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Niños autistas reaccionan de forma distinta a los olores

Por Tara Haelle, Reportero de HealthDay -
Niños autistas reaccionan de forma distinta a los olores

Los niños con un TEA no cambiaron su respuesta olfativa cuando los olores eran desagradables.

Los niños con trastornos del espectro autista (TEA) parecen reaccionar de forma diferente a los malos olores que los niños sin autismo, según un nuevo estudio.

La diferencia fue lo suficientemente pronunciada como para que los investigadores pudieran afirmar quién tenía autismo y quién no en aproximadamente el 80 por ciento de los casos, basándose solamente en las "respuestas olfativas".

"Los autores han encontrado un nuevo modo de probar diferencias entre los niños con autismo y los que no lo tienen, que realmente parece sugerir marcadas diferencias en el modo en que los niños autistas procesas los olores", dijo el Dr. Glen Elliott, psiquiatra jefe y director médico del Consejo de Salud Infantil en Palo Alto, California.

"Dado que sabemos que muchos niños con autismo son hipersensibles al tacto, al sonido, al sabor y a los estímulos visuales, es especialmente interesante que no parezcan responder al olor del mismo modo", dijo Elliott, que no participó en la investigación.

El estudio quizá contenga indicios con respecto a las dificultades sociales que tienen los niños autistas, sugieren los autores.

"El sentido del olfato es, de hecho, un componente importante de la interacción social humana", dijo la autora principal, Liron Rozenkrantz, estudiante de doctorado en el Instituto de Ciencias Weizmann en Israel. "Dado que el olfato probablemente esté alterado en el autismo, ¿podría ser que eso influyera en las dificultades sociales propias del autismo?".

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 2 de julio de la revista Current Biology.

Los investigadores compararon a 18 niños con trastornos del espectro autista con 18 niños que se desarrollaban con normalidad. Todos los niños olieron olores agradables y desagradables mientras veían dibujos animados. Les expusieron 10 veces a los olores agradables, como los aromas de una rosa o de champú. Les expusieron 10 veces a olores desagradables, como al de la leche agria o al del pescado podrido.

Los investigadores midieron la "respuesta olfativa" de cada niño. Esto incluyó cuánto olieron, su tasa más alta de inspiración, su tasa promedio de inspiración y cuánto tiempo olieron.

Los niños sin autismo cambiaron el modo en que olían los malos olores en 0.3 segundos, hallaron los investigadores. Realizaron muy rápidamente unos olisqueos más pequeños de los malos olores y unos olisqueos más grandes de los buenos olores. Los niños con autismo, en cambio, siguieron olisqueando sin ningún cambio, reveló el estudio.

Usando solamente las respuestas de los niños a los malos olores, los investigadores pudieron identificar a 17 de los 18 niños que se desarrollaban con normalidad y a 12 de los 18 niños con autismo, según el estudio.

"Esto aumenta la esperanza de que estos hallazgos podrían ser la base para la elaboración de una herramienta diagnóstica que pueda aplicarse de forma muy temprana, como, por ejemplo, en los bebés de solamente unos meses de edad", dijo Rozenkrantz. "El atractivo de usar esta medición del olfato en respuesta a los olores está en que no es verbal y no requiere instrucciones para la tarea, lo que es especialmente relevante cuando se estudia el autismo".

Un diagnóstico tan temprano podría equivaler a unas intervenciones más efectivas, dijo, pero añade que todavía queda lejos el momento de tener una prueba del olor de este estilo. Además, los participantes más jóvenes de este estudio tenían 4 años, indicó el estudio.

"Se está realizando un gran esfuerzo a fin de encontrar una prueba simple, no invasiva, para la identificación de poblaciones cada vez más jóvenes", dijo Elliott. "Si los investigadores pudieran mostrar que los bebés y los niños pequeños muestran de forma similar unas respuestas muy diferentes, sería de gran interés".

Otro hallazgo fue que los niños que ajustaron su olfato en menor medida cuando olieron el pescado podrido o la leche agria también eran los que tenían los síntomas más severos de autismo, sobre todo con respecto a las dificultades sociales.

El Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York, en New Hyde Park, Nueva York, comentó que "este estudio es provocador de muchas maneras, ya que sugiere que, en los niños con un trastorno del espectro autista, podría haber una relación que no se ha apreciado con anterioridad entre la respuesta a los olores y su funcionamiento social deteriorado".

"En cierto modo, este estudio plantea más preguntas que las que responde", dijo Adesman, que no participó en el estudio.

Los hallazgos del estudio no ayudan a explicar la causa de los trastornos del espectro autista, dijo Elliott. Pero señaló que los hallazgos podrían abrir nuevos caminos a la investigación con respecto a por qué los niños con autismo a menudo reaccionan de forma tan distinta a los estímulos ambientales.

El próximo paso en el trabajo de los investigadores podría ser explorar si las diferencias en el olfato se relacionan con las dificultades sociales, comentó Rozenkrantz. Los autores también se preguntan si los niños más jóvenes, incluso los recién nacidos, podrían mostrar estas diferencias en las respuestas olfativas.

Más información

Para más información sobre el autismo, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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