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¿Le huyes al ejercicio? Puede ser genético

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¿Le huyes al ejercicio? Puede ser genético
CRÉDITO: THINKSTOCK

Un estudio demostró que quienes disfrutan al hacer ejercicio tienen más desarrollada una zona del cerebro relacionada con las recompensas y el placer

Quienes le huyen al ejercicio ahora pueden culpar a los padres aduciendo que todo se debe “a causas genéticas”; esto les daría una especie de inmunidad como para seguir mirando televisión o jugando con la consola. Para poder sentirse libres de culpa, deberían leer el trabajo de ASAP Science, sobre un estudio realizado en roedores. El mismo demuestra la existencia de un gen capaz de generar personas “amantes del sofá”, que afecta el comportamiento normal de los receptores de dopamina.

Psichology Today explica que la dopamina es un neurotransmisor que ayuda a controlar los centros del cerebro relacionados con la recompensa y el placer. También interviene en la respuesta a las emociones y la actividad física, y permite no solo identificar las recompensas sino que también incita al cuerpo a salir en su búsqueda.

En virtud de esta observación, quien no siente placer al hacer ejercicio es por falta de la motivación que da este neurotransmisor para levantarse del sillón y moverse. El cuerpo humano está preparado para reaccionar ante estímulos como la comida y el sexo, pero también ante la actividad física, ya que hay comportamientos adictivos para todas ellas.

El experimento que permitió llegar a estas conclusiones buscó las causas genéticas que motivan a hacer ejercicio, para lo cual trabajaron con dos grupos de roedores, donde uno de ellos tenía más tendencia a utilizar la rueda de ejercicios con mayor frecuencia. Después de 10 generaciones, las crías de los más activos utilizaban la rueda un 75% más de tiempo que las del otro grupo. Esta diferencia fue aún mayor tras 16 generaciones, donde los ratones "deportistas" recorrían distancias de 7 millas, mientras que los normales recorrían solo 4 en el mismo período.

Entre los ratones más activos se descubrió que su sistema de dopamina está más desarrollado, al igual que la zona del cerebro relacionada con la motivación y recompensa. En estos casos el cerebro funciona del mismo modo en que lo hace el de un adicto al alcohol o las drogas: necesita consumir esa sustancia que le provoca placer. Aunque a muchos les pueda parecer increíble, hay quienes necesitan hacer ejercicio, ya que les causa placer. El mismo tipo de placer que otros les puede causar un pastel de chocolate, una copa de vino o un cigarrillo. 

Tal como indican los autores del trabajo de ASAP Science, el deseo de quedarse sentado puede estar provocado por el entorno, y así pasarse varias horas al día mirando televisión, rodeado de sodas y pizza. Pero “el conocimiento es poder” y por fortuna,  al estar al tanto de esta condición es posible desafiar al ADN y tratar de vencer la tendencia.

Al ponerse el movimiento, el cerebro dará sus recompensas ya que mejorará el carácter. También el cuerpo tendrá sus beneficios, ya que habrá una notable mejora en la salud y se estará dando un paso importante en la lucha contra el sobrepeso.

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