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¿Quiénes comen mejor?

¿Quiénes comen mejor?

Un estudio encuentra que la ansiedad lleva a todo el mundo a consumir comidas azucaradas y grasosas.

Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar hábitos de salud no saludables como fumar, merendar con alimentos altos en azúcar y grasa, y beber cafeína cuando trabajan muchas horas, según encuentra un estudio británico.

Sin embargo, trabajar muchas horas tiene un efecto beneficioso tanto para las mujeres como para los hombres, pues beben menos alcohol.

Los hallazgos provienen de un estudio de la Universidad de Leeds enfocado en los efectos del estrés sobre la alimentación. El estudio fue patrocinado por el Consejo de Investigación Económica y Social en el Reino Unido.

"El estrés afecta los hábitos alimenticios normales de las personas", aseguró en una declaración preparada el investigador, el Dr. Daryl O'Connor. "El estrés hace que las personas opten por refrigerios poco sanos altos en grasa y azúcar en lugar de preferir opciones alimenticias más sanas. Además, las personas sometidas al estrés comen menos de lo usual en sus comidas principales, incluida la ingesta de verduras, y cambian su preferencia a refrigerios altos en grasa y azúcar".

O'Connor y sus colegas estudiaron los efectos del estrés sobre los hábitos alimenticios de 422 personas. El estrés era causado por eventos laborales y no laborales menores, como discutir con un colega o amigo, perder las llaves, no cumplir con un plazo, o tener que realizar una presentación.

Las personas que experimentaron uno o más eventos estresantes menores informaron comer más refrigerios entre comidas que lo normal, pero menos porciones de verduras en una comida principal de menor tamaño. El estudio también encontró que era más probable que el estrés hiciera que las personas comieran refrigerios que el esfuerzo físico.

"La mejor manera de describir a las personas en mayor riesgo de comer refrigerios al estar sometido al estrés es como 'comedores emocionales'", aseguró O'Connor. "Estos individuos tienen mayores niveles de vulnerabilidad y tienden a recurrir a la comida como un escape a la conciencia de sí mismos. En otras palabras, cuando se sienten ansiosos o emocionalmente activados o mal consigo mismos, tratan de evitar estos sentimientos negativos enfocando su atención en la comida".

"Nuestros hallazgos son preocupantes porque muestran que el estrés produce cambios nocivos en la dieta y lleva a conductas alimenticias malsanas", apuntó O'Connor.

 

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