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¿Tiene un hijo adolescente malhumorado? Quizá la falta de sueño no sea culpable

Por Steven Reinberg, Reportero de HealthDay -
¿Tiene un hijo adolescente malhumorado? Quizá la falta de sueño no sea culpable

En lugar de ello, las tendencias nocturnas de los adolescentes no encajan bien con el horario temprano de inicio de la escuela, señala una especialista en el sueño

JUEVES, 3 de noviembre de 2016 (HealthDay News) -- Lo que hace que los adolescentes estén de mal humor, sean maleducados y parezcan confundidos durante el día quizá no sea una falta de sueño, plantea un nuevo estudio.

En lugar de ello, se trata de una combinación del hecho de ser noctámbulos y luego sufrir somnolencia diurna, informan unos investigadores.

La solución es comenzar la escuela a una hora más tarde, según la autora líder del estudio, la Dra. Judith Owens, directora de medicina del sueño del Hospital Pediátrico de Boston.

"Unos horarios de inicio de la escuela que coincidan con las necesidades, la cantidad y el horario de sueño, y que reduzcan la somnolencia diurna, son críticos para la salud, la seguridad y el rendimiento de los adolescentes", afirmó.

Los hallazgos sugieren que la mala concordancia con el horario de sueño y la somnolencia diurna asociada con unos horarios tempranos de inicio de la escuela "podría contribuir a las conductas de toma de riesgo, a un mal control de las emociones y a una disminución de las habilidades de pensamiento", advirtió Owens.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) recomienda que la escuela secundaria comience a las 8:30 a.m. o más tarde, anotó.

"Debido a cambios en el ritmo circadiano [el reloj interno del cuerpo] que coinciden con la pubertad, la mayoría de adolescentes no pueden dormirse mucho antes de las 11 p.m., por tanto su hora de despertarse por la mañana debería ser alrededor de las 8 a.m., para permitirles tener tanto una cantidad como un horario de sueño óptimos", dijo Owens.

Un sueño tanto insuficiente como mal coordinado tiene consecuencias para la salud física y mental, lo que incluye un mayor riesgo de obesidad y depresión, advirtió Owens. Esos factores también pueden aumentar las probabilidades de accidentes de coche, lesiones deportivas, ausentismo y calificaciones más bajas, aunque el estudio no probó que las dificultades con el sueño provoquen esos problemas en la salud y la seguridad.

"Lo que tiene el mayor impacto no es cuánto tiempo se duerma, sino cuándo se duerme en relación con los ritmos circadianos naturales del cuerpo y cómo afecta la falta de sueño", explicó.

En el estudio, Owens y sus colaboradores realizaron una encuesta en línea de más de 2,000 estudiantes de séptimo a décimo primer cursos de 19 escuelas en el condado de Fairfax, en Virginia. Se preguntó a los participantes cuánto tiempo dormían, si tenían sueño durante el día, a qué hora se levantaban por la mañana y si eran noctámbulos o madrugadores.

Los investigadores también midieron la conducta emocional y las habilidades de pensamiento, y tomaron en cuenta las condiciones socioeconómicas y las afecciones de salud mental.

Los investigadores encontraron que alrededor de un 22 por ciento de los adolescentes dormían menos de siete horas en las noches de escuela. Pero lo que afectaba su conducta y sus habilidades de pensamiento no era la cantidad de tiempo que dormían, sino tener sueño durante el día junto con estar despiertos hasta tarde de la noche.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 3 de noviembre de la revista Pediatrics.

Un especialista en medicina del sueño explicó la conexión entre el sueño y la autorregulación durante el día.

"El ritmo circadiano es un reloj corporal interno que afecta a la fisiología y al metabolismo del cuerpo", dijo el Dr. Sujay Kansagra, director del programa de medicina del sueño y neurología pediátrica del Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

Un rol importante del ritmo circadiano es manejar los ciclos de sueño y vigilia, dijo Kansagra, coautor de un editorial que acompañó al estudio en la revista.

"Cuando se trata de los efectos del sueño y de la fisiología del sueño en el funcionamiento diurno, debemos ver más allá de la cantidad de horas que dormimos", planteó.

Otros factores importantes también tienen un rol, como la configuración del reloj corporal interno y cuánto sueño se tiene durante el día, anotó.

Los adolescentes tienen una preferencia natural por ser noctámbulos, lo que podría afectar sus capacidades de pensamiento y control emocional durante el día, sugirió Kansagra.

"Un cambio modificable importante que los adolecentes pueden realizar es evitar la luz excesiva de la televisión, las computadoras portátiles y los smartphones tarde en la noche, porque la exposición a la luz hace que sea más probable que el reloj corporal cambie a un horario más tardío", señaló.

Más información

Para más información sobre los adolescentes y el sueño, visite la National Sleep Foundation.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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