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Las noticias negativas sobre las estatinas se asocian con el abandono de las recetas

Por Amy Norton, Reportera de HealthDay -
Las noticias negativas sobre las estatinas se asocian con el abandono de las recetas

Un investigador señala que los beneficios cardiacos superan al riesgo de efectos secundarios

MIÉRCOLES, 2 de diciembre de 2015 (HealthDay News) -- Los informes noticiosos sobre las desventajas de las estatinas podrían llevar a algunas personas a dejar de tomar los medicamentos para bajar el colesterol, según un estudio reciente.

Los hallazgos, publicados el 2 de diciembre en la revista European Heart Journal, no pueden probar que las historias mediáticas impulsen a los usuarios de estatinas a abandonar sus recetas.

En lugar de ello, los investigadores daneses encontraron una amplia correlación entre la cobertura mediática "negativa" y las probabilidades de que las personas dejaran de tomar una estatina en un plazo de seis meses tras su receta inicial.

Pero incluso sin una conexión causal clara, los expertos dijeron que es razonable suponer que los artículos en los medios de comunicación tuvieran una influencia sobre algunos de los usuarios de estatinas del estudio.

Al Dr. Thomas Whayne Jr., del Instituto Cardiaco Gill de la Universidad de Kentucky, le parece que es así.

"Lo he visto suceder muchas veces", dijo Whayne, que no participó en el estudio. "Salen noticias, y hay pacientes que dicen que no tomarán esos medicamentos peligrosos".

Gran parte de las noticias negativas sobre las estatinas se han enfocado en los efectos secundarios relacionados con los músculos. Lo más frecuente es que esto signifique debilidad y dolores musculares conocidos como miopatía, que afecta a alrededor del 10 por ciento de los usuarios de estatinas, apuntó Whayne.

Raras veces, los pacientes pueden contraer un problema más grave llamado rabdomiolisis, una descomposición de las fibras musculares que puede conducir a un daño renal permanente si no se reconoce.

La diabetes tipo 2 es otro riesgo asociado con las estatinas sobre el que se ha informado ampliamente, apuntó Whayne. Pero, dijo, no se trata de que una estatina provoque diabetes en una persona perfectamente sana. En lugar de ello, se cree que los fármacos podrían acelerar el inicio de la diabetes en algunas personas que tienen factores de riesgo.

Y las probabilidades parecen ser bajas. Una revisión de la investigación publicada en la revista BMJ el año pasado encontró que un 4.9 por ciento de los pacientes de un estudio que recibieron estatinas contrajeron diabetes en un periodo de cuatro años, frente a un 4.5 por ciento de los pacientes que recibieron placebos.

"Por supuesto que las estatinas pueden tener efectos secundarios, y algunos pacientes no pueden tolerarlos", comentó Whayne. Pero en general, añadió, los beneficios de los fármacos "superan en gran medida" los riesgos potenciales en las personas con un riesgo alto de enfermedad cardiaca.

Ese tipo de contexto quizá falte en los artículos noticiosos sobre los riesgos de las estatinas, apuntó el Dr. Borge Nordestgaard, investigador líder del nuevo estudio y profesor del Hospital de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Los artículos considerados "negativos" en este estudio con frecuencia se enfocaban en los efectos secundarios sin mencionar los beneficios potenciales, señaló.

"Los pacientes siempre deben hablar con el médico antes de dejar de tomar la estatina, para obtener una opinión equilibrada sobre los efectos secundarios potenciales en relación con el beneficio general de las reducciones en la enfermedad cardiaca, el accidente cerebrovascular y la muerte prematura", aconsejó Nordestgaard.

La Dra. Erin Michos, profesora asociada de medicina de la Universidad de Johns Hopkins, enfatizó la importancia de la comunicación entre el médico y el paciente.

"Es importante que los médicos hablen sobre sus motivos para recetar una estatina, de forma que los pacientes ya dispongan de información cuando vean los informes noticiosos", dijo Michos, vocera del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology).

Michos ofrece a los pacientes el siguiente consejo: "si le preocupa algo que vea en las noticias, no deje simplemente de tomar su medicamento. Hable con su proveedor al respecto, e infórmese también de la otra perspectiva".

Para el estudio, el equipo de Nordestgaard utilizó una base de datos con información sobre casi 675,000 adultos daneses que comenzaron a tomar una estatina entre 1995 y 2010. Usando otra base de datos, hallaron casi 2,000 transcripciones noticiosas impresas, de televisión y de radio sobre las estatinas, que entonces calificaron como "neutrales", "positivas" o "negativas".

La mayoría de esos artículos fueron calificados como "neutrales", pero se consideró que 110 eran negativos.

Durante el periodo del estudio, las recetas de estatinas aumentaron, al igual que la cantidad de personas que dejaban de tomarlas en un plazo de seis meses. En 2010, esa cifra fue del 18 por ciento.

En general, hallaron los investigadores, los usuarios de las estatinas eran más propensos a dejar de tomarlas pronto si había artículos negativos en los medios de comunicación nacionales o regionales en ese momento. Por cada artículo negativo las probabilidades de abandono temprano aumentaron en un 9 por ciento.

A su vez, esas recetas abandonadas se vincularon con un aumento del 26 por ciento en el riesgo de sufrir un ataque cardiaco en los cuatro próximos años. Las probabilidades de fallecer por complicaciones relacionadas con el corazón aumentaron en un 18 por ciento, encontró el estudio.

Whayne dijo que los riesgos de las estatinas no deben desestimarse. "Son reales", apuntó. "No son un invento de los pacientes".

Pero también son manejables sin dejar de tomar los medicamentos del todo, dijo Whayne.

Con frecuencia, cambiar a otra estatina lo resuelve, dado que los medicamentos son distintos, comentó. La lovastatina (Altoprev, Mevacor) y la simvastatina (Zocor) conllevan unos riesgos más grandes de problemas musculares, por ejemplo.

Y aunque las estatinas son el "estándar de la atención", dijo Whayne, hay otras opciones para reducir el colesterol. Los medicamentos alternativos incluyen a la ezetimiba (Zetia) y a un grupo de fármacos llamados secuestradores del ácido biliar.

La opción más reciente, anotó Whayne, es una clase de medicamentos llamados inhibidores de la PCSK9. Pero como esos fármacos inyectados son tan costosos, en la actualidad solo se usan en ciertos pacientes de alto riesgo.

El estudio fue financiado por el Hospital de la Universidad de Copenhague.

Más información

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) ofrece más información sobre los medicamentos para el colesterol.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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