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Nuevas manos protésicas restauran el sentido del tacto a los amputados

Por Alan Mozes, Reportero de Healthday -

Los avances presagian nuevas oportunidades para los pacientes en la vida cotidiana, afirman unos expertos

Las personas dan el sentido del tacto por hecho... hasta que lo pierden, comenta Igor Spetic, quien perdió esa capacidad hace cuatro años.

Durante meses después de que un accidente laboral le costara la mano derecha hasta la altura de la muñeca, el residente de Madison, Ohio, sufrió de dolor fantasma. Era "como que te pusieran el puño en una prensa y te lo aplastaran, todo el tiempo, aunque no tenía puño", comentó Spetic.

Pero unos 18 meses tras su lesión, Spetic, que ahora tiene 48 años, se inscribió en un programa de prótesis experimental. "A través de electrodos conectaron mis nervios y la prótesis, y encontré que mis nervios seguían funcionando, los nervios de mi brazo".

En el laboratorio, Spetic puede ahora sentir las texturas, la presión y otras sensaciones en su mano prostética, incluso en el índice y el pulgar, señaló.

Además, a diario, "alrededor del 95 por ciento de mi dolor fantasma ha desaparecido", añadió. "Es un beneficio que nadie predijo, pero es un gran alivio".

Spetic es uno de dos pacientes que perdieron extremidades y que participan actualmente en un esfuerzo investigativo liderado por la Universidad Case Western Reserve y el Centro Médico de Asuntos de Veteranos Louis Stokes de Cleveland. Ambas instituciones se encuentran en Cleveland.

Los investigadores deseaban ver si se podía establecer una conexión efectiva entre las agrupaciones existentes de nervios en el brazo de cada paciente y sus manos artificiales. Si sucedía, ¿podría la comunicación con electrodos que se estimulaba entre ambas partes transmitirse al cerebro?

El objetivo: restaurar el sentido del tacto.

"Básicamente, lo que hemos hecho es demostrar, por primera vez, que sí, que podemos desarrollar una interfaz a largo plazo que restaura la sensación en personas que no tienen una extremidad", señaló el coautor del estudio, Dustin Tyler, profesor asociado del departamento de ingeniería biomédica de la Case Western Reserve.

Tyler afirmó que parece como si la mano hubiera vuelto. Ambos pacientes pueden sentir sensaciones en toda la mano, en muchas posiciones, anotó.

"Lo importante es que con nuestros dos sujetos logramos esta restauración de la sensación durante dos años y medio en un caso, y casi dos años en el otro, así que creemos que lo que tenemos aquí es en realidad una forma permanente de restaurar la sensación", planteó Tyler.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 8 de octubre de la revista Science Translational Medicine.

El sistema de prueba conlleva conectar una mano protésica a puntos de contacto eléctrico integrados en unas mangas que se envuelven alrededor de las agrupaciones de nervios del brazo.

A Spetic le implantaron tres de esas mangas en la región del antebrazo. El otro paciente, Keith Vonderhuevel, con 47 años de edad y procedente de Sídney, Ohio, sufrió una amputación a la altura del codo, y le colocaron dos mangas en el brazo superior.

Al final, Spetic pudo sentir el tacto en 19 puntos distintos de su mano artificial, y Vonderhuevel en 16.

Y ambos pacientes experimentaron un alivio considerable de su dolor fantasma, aunque Tyler reconoció que el motivo de que eso sucediera no está claro.

"Para el colectivo de personas que han perdido extremidades, esto significa que ahora tenemos una forma nueva de hablar al sistema nervioso en un lenguaje que comprende", añadió.

A diferencia de los intentos anteriores, "la extremidad tiene una sensación natural, y eso significa un control mucho mejor y mucho más refinado sobre la prótesis, y una capacidad de hacer más cosas", comentó Tyler.

Por ahora, el sistema se clasifica como un "dispositivo de investigación" limitado al uso en laboratorio, anotó Tyler.

Pero dijo que el equipo espera tener un sistema para llevar a casa disponible en un par de meses.

La meta final es "un sistema a largo plazo que se pueda implantar del todo, en un procedimiento ambulatorio de un solo día, que use un dispositivo parecido a un marcapasos para hablar a los sensores de la mano", explicó Tyler. El marco temporal es de cinco a diez años, afirmó.

Mientras tanto, unos investigadores en Suecia también avanzan hacia un control más natural de las extremidades artificiales, según otro estudio que aparece en la edición del 8 de octubre de la revista Science Translational Medicine.

Unos investigadores de la Universidad de Tecnología de Chalmers en Gotemburgo afirman que han tenido éxito al suministrar a un paciente una extremidad artificial que está directamente integrada con el hueso, los nervios y los músculos existentes.

El paciente, un conductor de camión a quien habían amputado un brazo hace una década, se sometió a un procedimiento llamado "oseointegración" el año pasado. Esa técnica descartó la necesidad de una "cuenca" y permitió al brazo protésico unirse a una protuberancia de un implante de titanio. Al mismo tiempo, se vincularon unos electrodos dentro de la extremidad artificial al tejido nervioso y muscular del paciente.

El resultado parece ser una unión estable, confiable y duradera de hombre y mecánica, afirman los investigadores. El paciente puede mover su brazo artificial mediante una retroalimentación sensorial impulsada por el cerebro, que funciona con unos electrodos implantados.

Puede incluso atar los cordones de los zapatos de sus hijos y sacar huevos de su cartón, unas actividades cotidianas que le resultaban imposibles antes del implante, según el estudio. Y dado que los cables permiten una comunicación neural de doble vía (del cerebro al brazo, y del brazo al cerebro), el paciente puede percibir el tacto con su mano artificial.

Dario Farina, director del departamento de ingeniería en neurorehabilitación de la Universidad de Georg-August en Gotinga, Alemania, afirma que los dos estudios representan un avance significativo.

Muestran "que para los pacientes de amputaciones es posible controlar manos artificiales y al mismo tiempo sentir el tacto de los objetos con la mano artificial", comentó Farina, coautor de un comentario sobre los estudios que aparece en la revista.

Aunque los principios que subyacen a esta investigación no son del todo nuevos, los estudios "prueban que el implante de electrodos para conectar con el sistema nervioso humano es posible durante periodos prolongados de tiempo", enfatizó Farina.

"Esto plantea la posibilidad en un futuro próximo de llevar estos sistemas de los laboratorios académicos, donde se han desarrollado en las últimas décadas, a las clínicas para su uso en una gran población de pacientes", añadió.

Más información

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. ofrecen más información sobre la ingeniería de la rehabilitación.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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