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El mito de los flacos y la lombriz solitaria

Por Gabriela Garcia -
El mito de los flacos y la lombriz solitaria


Cuando una persona delgada come en forma exagerada, las abuelas suelen decir que tiene “la lombriz solitaria”, aludiendo a algún tipo de gusano que aloja en sus entrañas, y devora todo lo que el organismo de su portador no consume. 

En la era victoriana se creía factible ingerir una píldora con huevos de tenia - llamada familiarmente lombriz solitaria - para que el parásito hiciera lo suyo y ayudara a lograr una silueta envidiable. En estos días de modernidad, las ideas de antes siguen vigentes, y la “movediza” solución para bajar de peso se ofrece por Internet. 

La venta de estos parásitos está prohibida en EE.UU. e Inglaterra, pero según informes del Departamento de Salud de Iowa, una mujer enfermó seriamente tras haber consumido comprimidos con tenias que había comprado por Internet para adelgazar.

Para derribar el mito de la lombriz que todo lo come, Michael Mosley, un médico y periodista británico famoso por probar en carne propia tratamientos extraños en nombre de la ciencia, decidió investigar la efectividad de la dieta de los gusanos. Para ello, ingirió huevos de tenia que obtuvo en la lengua de una vaca, y tras ellos, una pequeña cámara conectada a su iPad para registrar toda la actividad de sus entrañas. Lo que ocurrió después… será exhibido próximamente por la BBC, como parte de un programa llamado “¡Infestado! Viviendo con parásitos”.

Las tenias son parásitos que pueden ingresar accidentalmente al organismo al ingerir alimentos poco cocidos o carnes contaminadas. Pueden crecer hasta alcanzar 50 pies de largo (1,50 m) y vivir 20 años dentro del organismo. Las presentes en la carne de vaca son menos peligrosas que las de cerdo, y no se transmiten entre humanos. En general no afectan la salud, aunque algunas veces causan  náuseas, diarrea y constipación. En casos severos, ceguera, daño cerebral y hasta la muerte, pero para evitar sorpresas, Mosley estuvo bajo supervisión médica durante todo el experimento. 

Cuando el periodista notó a través de su iPad que ya tenía “habitantes” en su interior, comenzó a llevar un diario para registrar todo lo que había ingerido, que tenía más proporción de azúcar y chocolate. Al pesarse, contrariamente a lo que dice el mito, comprobó que había subido dos libras (casi 1 kg). Según explica, las tenias viven de los nutrientes de los humanos, pero digieren pocas calorías y no llegan a provocar pérdida de peso. A menos que la persona se enferme y sufra diarrea o vómitos, en cuyo caso bajará de peso por otros motivos. 

Tras 6 semanas de feliz convivencia en el estómago del médico y periodista, una medicación antiparasitaria terminó con la vida de las tenias.  Habrá que esperar el programa televisivo, para saber si Mosley se encuentra  un poco más delgado, o tal vez, un poco más solo.

 

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