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¿Podría una cirugía de bajo riesgo ayudar con la acidez crónica?

Por Maureen Salamon, Reportera de HealthDay -
¿Podría una cirugía de bajo riesgo ayudar con la acidez crónica?

La tasa de mortalidad por el procedimiento es más baja de lo que se había reportado, encuentra un estudio

MARTES, 29 de marzo de 2016 (HealthDay News) -- Una cirugía mínimamente invasiva para tratar la acidez crónica es más segura de lo que en general se cree, y podría ser una alternativa deseable al uso a largo plazo de medicamentos para el reflujo ácido, indica una investigación reciente.

Los científicos encontraron que la tasa de mortalidad después de la llamada cirugía de funduplicatura laparoscópica para la enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE) era mucho más baja del 1 por ciento que con frecuencia se cita.

Los expertos plantearon que quizá la cirugía no se utiliza lo suficiente, sobre todo a la luz de las crecientes preocupaciones sobre la seguridad de los antiácidos.

"Uno de los principales argumentos contra la cirugía al elegir entre un tratamiento [farmacológico] o quirúrgico para la ERGE grave es el riesgo de mortalidad", apuntó el autor del estudio, el Dr. John Maret-Ouda, médico y estudiante doctoral de cirugía gastrointestinal superior del Instituto Karolinska, en Suecia.

Pero "este estudio encontró una sola muerte asociada con [esta cirugía] entre casi 9,000 pacientes... durante el periodo del estudio, de 1997 a 2013", añadió.

Los resultados del estudio aparecen en una edición reciente de la revista British Journal of Surgery.

La ERGE ocurre cuando el músculo de la parte inferior del esófago no se cierra de forma adecuada, permitiendo al ácido estomacal devolverse y provocar irritación. La acidez crónica resultante es incómoda, y puede conducir a cambios celulares que se desarrollan en un cáncer de esófago. La ERGE afecta a hasta el 20 por ciento de las personas de Estados Unidos, según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU.

Unos fármacos conocidos como inhibidores de la bomba de protones, o IBP, pueden reducir la producción de ácido estomacal. Las marcas de esos medicamentos, una de las clases de fármacos más vendidos en Estados Unidos, incluyen a Prilosec, Prevacid y Nexium. Pero el uso a largo plazo de esos medicamentos se ha vinculado potencialmente con algunas afecciones de salud graves, como la demencia.

Maret-Ouda y su equipo analizaron las tasas de mortalidad a 30 días y a 90 días después de una cirugía de funduplicatura laparoscópica para la ERGE en casi 9,000 pacientes. La cirugía, que utiliza varias incisiones minúsculas en el abdomen, desconecta una parte del estómago del bazo y la envuelve alrededor del esófago, formando una barrera más apretada entre el estómago y el esófago para prevenir el reflujo ácido.

Apenas una muerte durante el periodo de seguimiento de 16 años se relacionó con la cirugía, y las tasas de mortalidad a los 30 días y a los 90 días fueron del 0.03 y del 0.08 por ciento, según el estudio.

"La cirugía crea una barrera que evita el reflujo al esófago, mientras que los inhibidores de la bomba de protones funcionan sobre todo al reducir la acidez de los contenidos gástricos, pero sin reducir el flujo en sí", explicó Maret-Ouda. "Además, estudios que compararon la cirugía con la medicación con inhibidores de la bomba de protones encontraron que la cirugía es superior a los fármacos, en términos del control de los síntomas y la exposición al ácido en el esófago".

Dos expertos de EE. UU. se mostraron de acuerdo con la afirmación de Maret-Ouda de que las tasas de cirugía para la ERGE han bajado en los últimos años debido al aumento marcado en el uso de los IBP y a la percepción de que la cirugía conllevaba un riesgo de muerte inaceptablemente alto.

"Desde 1999 hemos observado un declive bastante dramático en el uso de esta cirugía, en parte debido a su reputación. Si se le pregunta al médico promedio, dirá que la tasa de mortalidad es de alrededor de un 1 por ciento, y eso ha sido un disuasorio importante", comentó el Dr. John Lipham, director del Centro de Salud Digestiva de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.

"Creo que esta [nueva investigación] es un gran alivio, porque más del 40 por ciento de los pacientes con reflujo que toman IBP no obtienen un buen control de sus síntomas o no quieren tomarlos debido a los riesgos a largo plazo... pero vacilan ante la cirugía", añadió.

Lipham dijo que la mayoría de aseguradoras pagan la cirugía laparoscópica para la ERGE, que cuesta entre 15,000 y 30,000 dólares, dependiendo del cirujano y del hospital. La operación se considera de "rutina", añadió.

El costo de los IBP, que están disponibles sin y con receta, puede variar de forma dramática, desde los 17 hasta más de 160 dólares al mes, según Consumer Reports.

El Dr. Kumar Krishnan, gastroenterólogo del Hospital Metodista de Houston, en Texas, anotó que los beneficios de la cirugía de funduplicatura para la ERGE pueden ser limitados. Además, quizá haya que repetir la cirugía más o menos una vez cada década, dijo.

"Una de las dudas de los pacientes es que no quieren tomar fármacos de por vida, pero la duración de esta cirugía es finita y [los pacientes] podrían necesitar que se la vuelvan a hacer", comentó Krishnan. "Los pacientes también deben saber que en ocasiones quizá tengan que volver a tomar medicamentos a pesar de hacerse la cirugía".

Más información

El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. ofrece más información sobre la ERGE.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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