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¿Comes por estrés?

¿Comes por estrés?

El estrés puede ocasionar que busques alivio en la comida, pero debes canalizar la tensión de otra manera para que no afecte tu peso.

Las mujeres y el manejo del estrés

Todos experimentamos algún grado de estrés, ya sea por demasiado trabajo, problemas económicos o personales. Sin embargo, muchos terminan refugiándose en la comida y esto es mucho más frecuente en las mujeres. Así lo indica un estudio realizado en Inglaterra, el cual investigaba la relación del estrés con la comida.

En el estudio mencionado anteriormente, aunque te parezca extraño, las mujeres sufrieron de estrés por tener poco trabajo. También por discusiones con colegas o amigos, por vencimiento de un plazo o por tener que exponer en público. En todos estos casos el estrés mental fue el factor más importante para consumir alimentos.

El estrés en pequeñas dosis es bueno, es una reacción normal del organismo a un peligro, por lo tanto, te ayuda en una situación de emergencia. Lo malo es que, si esta situación la vives de forma permanente, puede afectar a tu organismo y causarte problemas de salud.

En general, las mujeres bajo estrés son más propensas que los hombres a adquirir malos hábitos de salud como fumar, tomar licor e ingerir alimentos ricos en azúcares y grasas. El problema es que al ingerir alimentos altos en calorías, tu aumento de peso se verá reflejado en la báscula.

Comedores emocionales

Las mujeres que poseen algún grado de estrés comen más entre comidas que en los alimentos principales, lo cual limita la ingesta de alimentos saludables como vegetales. A este tipo de comportamiento, es lo que se le conoce como comedores emocionales.

Los comedores emocionales comen de forma consciente e inconsciente cuando están atravesando por un problema, ya que el alimento les da placer o consuelo. Es así que las emociones pueden echar a perder cualquier esfuerzo por bajar de peso.

Alimentos adictivos

Hay alimentos considerados adictivos, pues te hacen comer sin parar, como es el caso del chocolate que eleva tu estado de ánimo y te da satisfacción. El placer que experimentas con estos alimentos hace que olvides tus problemas, pero luego, cuando dejas de comerlos, este placer termina y vuelves a deprimirte y comer más, lo cual se transforma en un círculo vicioso.

¿Qué puedes hacer para salir de este círculo?

A continuación, te presentamos algunos consejos que te ayudarán a darte cuenta si comes por hambre o por estrés.

1. Detente a pensar por unos segundosa qué hora comiste, si tu respuesta es que hace menos de dos horas, lo más probable es que no tengas hambre, ponte a hacer otra cosa entretenida que no sea comer y espera a que esa sensación pase.

2. Escribe un diario y registraen él todos los alimentos que has comido durante unos tres días, incluyendo un sábado o domingo. Anota junto a cada alimento tus sentimientos positivos y negativos a la hora de comer. Analiza si estabas de buen humor, con ansiedad, con enojo etc. así puedes luego revisarlo, evaluar tu conducta alimentaria y aprender a evitar esos alimentos.

3. Si te dan deseos de comer una barra de chocolate, trata de distraerte, sal a caminar, escucha música, lee un buen libro o llama a un amigo por teléfono.

4. Si estás estresada, es probable que desees comer y te dirijas al refrigerador. Por ello, mantenlo lleno de alimentos saludables, como frutas o yogurt. Si tienes hambre, evita ir al supermercado en ese momento, come algo en casa y espera un tiempo hasta que estés segura que tus sentimientos no influyan en tus compras.

5. Si comes entre comidas, mantén snacks saludables bajos en grasas y calorías. Escoge frutas frescas, palomitas de maíz bajas en grasa o una versión baja en grasa de tu snack preferido.

6. Para que tus comidas sean sanas, debes  comer de forma equilibradae ingerir las porciones de alimentos que se te recomienda en tu plan de alimentación, pues si consumes muy pocas calorías, lo más probable es que quedes con hambre.

7. Incluye siempre vegetales y frutas frescas así como granos integrales, una porción de leche o sus derivados y una fuente de proteína.

8. Ejercítate con frecuencia, pero también date un tiempo para el descanso. Practica ejercicios al aire libre como una caminata por un lugar agradable, esto no sólo te ayudará a quemar calorías, sino también a meditar y a relajarte.

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