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Crece en hospitales la atención a niños que se autoagreden

Por Amy Norton, Reportero de HealthDay -
Crece en hospitales la atención a niños que se autoagreden

Las cortadas son el problema más común, seguido por las lesiones con armas de fuego.

Una creciente cantidad de niños de EE. UU. acaban en la sala de emergencias debido a lesiones autoinfligidas, encuentra un estudio reciente.

Entre 2009 y 2012, las autolesiones conformaron un creciente porcentaje de las visitas de los niños a la sala de emergencias, al pasar del 1.1 al 1.6 por ciento de todas esas visitas.

La mayor parte del tiempo las lesiones no fueron potencialmente letales, e incluyeron actos como las cortadas, las perforaciones y las quemaduras, encontraron los investigadores.

Pero aunque la cifra total siguió siendo relativamente baja, los expertos apuntaron que el aumento en las autolesiones es preocupante.

"Creo que es preocupante", dijo Aleta Angelosante, psicóloga infantil del Centro Médico Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York.

En parte, eso se debe a que las visitas a emergencias solo dan cuenta de los niños que se lesionan con suficiente gravedad como para requerir de una atención médica rápida, según Angelosante, que no participó en el estudio.

Gretchen Cutler, investigadora líder del estudio, de los Hospitales y Clínicas Pediátricas de Minnesota, en Minneapolis, se mostró de acuerdo.

Dado que acciones como cortarse o quemarse se pueden ocultar con facilidad, los expedientes de emergencias capturan solo un pequeño porcentaje de todos los niños que se autolesionan, dijo Cutler.

Además, advirtió, los niños que se autolesionan están en un riesgo más alto que el promedio de intentar suicidarse en algún momento.

El estudio, que aparece en la edición en línea del 15 de junio de la revista Pediatrics, utilizó información de una base de datos nacional sobre pacientes de traumatismos. Incluyó a casi 287,000 niños de 10 a 18 años de edad que fueron tratados en una sala de emergencias entre 2009 y 2012.

En general, el 1.3 por ciento de esos niños (casi 3,700) fueron diagnosticados con una lesión autoinfligida. La causa más común fue cortarse, seguido por lesiones con armas de fuego. Las quemaduras, las caídas intencionales, las asfixias y las intoxicaciones eran algunas de las formas en que los niños se autolesionaban.

Poco más del 4 por ciento murieron de sus lesiones, haciendo que los niños que se autolesionaban fueran 13 veces más propensos a morir en la sala de emergencias que los niños tratados por otros motivos.

Pero hubo una buena noticia en los hallazgos, dijo Cutler. Las lesiones con armas de fuego en realidad se redujeron con el tiempo, al pasar del 27 al 22 por ciento de todas las lesiones autoinfligidas.

Angelosante se mostró de acuerdo en que "es bueno observar ese declive, sobre todo dada la alta tasa de mortalidad de las lesiones con armas de fuego".

Cutler dijo que no está claro por qué esas lesiones bajaron, mientras que las autolesiones aumentaron en general. Es posible que los adultos estén haciendo una mejor labor al mantener las armas de fuego lejos de los niños, especuló.

"O quizá haya habido un cambio en los mecanismos que los niños usan para autolesionarse", dijo Cutler.

Las lesiones por cortadas aumentaron con el tiempo, y fueron particularmente comunes entre las chicas, conformando casi la mitad de sus lesiones autoinfligidas.

¿Por qué se autolesionan algunos niños, sin intención de suicidio? "Lo más frecuente es que estén buscando una forma de gestionar la agitación emocional", comentó Angelosante. "Quizá estén tristes, ansiosos o enojados. Y hay algo en el dolor físico que les ayuda con respecto al estrés (emocional)".

También puede haber otros motivos. Algunos niños lo hacen porque tienen la sensación de estar "adormecidos" y desean sentir algo, dijo Angelosante. En otros, las autolesiones son su forma de revelar lo emocionalmente abrumados que están.

"Creo que necesitamos implementar más programas para ayudar a prevenir este tipo de conductas, y para ayudar a los niños a afrontar el estrés", dijo Cutler.

Con frecuencia, cuando los niños son tratados por autolesiones en emergencias, se llama a un trabajador social o a un psicólogo para que haga una evaluación. Entonces, trabajarán con las familias para crear algún tipo de plan para después del alta, dijo Angelosante.

Pero, apuntó Cutler, los hospitales varían según los tipos de recursos que tienen, de forma que no todos los niños reciben el mismo nivel de atención.

Angelosante señaló que para los padres es importante estar conscientes de que a veces los niños intentan autolesionarse como una forma de afrontar el estrés. Apuntó a algunas señales de advertencia: ¿De repente su hijo se cubre la piel más de lo usual? ¿Usa muchas vendas u hojas de afeitar con rapidez?

Si un niño tiene una lesión autoinfligida, el primer paso es que un médico la revise, para asegurar que no sea grave, aconsejó Angelosante.

"Entonces, tiene que hablar con el niño sobre cómo se siente", dijo. "¿Por qué lo hizo? Enfóquese en esto, en lugar de en la conducta de autolesión en sí".

Angelosante dijo que algunos niños prueban las autolesiones y no sienten nada positivo al hacerlo. Quizá no necesiten consejería de salud mental, comentó.

Por otro lado, añadió que los niños que se autolesionan de forma habitual probablemente necesiten ayuda profesional para afrontar los problemas subyacentes.

Más información

La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (American Academy of Child and Adolescent Psychiatry) ofrece más información sobre las lesiones autoinfligidas


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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