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Las cicatrices permanentes del 9/11

Por Alan Mozes, Reportero de Healthday -

Expertos afirman que fue un momento histórico distinto de todos los demás

DOMINGO, 11 de septiembre (HealthDay News) -- Han pasado siete décadas y varias guerras, pero el bombeo de Pearl Harbor sigue teniendo un gran peso psicológico para muchos estadounidenses. Perdura como una clase de hito nacional, y sirve como el momento en que un joven y sorprendido país abandonó su sentido pueblerino de aislamiento y salió al escenario mundial con la ahora icónica actitud de que todo era posible característica de la "generación más grande".

Serie de la década del 11-9

Medio siglo tras el asesinato del presidente John F. Kennedy, la resonancia emocional de ese triste y chocante evento también continúa reverberando a través del tiempo, marcando el momento en que una nación confiada y optimista perdió su inocencia para siempre.

En el décimo aniversario de los ataques terroristas del 11/9 en la ciudad de Nueva York y en Washington, D.C., sociólogos, psicólogos e historiadores se enfocan en el cataclismo más reciente del país, y en una pregunta clave. ¿Alteró el 11/9 la psique estadounidense de forma parecida?

"Claro que sí", afirmó el Dr. Michael Brodsky, psiquiatra de la Facultad de medicina David Geffen de la Universidad de California, en Los Ángeles. "El 11/9 es un trauma singular y sin precedentes con el que todo estadounidense puede relacionarse", explicó.

"Los ataques afectaron nuestro sentido nacional de identidad enormemente", afirmó. "En primer lugar, en EE. UU. continental habíamos tenido casi dos siglos de paz. Dos océanos nos han protegido, y hemos sido casi inmunes al tipo de terrorismo que mucha gente del mundo experimenta hace mucho. Y eso ha engendrado en nosotros una fuerte sensación colectiva de invulnerabilidad. El 9/11 la destruyó".

Brodsky añadió que "aunque hay similitudes con algo como el asesinato de Kennedy, en muchas formas el 11/9 fue un evento muy distinto, y ha infligido un tipo distinto de trauma en los estadounidenses".

"Todo el mundo recuerda donde estaba en ambas ocasiones", anotó. "Y ambas provocaron duelo. Y mucho dolor colectivo y duradero. Además de una pérdida del orgullo nacional".

Pero añadió que "a diferencia del asesinato, el 11/9 fue un momento de pánico colectivo sobre la seguridad de los seres queridos en las grandes ciudades y centros de poder del país. En realidad fue una amenaza personal, agravada por el hecho de que los terroristas atacaron a individuos desprevenidos en lugares relativamente mundanos en que cualquier estadounidense se puede imaginar haber estado ese día".

Y fue algo totalmente inesperado, añadió Priscilla Dass-Brailsford, psicóloga del Centro Médico de la Universidad de Georgetown. "Eso lo hace muy distinto en términos de sus consecuencias, y por eso tuvo un efecto tan inquietante y fundamental sobre los estadounidenses", señaló.

"Fue un desastre que nos afectó a todos, porque un desastre no elige a sus víctimas", dijo. "Puede afectar a cualquiera que esté en medio de su trayecto destructor. No fue algo totalmente al azar, fue un evento dirigido. Pero ni las balas ni la bomba tenían nombres. Podría haberle sucedido a cualquiera. Cualquiera podría haber resultado lesionado".

Brian A. Monahan, profesor asistente de sociología de la Universidad Estatal de Iowa, se mostró de acuerdo.

"En términos de los temores y vulnerabilidad que provocó, el 11/9 es una verdadera amenaza extendida con un eco persistente, en comparación con el evento de JFK, que parece aislado y contenido", apuntó.

"Hemos tenido miedos colectivos antes. Por ejemplo, los rusos y la guerra fría", añadió Monahan. "Decir que ahora todo es completamente diferente, que somos un país transformado, es reductivo. Sí, tenemos una seguridad drásticamente diferente en los aeropuertos. ¿Pero somos una cultura completamente distinta, como país? No creo que llegue a tanto".

Señaló que "al mismo tiempo, no creo que los estadounidenses en realidad piensen que el 11/9 ya acabó, incluso con la captura y el componente de celebración por la muerte de Osama bin Laden. A diferencia de traumas nacionales pasados de significación histórica, el miedo colectivo que ha surgido del 11/9 sigue siendo palpable".

El Dr. Prashant Gajwani, profesor asociado de psiquiatría del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston, fue más allá respecto a esa sensación.

"El 11 de septiembre deja completamente a la sombra al asesinato de JFK, en términos de la enormidad de la cicatriz que ha provocado en la psique estadounidense", afirmó. "La definición de trastorno por estrés postraumático requiere que se observe a otra persona que está atrapada en una situación potencialmente letal. Algo que, por supuesto, millones vieron en televisión".

"Y las imágenes de las torres humeantes han dejado memorias que no se irán", añadió Gajwani. "Porque mientras lo veíamos, todos pasamos casi inmediatamente de una potente sensación de confusión con lo que sucedía a pensar 'EE. UU. está bajo ataque'".

"Y desde entonces, la situación en realidad no ha cambiado", apuntó. "Muchas cosas nos recuerdan que los intereses estadounidenses siguen bajo ataque. Eso nos recuerda de nuestra vulnerabilidad. La sensación de seguridad que teníamos hasta el 10/9, que nadie nos podía tocar en EE. UU., ha desaparecido", explicó Gajwani.

"El alcance de esta tragedia es demasiado grande para que se supere rápidamente, y ya ha dejado un impacto inmenso que seguirá durante varias generaciones", añadió Gajwani. "Se ha convertido en parte de lo que define a los estadounidenses actuales. Es parte de nuestra memoria, de lo que sentimos, de nuestro ADN. Y 10 años más tarde, realmente sufrimos de TEPT a escala nacional".

Por su parte, G. Scott Morgan, profesor asistente del departamento de psicología de la Universidad de Drew en Madison, Nueva Jersey, opina que el impacto del 11/9 ha sido particularmente singular para el sentido del sí mismo estadounidense.

"Con frecuencia, se escuchan comparaciones, por ejemplo con Pearl Harbor", reconoció. "Pero el impacto del 11/9 es tan grande que debe considerarse un evento especial. Amenazó la comprensión de las personas del mundo que las rodea, su estabilidad, su comprensión sobre cómo funciona la vida, cómo está organizada. Y a partir del 11 de septiembre, los estadounidenses ya no vivían en un mundo en que se sentían seguros. Hizo que se sintieran increíblemente vulnerables".

Morgan, autor principal de "Expulsión de Disneylandia: El impacto psicológico social del 11/9", un nuevo estudio que aparece en la edición de septiembre de la revista American Psychologist, ve una nota positiva que surge de todo ese terror.

"El choque a nuestro sistema colectivo también nos despertó. Hubo un gran aumento en el patriotismo, que hoy en día está en un nivel más alto que antes del 9/11. El voluntariado subió a nivel nacional. Y por lo menos temporalmente, los estadounidenses aparentemente asumieron un mayor nivel de compromiso tras el 11/9", afirmó. "Tal vez no sea duradero, pero antes ignorábamos al resto del mundo, y el 11/9 provocó un mayor interés en lo que sucede más allá de nuestras fronteras".

Dass-Brailsford, de la Georgetown, apuntó que el 11/9 fue un golpe no solo para la psique estadounidense, sino para la psique global.

"Es un hito, un punto de inflexión, una piedra angular, no solo para la sociedad estadounidense, sino para todo el mundo", dijo. "Todo el mundo se sintió vulnerable tras el 11/9, porque EE. UU. es tan icónico. Es un país tan grande, y supuestamente tan seguro. Así que cuando EE. UU. se hizo tan vulnerable tras el 11/9, todo el mundo se comenzó a sentir vulnerable e inseguro. Hubo un efecto de onda. Ondas que se sintieron por todas partes".

Ethan Katz, profesor asistente de historia en la Universidad de Cincinnati, ve evidencia clara de estas ondas en el país, y sugirió que la psique estadounidense podría ahora estar en una onda de vuelta al futuro.

"Soy historiador, no psicólogo, pero puedo decir que el 11/9 afectó a la mentalidad estadounidense significativamente en varios frentes", afirmó. "Por supuesto que ha habido una pérdida en nuestro sentido general de seguridad. Y también en nuestro sentido de preeminencia en el mundo", señaló.

"Pero creo que el 11/9 nos ha devuelto psicológica y políticamente a una mentalidad de guerra fría", añadió Katz. "Es la creencia nacional, que no se veía desde mediados de los 80, de que estamos una vez más en una batalla global insoluble sin final a la vista. Y con esa percepción de mayor vulnerabilidad también ha habido un aumento en nuestra disposición a cambiar las libertades civiles y privacidad por medidas que creemos nos darán mayor seguridad, algo que muchos estadounidenses ni siquiera se dan cuenta de que ha sucedido".

"Es muy difícil predecir cómo terminará esto a largo plazo", anotó Katz. "Pero se podría decir que dentro de 50 años, en realidad veremos al 11/9 como un importante punto de inflexión. Un cambio permanente en el sentido del sí mismo de los estadounidenses".

Más información

Para más información sobre los efectos psicológicos del trauma del 11/9, visite el Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU.

Para leer el artículo de HealthDay sobre la carga psicológica del 11/9 para las personas de Nueva York y Washington, D.C., haga clic aquí.

Para leer el artículo de HealthDay sobre cómo el 11/9 ha moldeado las vidas de muchos estadounidenses jóvenes, haga clic aquí.

Para leer el artículo de HealthDay sobre los problemas de salud persistentes de los primeros respondientes del 11/9, haga clic aquí.

Para leer sobre la encuesta de Harris Interactive/HealthDay que evalúa el impacto del 11/9 en los estadounidenses, haga clic aquí.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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