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La falta de sueño enferma y engorda

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La falta de sueño enferma y engorda
CRÉDITO: THINKSTOCK

La falta de sueño aumenta el riesgo de sufrir accidentes, afecta la concentración, puede producir fallas cardíacas y algunos tipos de cáncer severo, y hasta puede causar obesidad, entre otros males.

Cada vez hay más estudios que relacionan la falta de sueño con complicaciones para la salud. Un estudio de la Universidad de Pensilvania demostró que las personas que duermen poco viven menos que los que descansan entre 6,5 y 7,5 horas por noche. Se analizaron los hábitos de sueño de 1,741 hombres y mujeres que dormían menos de 6 horas por noche y se halló que tenían más probabilidades de desarrollar obesidad, depresión y alcoholismo. En los hombres, se observó que aumenta 4 veces el riesgo de sufrir muerte prematura.

Otro estudio de la Universidad de Sydney analizó la conducta de adolescentes y adultos jóvenes de entre 17 y 24 años que dormían menos de 8 horas por noche por permanecer “esclavizados” a sus computadoras o teléfonos. Y se descubrió que por cada hora menos de sueño aumenta un 5% el nivel de estrés. 

Además de los riesgos de enfermedades como las mencionadas, en los últimos años se han hecho varias investigaciones que relacionaron la falta de sueño con la obesidad. Según explica la doctora Susan Redline, del Hospital Brigham and Women's y del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston, el metabolismo es el proceso del organismo para convertir las calorías en energía. La falta de sueño puede afectarlo ya que cambia el nivel de hormonas que regulan el apetito como la leptina y la grelina, “preparando el terreno para malos hábitos alimenticios”, según explicó Redline. 

"Dormir poco no solo es una posible causa de problemas metabólicos, sino que también da más oportunidades para comer", señaló la experta. La leptina es la hormona encargada de avisar que “estamos llenos” al comer, y ayuda a moderar la ingesta. Por otro lado la falta de sueño aumenta los niveles de grelina, que es la hormona que estimula el apetito y por ende, nos hace comer más cantidad. 

Los hábitos de sueño de los padres puede influir en la salud de sus hijos; si son adecuados pueden ayudar a combatir la preocupante y creciente obesidad infantil que aqueja a los estadounidenses. Un estudio reciente realizado a mediados de junio por la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, analizó la rutina de padres e hijos en relación con la obesidad y se llegó a la conclusión de que. hay que regular las horas de sueño de los niños, tener una rutina de comida en familia, limitar las horas frente a la televisión o la computadora a no más de dos al día, seguir una dieta sana y hacer actividad física.

Barbara Giese, directora del Centro de Resiliencia Familiar de la universidad y coautora del estudio sostiene que las causas de la obesidad nunca se atribuyen a un solo factor. Pero hay que proteger a los niños de la obesidad y cuidar que duerman lo suficiente y tengan rutinas y horarios regulares puede contribuir en mucho a lograrlo.

Para poder conciliar el sueño, la Fundación Nacional del Sueño aconseja:

  • Evitar la cafeína (te, café, bebidas energizantes,) cerca del horario de acostarse. Intentar que que el dormitorio sea lo más confortable posible, en un ambiente oscuro fresco y lejos de la zona de trabajo.
  • Establecer una rutina con un horario fijo para acostarse, leer un rato en la cama o tomar un baño relajante o hacer algo que ayude a calmarse.
  • Evitar las pantallas de televisión, computadoras o teléfonos poco antes de acostarse ya que sobreestimula el cerebro y puede impedir conciliar el sueño.

 

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