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Cuidado con las madres "entrometidas"

Por Barbara Bronson Gray, Reportera de Healthday -
Crédito: HD

Los niños de preescolar en un estudio jugaron con más alegría cuando las madres eran cálidas, pero no interferían

 Incluso algo tan sencillo como jugar puede resultar complicado. Un estudio reciente muestra que las madres que intentan indicar a sus hijos pequeños cómo jugar con sus juguetes pueden desencantar a sus hijos, a menos a corto plazo.

Los niños más felices tenían dos ventajas, halló el estudio. Recibían la menor cantidad de interferencia de sus madres mientras usaban sus juguetes, y sus madres demostraban lo que los investigadores describieron como "calidez", o sea una voz suave, una gran sonrisa y una pizca de estímulo.

Los niños con las madres más "directivas" tendían a responder con rabia, tirando el juguete después de que la madre se lo ofreciera o rechazándolo completamente, gimoteando o llorando de enojo.

La investigación muestra el peligro de entrometerse demasiado en lo que un niño hace, aseguró la autora del estudio Jean Ispa, profesora de desarrollo humano y estudios de la familia de la Universidad de Missouri, en Columbia. "Debemos permitirles tomar las decisiones sobre con qué quieren jugar, cómo van a jugar, y el ritmo del juego", planteó.

Pero Ispa advirtió que su investigación no sugiere que los padres deben ignorar del todo a un niño que juega. "Si el niño hace lo mismo todos los días quizás sea mejor sugerirle hacer algo más complejo, pero de forma amable y respetuosa, de forma que el niño sienta que sigue a cargo".

El estudio, que aparece en la edición del 4 de febrero de la revista Parenting: Science and Practice, analizó las interacciones entre 1,300 parejas de madres e hijos, grabadas en video mientras los niños jugaban en sesiones de 15 minutos.

Los niños tenían uno, dos, tres y cinco años de edad, y las madres eran blancas, negras e hispanas (estadounidenses de origen mexicano). Todos participaban en un estudio federal sobre el programa Early Head Start. En cada nivel de edad, las madres recibieron una bolsa distinta de juguetes y les dijeron que los niños podían hacer lo que quisieran con ellos, pero que los niños tenían que jugar con cada uno de los juguetes.

El estudio anotó factores como el nivel educativo de las madres, el sexo de los niños, y si las madres habían quedado embarazadas en la adolescencia, para asegurar que no interfirieran con los resultados del estudio.

Los investigadores hallaron que las madres blancas eran las menos propensas a dirigir a sus hijos, y las madres negras las más propensas a hacerlo. Las madres hispanas mostraron el declive más marcado en la actitud directiva después de la primera sesión de juego.

Ispa admitió que le sorprendió ver un nivel alto de interferencia en el juego de los niños de parte de las madres negras. "Creí que ese tipo de actitud directiva no funcionaba bien en las familias blancas, pero ahora sabemos que quizás tampoco funcione bien en otras etnias", planteó.

El Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Cohen en Nueva York, dijo que el estudio "analiza meticulosamente algunos datos firmes y nos dice lo que ya sabíamos".

Explicó que en la crianza, menos es más.

"A veces, los niños son más felices cuando los padres dirigen menos sus juegos", apuntó. "Los niños con frecuencia disfrutan jugando de formas que quizás no comprendamos, y que podrían parecer inadecuadas o ilógicas desde la perspectiva de un padre".

Adesman señaló que aunque el estudio identifica algunas diferencias reales entre los estilos de crianza de las distintas etnias, y cómo esos factores podrían afectar a los niños, estudiar el juego es solo una instantánea de lo que ocurre en el hogar cotidianamente. "Pero una vez dicho eso, no creo que las conclusiones del estudio sean artificiales", añadió.

Ispa recomienda a los padres que provean a sus hijos juguetes como los bloques de armar, que permiten a los niños usar su creatividad e imaginación. "Muéstreles algunas cosas que se pueden hacer con ellos, pero luego déjeles que guíen lo que sucede. Si un niño tiene dificultades, sugiérale algo, pero luego retírese y permita que él se encargue", aconsejó.

¿Podría este estudio y la sugerencia de Ispa sobre retirarse y permitir que los niños en última instancia tomen el control aplicarse a los niños mayores? Ispa dijo que le preocupa que los padres no aprendan a dejar de interferir y que no permitan que sus hijos adolecentes y en edad escolar fracasen. "A largo plazo, no es algo bueno", advirtió. "Realmente no les hace más fuertes".

Aunque este estudio solo abarca hasta el kínder, un nuevo estudio ilumina cómo un nivel alto de intromisión parental podría afectar a los niños a medida que crecen.

Una investigación que aparece en la edición del 9 de febrero de la revista Journal of Child and Family Studies mostró que los estudiantes universitarios con madres y padres controladores (a veces conocidos como padres helicópteros) se sienten menos satisfechos con sus vidas y tienen más probabilidades de estar deprimidos.

Más información

Para más información sobre el desarrollo y la independencia infantiles, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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