir en partos de bebés fuera de un hospital. Las parteras ejercen en diferentes ámbitos, incluidos la casa, el hospital y la clínica de maternidad, y brindan muchos de los servicios que brindan los médicos, incluidos recetar medicamentos y solicitar análisis.

La atención que brindan las parteras se basa en la filosofía de no intervenir a menos que haya un problema de salud actual o potencial. Ese enfoque presenta varios beneficios, según una revisión de 2009 de 11 estudios que involucraron a más de 12,000 mujeres. Las mujeres que utilizaron parteras presentaron más probabilidades de recibir, en el parto, atención de su proveedor primario (en vez de recibirla de cualquiera que estuviera de guardia) y presentaron más probabilidades de tener un parto vaginal espontáneo sin la necesidad de una epidural, fórceps ni extracción con ventosa. También presentaron más probabilidades de informar que se sintieron bajo control durante la experiencia del parto y de empezar a amamantar.

La mayoría de los planes de seguro de salud cubren la atención de las parteras e incluyen a algunas en su lista de proveedores cubiertos. El Colegio Americano de Enfermeras Especializadas en Obstetricia (American College of Nurse-Midwives) tiene una lista de las CNM y de las CM en www.midwife.org. Asegúrese siempre de que la partera que usted está considerando tenga autorización para ejercer en su estado. Las CNM están autorizadas en cada estado, pero las CPM y las CM no.

4. Reduzca los riesgos de un parto prematuro 

Las mujeres que tienen antecedentes de partos espontáneos prematuros pueden reducir el riesgo de tener otro parto prematuro en, aproximadamente, un tercio, mediante el uso de una forma especial de progesterona todas las semanas, a partir de la semana 16 hasta la semana 20. Además, las mujeres con un riesgo significativo de dar a luz a su bebé de forma temprana, debido al rompimiento de la fuente, por ejemplo, y que presenten un embarazo de entre 23 y 34 semanas pueden reducir los riesgos para el bebé usando corticosteroides, como la betametasona y la dexametasona. Si su médico no le receta esos medicamentos, pregunte por qué no lo hace y, de ser necesario, obtenga una segunda opinión.

5. Pregunte si puede darse vuelta a un bebé en presentación de nalgas

Debido a que dar a luz a un bebé que presente primero las nalgas o los pies puede ser peligroso, muchos profesionales recomiendan una cesárea cuando el bebé no presenta primero la cabeza. Pero mediante el uso de una técnica llamada versión externa, un profesional calificado puede dar vuelta a un bebé en presentación de nalgas en las últimas semanas de embarazo. Debido a que ello acarrea algún riesgo (la bolsa podría romperse, por ejemplo, o en raras oportunidades, el bebé puede enredarse en el cordón umbilical), debe realizarse en el hospital, donde tanto la madre como el bebé pueden ser monitoreados atentamente. Debido al aumento del uso de cesáreas, algunos profesionales tienen poca capacitación o experiencia en el procedimiento de versión externa. Si el suyo no la tiene, considere la posibilidad de solicitar una remisión a alguien que sí la tenga.

6. Permanezca en el hogar durante la primera parte del trabajo de parto 

Analice con su proveedor en qué momento del trabajo de parto usted debería ir al hospital o al centro de maternidad. No se desanime, no obstante, si el personal la revisa y la envía a su hogar. “Hasta que el cuello del útero de una mujer se dilata 3 ó 4 centímetros, por lo general, no necesita estar en el entorno hospitalario”, afirma Main. “Por lo general, se sentirá más cómoda, y el trabajo de parto progresará, incluso, con más facilidad en su casa”.

7. Sea paciente

Hay investigaciones que sugieren que es probable que las madres estén en trabajo de parto durante más tiempo del que estuvieron sus abuelas. Ello podría deberse a que tienden a tener más peso o más edad cuando dan a luz, o podría ser un efecto secundario de la anestesia epidural. En todo caso, la mayoría de los médicos aprendieron sobre la evolución del trabajo de parto de los cronogramas establecidos en la década de los cincuenta. “Es posible que los obstetras intervengan demasiado rápido porque crean que el trabajo de parto no progresa tan rápido como debería”, afirma Main. Hable con anticipación con su médico o profesional, así como también con cualquier persona que vaya a apoyarla, sobre su deseo de permitir que su trabajo de parto progrese por sí mismo.

8. Busque apoyo para el trabajo de parto 

Las mujeres que reciben apoyo continuo pasan menos tiempo en trabajo de parto y presentan menores probabilidades de necesitar intervención. El apoyo más eficaz proviene de una persona que no es miembro del personal del hospital ni se encuentra en su red social (una doula, o asistente de parto capacitada, por ejemplo), según una revisión sistemática de 21 estudios que involucraron a más de 15,000 mujeres en una variedad de circunstancias y entornos. Solicite una remisión a su proveedor y consulte si su compañía de seguros cubrirá la atención de una doula.

9. Préstese atención a sí misma

Caminar, mecerse o moverse durante las contracciones y cambiar de posiciones entre las contracciones, puede hacer que se sienta más cómoda y acelerar el trabajo de parto. “Cada estrategia para sobrellevar el trabajo de parto, como caminar o ducharse, tiende a durar, aproximadamente, 20 minutos”, indica Main. “Es bueno planear 5 o 6 estrategias y luego ir cambiando de una a otra”. Cuando llegue el momento de pujar, el permanecer derecha o sobre un costado, en vez de acostada sobre su espalda, permite que su pelvis se abra y la mantiene trabajando a favor de la gravedad, en vez de contra ella. El estilo de pujar que se ve en las películas, en el cual a la mujer se le indica que contenga la respiración y puje fuerte según el conteo de otra persona, resulta ser menos eficaz que dejar que la mujer confíe en sus propios instintos. “El pujado autodirigido, en el cual la madre puede pujar en el momento y de la manera que a ella le parezcan adecuados, puede, en realidad, acelerar el proceso”, dice Bingham.

10. Toque a su recién nacido 

Colocar desnudo al recién nacido sano sobre el pecho desnudo de su madre, inmediatamente después del nacimiento, tiene numerosos beneficios para ambos, según una revisión de 30 estudios que involucraron a casi 2,000 pares de madres y bebés. Los bebés que tienen contacto piel a piel interactúan más con sus madres, se mantienen más calientes, lloran menos y presentan más probabilidades de amamantarse y de hacerlo durante más tiempo que aquellos a los que se los llevan para limpiarlos, medirlos y vestirlos.

Cinco cosas que debes hacer antes de quedar embarazada

Una técnica para mejorar los resultados del nacimiento es concentrarse en mejorar la salud antes del embarazo. “Comenzar el embarazo estando sana le brinda las mejores probabilidades de mantenerse así y de tener un bebé sano”, declara Spong. “Si tiene problemas médicos, manténgalos bajo control. Póngase en la mejor forma física posible para ese bebé”.

¿Y si usted no está planeando un embarazo en el futuro próximo? Optimizar su salud no tiene desventajas. Además, más de la mitad de todos los embarazos no son planeados, de modo que es una cuestión de sentido común que los hombres y las mujeres sexualmente activos tengan en cuenta su salud reproductiva.

Un esfuerzo colaborativo que duró 2 años a cargo de especialistas de agencias gubernamentales, organizaciones médicas nacionales y organizaciones sin fines de lucro, como March of Dimes, resultó en recomendaciones para proveedores y consumidores de atención médica, a fin de mejorar la salud y la atención previas a la concepción. A continuación, presentamos las 5 recomendaciones más importantes.

1. Tomar ácido fólico. Intente tomar 400 mcg al día, durante 3 meses, como mínimo, antes de quedar embarazada, a fin de reducir el riesgo de defectos del tubo neural, al menos, a la mitad.

2. Poner fin a los malos hábitos. Es decir: no fumar, ni beber alcohol en forma excesiva, ni consumir drogas ilegales. Fumar está asociado con nacimientos prematuros, bajo peso al nacer y otras complicaciones del embarazo. Nunca es seguro fumar o consumir drogas recreativas durante el embarazo, ya que dichas sustancias pueden provocar daño al feto en desarrollo, incluso antes de que usted se dé cuenta de que está embarazada. Según un estudio reciente, consumir cualquier cantidad de alcohol durante el embarazo, en especial durante la segunda mitad del primer trimestre, pone a su bebé en riesgo de síndrome alcohólico fetal.

3. Controlar las enfermedades crónicas. Si usted tiene una afección médica, como asma, diabetes, epilepsia o presión arterial alta, asegúrese de tenerla bajo control. Por ejemplo, bajar el exceso de peso antes del embarazo disminuye el riesgo de defectos del tubo neural, parto prematuro, diabetes gestacional, coágulos de sangre y otros efectos adversos. Además, asegúrese de que sus vacunas estén al día; la rubéola y la varicela pueden provocar anomalías congénitas y complicaciones si las contrae estando embarazada.

4. Estar atenta a los medicamentos y suplementos nocivos. Hable con su médico y su farmacéutico sobre cualquier medicamento de venta libre y de venta con receta que esté tomando, incluidos vitaminas y cualquier otro suplemento dietético o herbal. Algunos medicamentos, como el medicamento antiacné isotretinoína (Accutane), pueden provocar abortos espontáneos y anomalías congénitas, y no deben ser utilizados por mujeres embarazadas o que podrían quedar embarazadas. En el caso de otros medicamentos, es posible que su médico le recete una dosis más baja o un medicamento alternativo.

5. Evitar las sustancias tóxicas. Estas incluyen las sustancias químicas peligrosas o los materiales potencialmente infecciosos en el trabajo y el hogar. No se acerque a los solventes, como el diluyente de pintura. No limpie la caja de arena de su gato; deje que otra persona lo haga. Y evite tocar mascotas como hámsteres, ratones y cobayos, ya que pueden ser portadores de un virus que puede provocar daños a su bebé.

 

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