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El hábito de revolcarse de los niños ayuda a los piojos

Por Dennis Thompson, Reportera de Healthday -

Una enfermera escolar sugiere que los padres respiren profundo y luego se pongan meticulosos en la lucha contra el brote

VIERNES, 10 de septiembre (HealthDay News/HolaDoctor) -- Para Lisa Byrns, enfermera escolar, enfrentarse a los piojos saca el detective que hay en ella.

Byrns y otras enfermeras escolares combaten los brotes de piojos repetidamente. Las infestaciones generalmente ocurren en momentos de transición, como cuando los niños regresan a clase, con frecuencia recién llegados de un campamento de verano u otra situación social en la que estuvieron en contacto cercano los unos con los otros.

"A los niños les encanta revolcarse", aseguró Byrns. "Están unos encima de otros la mitad del tiempo, abrazados, en el suelo juntos, siendo amigos", dijo. "También vemos [brotes] cuando comienza el invierno, y comienzan a ponerse chaquetas y sombreros, comienzan a prestarse las cosas".

Byrns asegura que prefiere tratar cada brote de manera epidemiológica, haciendo una investigación al estilo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"Se comienza hablando con los niños y dilucidando las cosas", dijo. “Con quién pasan el tiempo. Qué deportes de equipo practican. Encontré una vez que la mitad del equipo de béisbol tenía piojos. Estoy bastante segura de que fue por compartir el casco del bateador. Era algo inocuo. Simplemente se ponían el casco para salir a batear".

Podría ser difícil enfrentarse a un brote de piojos, y no solo el asunto de pasarle el peine por el pelo al niño para asegurarse de que no tenga piojos ni liendres antes de volver a la escuela. Los padres, con frecuencia enfurecidos e inconsolables por la infestación de su hijo, deben permanecer calmados y educarse, recomendó Byrns, que trabaja con el distrito escolar del condado de Glynn en Brunswick, Georgia, y es la presidenta de la Georgia Association of School Nurses.

"Quieren culpar a alguien. En serio", recalcó. "Hay que decirles que nadie tiene la culpa. Son cosas que pasan. Algunos se salen totalmente de casillas. Se preguntan unos a otros por qué le 'pegaron' los piojos a sus hijos. Les prohíben a sus hijos jugar con los otros. Son reacciones ilógicas. Yo trato de que vean las cosas de otra manera. Les digo que, si fuera un resfriado, permitirían a sus hijos volver a jugar una semana después".

Byrns deduce que al menos parte de la frustración de los padres proviene de lo difícil que es eliminar una infestación de piojos. Hay que tratar, y volver a tratar y luego sacar los huevos. Todo tiene que hacerse meticulosamente.

"Si uno se salta cualquier paso, por pequeño que sea, terminará enfrentado a recurrencia a la semana o a las dos, por no haber tratado adecuadamente", dice.

Byrns conoce de primera mano el punto de vista de los padres. Hace unos veinte años, su hijo, que en ese entonces tenía seis años, se subió a la cama con ella. Se estaba rascando como un loco la cabeza. Ella le ayudó a rascarse, pero cuando paró, le exigió que continuara. Lo llevó al baño y descubrió que tenía el cuero cabelludo repleto de piojos.

"Era una locura", aseguró Byrns. "Quizá no era tan malo, pero, para mí, en ese momento, lo era. No tenía ni idea de qué hacer al respecto". Encontró un supermercado que abría las 24 horas y compró un kit para el tratamiento de los piojos.

Le aterró descubrir que los piojos habían vuelto a aparecer algunos días después. "Nadie me dijo que había que volver a tratar", dijo. "Hay que sacar todos y cada uno de esos huevitos, no importa cuál sea el tratamiento, porque las sustancias químicas no funcionan en los huevos".

"Estuvimos en esa lucha como seis semanas", un tiempo que describió como "locura pura".

Por eso, cuando un niño sufre de una infestación de piojos, Byrns respira profundo y se esfuerza por calmar a los padres y asegurarles que no es nada contra ellos ni contra la limpieza de su hogar.

"Los piojos existen desde los tiempo de los egipcios. Se encontraron bichos momificados en tumbas y catacumbas", dijo.

"No es algo a lo que tengamos que temerle", sentenció Byrns. "Simplemente necesitamos estar bien informados y enseñarle a la gente cómo enfrentar el problema".


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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