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Es posible que EE. UU. se deshaga del 'problema de salud pública' que supone la hepatitis B y C, según los expertos

Es posible que EE. UU. se deshaga del 'problema de salud pública' que supone la hepatitis B y C,  según los expertos

La vacuna de la hepatitis B y los medicamentos que curan la infección hepatitis C están dando nuevas esperanzas a las autoridades sanitarias

LUNES, 11 de abril de 2016 (HealthDay News) -- Los expertos afirman que hay una esperanza real de que algún día Estados Unidos se deshaga del "problema de salud pública" de la hepatitis B y C.

Cada año, las dos cepas virales provocan una enfermedad del hígado grave, con frecuencia mortal, en decenas de miles de estadounidenses.

El completo nuevo informe proviene de un panel de expertos de las Academias de Ciencias, Ingenierías y Medicina de EE. UU. Creen que la llegada de potentes nuevas vacunas y medicinas podría ayudar a reducir de forma drástica las tasas de hepatitis B y C en el país.

Pero alcanzar esa meta conllevará tiempo y recursos considerables, según el informe.

"Acabar con las enfermedades y las muertes por la hepatitis C depende tanto de detener la progresión de la enfermedad en sus primeras etapas como de revertir el curso de la enfermedad avanzada", apuntó el comité en un comunicado de prensa.

Según el informe, entre 700,000 y 1.4 millones de estadounidenses sufren de hepatitis B crónica, y entre 2.5 y 4.7 millones tienen hepatitis C crónica. En conjunto, los dos virus acaban con las vidas de 20,000 personas al año en Estados Unidos.

Eliminar la hepatitis B y C como problema de salud pública no es lo mismo que erradicarlas del todo del país, enfatizó el panel. En vez de ello, significa detener su transmisión en Estados Unidos y prevenir los signos y síntomas de la enfermedad en las personas que ya están infectadas.

La hepatitis B se puede transmitir de una madre infectada a su hijo, a través del contacto con sangre infectada, y mediante las relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.

En Estados Unidos, la transmisión se puede detener mediante la inmunización universal de niños y adultos, según el informe. La vacuna de tres dosis provee una inmunidad duradera del 95 por ciento. Y aunque los tratamientos actuales no curan la infección con hepatitis B, sí previenen la progresión de la enfermedad y las muertes por cirrosis y cáncer de hígado.

La hepatitis C se transmite mediante contacto con sangre infectada (por ejemplo, al compartir agujas) y, con menos frecuencia, mediante el sexo sin protección o de una madre infectada a un niño. No hay una vacuna para la hepatitis C, así que prevenir la transmisión es vital, señalaron los expertos.

Las personas nacidas entre 1945 y 1965 conforman la mayoría de estadounidenses con hepatitis C crónica, pero la mayoría de infecciones nuevas ocurren entre los usuarios de drogas inyectadas. Pero la hepatitis C puede curarse, y curar a los usuarios de drogas inyectadas infectados podría reducir la transmisión y bajar las tasas de la enfermedad entre un 20 y un 80 por ciento.

Pero los esfuerzos de alcance y la intervención para los usuarios de drogas inyectadas son difíciles, reconoció el informe.

Algunas investigaciones sugieren que programas como los intercambios de agujas podrían ayudar a reducir la transmisión de la hepatitis C entre los usuarios de drogas inyectadas. Los esfuerzos por controlar las tasas de adicción a las drogas también reducen las tasas de hepatitis C, señaló el informe.

El informe es el primero de dos. El segundo, que será publicado a principios de 2017, describirá formas de alcanzar los objetivos mencionados en este informe, que también reveló varias dificultades para la eliminación de este problema de salud pública.

Una dificultad es que la mayoría de consultorios de salud estatales y locales no pueden identificar las infecciones con hepatitis B y C, señalaron los autores del informe. Otra dificultad es que alrededor de dos tercios de los estadounidenses con hepatitis B crónica y la mitad de los que tienen hepatitis C crónica no saben que están infectadas, porque ambas enfermedades no causan síntomas hasta sus etapas más tardías.

El estigma que rodea a las enfermedades vinculadas con la hepatitis también puede evitar que las personas reciban pruebas y tratamiento. Además, el informe anota que la mayoría de casos de hepatitis B crónica en Estados Unidos ocurren en personas nacidas en el extranjero, que podrían enfrentarse a problemas de idioma o sociales al momento de buscar atención.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la hepatitis.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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