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Dar azotes: ¿más daños que beneficios?

Por Kathleen Doheny, Reportera de HealthDay -
Dar azotes: ¿más daños que beneficios?

Puede llevar a problemas psicológicos y de aprendizaje en los niños, sugiere un análisis de 75 estudios

MIÉRCOLES, 27 de abril de 2016 (HealthDay News) -- La letra con sangre entra.

Esto no es así, sugiere una nueva revisión que halló que dar azotes no resulta en una mejor conducta y podría hacer que el niño tuviera problemas psicológicos y de aprendizaje más adelante.

"Dar azotes no hace que se consigan los objetivos de los padres", dijo la investigadora principal, Elizabeth Gershoff, psicóloga del desarrollo en la Universidad de Texas, en Austin. "Cuanto más les azotan, más problemas de salud mental tienen los niños. Tienen una menor capacidad cognitiva, y obtienen unas peores puntuaciones en las pruebas de logro".

Otro experto en el desarrollo infantil dijo que los hallazgos del estudio, basados en un análisis de 5 décadas de investigación, deberían dar a los padres algo en qué pensar con respecto al castigo corporal.

"Los padres deben reconsiderar el papel de los azotes como forma de disciplinar a sus hijos", dijo el Dr. Jefry Biehler, jefe de pediatría del Hospital Pediátrico Nicklaus, en Miami, "Pienso que es un estudio muy bueno que respalda la idea de que azotar a los niños no produce buenos resultados".

Aunque la investigación no demuestra una relación de causalidad, dijo Gershoff, "muestra una correlación con unos resultados negativos. Si fuera bueno, habríamos [encontrado] correlaciones en la otra dirección. Pero todas las correlaciones son negativas".

En la revisión, Gershoff y su colega, Andrew Grogan-Kaylor, profesor asociado de trabajo social en la Universidad de Michigan, analizaron 75 estudios que examinaron los azotes. El objetivo era determinar los efectos (tanto a corto como a largo plazo) de azotar a un niño.

Solamente estudiaron los azotes en los que "se pegaba en los glúteos con la palma de la mano", dijo Gershoff, y no los azotes realizados con un objeto, como puede ser una vara. Todos los estudios fueron publicados entre 1961 y 2014, y más de 160,000 niños fueron incluidos en el análisis.

Los investigadores descubrieron que dar azotes se asoció con 13 de los 17 resultados que examinaron, y todos eran negativos. Los resultados incluyeron los niveles de agresividad, los problemas de salud mental y unas peores habilidades de pensamiento, entre otros.

Cuatro resultados (la resistencia inmediata, el abuso de alcohol o de sustancias en la niñez, el abuso de alcohol o de sustancias en la adultez, una autorregulación deficiente) también se asociaron con los azotes, pero la asociación no tuvo suficiente potencia como para considerarse estadísticamente significativa, señaló Gershoff.

Aun así, el 80 por ciento de los padres en todo el mundo azotan a sus hijos, según la información de respaldo del estudio. En Estados Unidos, dijo Gershoff, el porcentaje es ligeramente más alto: aproximadamente un 85 por ciento, según una encuesta nacional reciente.

Los defensores mantienen que dar azotes es una forma efectiva de disciplina, con el argumento de que a ellos les azotaron cuando eran niños y les fue bien.

Pero la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) desaconseja los castigos físicos.

Gershoff afirmó que la mayoría de los padres se sienten frustrados a veces con la conducta de sus hijos, y la mayoría sienten en algún momento que "quieren pegarles. Pero nunca hay una razón para ello. Siempre hay mejores maneras de comunicar nuestra frustración", dijo.

Gershoff mencionó un ejemplo: Cuando un niño no quiere compartir un juguete y le pega a su hermano con él, en primer lugar hay que prestar atención al niño que ha sido golpeado, y luego decirle al otro niño que no está bien hacer daño a las personas. Déjelo sin el juguete durante un tiempo concreto o dígale que si juega bien con su hermano durante la próxima media hora podrá recuperar el juguete.

Biehler se mostró de acuerdo en que los métodos alternativos como el tiempo fuera o las conversaciones son mejores que los azotes. También sugirió a los padres que consulten con su pediatra, que conoce a su hijo, para obtener otras ideas.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición de abril de la revista Journal of Family Psychology.

Más información

Para saber más de los consejos sobre los azotes de la Academia Americana de Pediatría, haga clic aquí.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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