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Usain Bolt comió sólo nuggets durante 10 días

Por Gabriela Garcia -
Usain Bolt comió sólo nuggets durante 10 días

El hombre vivo más rápido del planeta confesó que cuando participó en las olimpíadas de Beijing de 2008, encontró que la comida china era algo “rara” para su gusto. Por eso comenzó a hacer incursiones en el  McDonald’s más cercano para disfrutar de un menú de su agrado: las nuggets de pollo.

El primer día adquirió una caja de 20 piezas para el almuerzo y volvió por una igual para la cena. Al día siguiente, dos cajas para el desayuno, una para el almuerzo y otra durante la noche, que acompañó con papas fritas y un pastel de manzana. Durante los 10 días que pasó en Beijing, estima haber comido 100 nuggets al día, lo que suma la escalofriante cantidad de ¡1,000 en 10 días! “Tendrian que haberme dado una medalla de oro por comer todo eso”, bromea el velocista.

Estas declaraciones causarán seguramente mucho revuelo, en especial en estos tiempos en que varias universidades intentan descubrir el “misterioso” contenido de uno de los menúes estrella de las cadenas de comida rápida.

Recientemente, el doctor Richard deShazo, profesor de medicina e inmunología realizó una investigación con científicos del Centro Médico de la Universidad de Mississippi. Buscaban determinar el contenido de este tipo de alimento, para lo cual realizaron una “autopsia” a las nuggets de pollo de dos cadenas de comida rápida, cuyos nombres no se dieron a conocer.

El doctor deShazo declaró que bajo el microscopio se identificó solo un 40 o 50% de carne. El resto era grasa, piel, tejido conectivo, venas, nervios y fragmentos de hueso. Además de que este contenido puede resultar desagradable para muchos, este tipo de alimento contiene muchas calorías, ya que cuatro nuggets de 2.82 onzas (80 gramos) aportan 160 calorías y 81 gramos de grasa. La misma cantidad de pechuga de pollo aporta en cambio 131 calorías y 25 gramos de grasa.

Pero no solo Bolt encuentra irresistibles a las nuggets de pollo: Stacey Irine, una joven inglesa de 17 años, lleva 15 comiendo únicamente este menú, que a veces combina con papas fritas. Jamás probó frutas y vegetales, y a pesar de la advertencia de los médicos, insiste en que es su comida preferida y no quiere resignarla. Sin embargo, ha tenido que ser hospitalizada y se le recetó  un shock de vitaminas, ya que sufría alteraciones respiratorias y anemia.

Además de ser una dieta incompleta, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos advierte que una o dos comidas rápidas a la semana pueden producir obesidad. Su alto contenido en grasas y sodio aumentan los riesgos de contraer arterosclerosis, hipertensión, problemas articulares y hepáticos, y hasta algunos tipos de cáncer.

Investigadores ingleses del Medical Research Council Human Nutrition Center explican que comer frecuentemente en locales de comidas rápidas aumenta los riesgos de subir de peso, porque los platos tienen más calorías que los tradicionalmente “saludables”. Y al ser menúes sabrosos y tentadores, se hace  más difícil controlar cuánto se ingiere. Por otra parte, expertos del Centro Medico de Veteranos en San Francisco han demostrado que estas comidas tienen grasas saturadas y carbohidratos de baja calidad nutricional, poco recomendables para el organismo.

 

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