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¿Cómo reconocer un trastorno alimentario?

Por Claudia M. González, MS, RD, LD/N* -
¿Cómo reconocer un trastorno alimentario?


A veces puede resultar difícil distinguir entre una dieta normal para adelgazar y el inicio de un trastorno alimentario, pues aunque en ambos casos se pierde peso, los medios para lograrlo son muy diferentes. Muchos adolescentes y jóvenes hacen dieta, pero unos pocos sufren trastornos graves.

Los trastornos alimentarios son sumamente destructivos para la salud y es por ello esencial aprender a reconocer las señales de peligro. A continuación presentamos una síntesis de los dos trastornos alimentarios más comunes, la anorexia y la bulimia, junto con sus respectivas señales de alerta.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario causado por un problema psicológico o de conducta que impide a quienes la sufren alimentarse correctamente. Sin importar qué tan delgados o enfermos estén, los anoréxicos creen estar gordos y continúan pasando hambre con el fin de adelgazar. Este trastorno es más común en las jóvenes adolescentes, pero también afecta al sexo opuesto.

El problema fundamental de quienes padecen de anorexia nerviosa es que poseen una percepción anormal de su figura corporal - una autoimagen negativa. Al convencerse de que están demasiado obesas, las personas anoréxicas continúan con su régimen de adelgazamiento o de pasar hambre, incluso hasta alcanzar un punto de delgadez extrema.

Aunque existen varias teorías para explicar este trastorno sumamente complejo, sus verdaderas causas aún son motivo de debate. Algunos expertos creen que esta conducta obsesiva, en los adolescentes, se debe a que éstos se niegan a convertirse en adultos sexualmente maduros y es muy posible que crean que la dieta estricta es la única forma de controlar sus vidas en un futuro incierto y atemorizante.

Otros especialistas opinan que el origen del trastorno es fisiológico y se trata de un incorrecto funcionamiento del hipotálamo – una región del cerebro que controla las funciones del hambre, la sed y la actividad sexual. También podría tratarse de un problema psicológico causado por depresiones o por un exagerado temor a engordar.

A menos que la persona anoréxica se encuentre bajo un estricto control médico -como el que le proporcionará una clínica especializada- seguirá negándose a comer o esconderá o desechará la comida. El tratamiento en sí varía, pero siempre incluye un programa muy controlado de alimentación, en combinación con varias sesiones de psicoterapia individual o familiar, destinadas a resolver conflictos personales.

¿Qué es la bulimia nerviosa?

La bulimia es una ansiedad constante por comer, combinada con un temor extremo a engordar. Las personas bulímicas devoran la mayor cantidad de comida posible y a continuación se provocan el vómito o toman diuréticos y laxantes.

La bulimia nerviosa es frecuente en las mujeres adultas jóvenes que -en su mayoría- han superado una anorexia nerviosa.

Aunque la mayor parte de las mujeres bulímicas posee un peso normal o tiene unas pocas libras de más o de menos, el constante vaivén de devorar grandes cantidades de comida y luego purgarse puede causar una serie de trastornos como la deshidratación, calambres musculares, debilidad y problemas mentales.

El tratamiento de la bulimia es muy similar al de la anorexia. Los hábitos alimentarios de la persona bulímica se someten a una estrecha vigilancia médica y, en caso necesario, ésta debe asistir a sesiones de psicoterapia o tomar medicamentos antidepresivos.

¿Cuáles son las señales de alarma?

Además de los síntomas anteriormente mencionados, las siguientes son señales que pueden indicar la presencia de estos trastornos alimentarios:

  • Fatiga excesiva
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Estreñimiento
  • Resequedad de la piel
  • Uñas quebradizas
  • Aparición de un fino vello sobre las mejillas, el cuello, los antebrazos y las piernas
  • Amenorrea (ausencia de la menstruación, en las mujeres)

Entre los síntomas psicológicos están:

  • Preocupación excesiva por la comida
  • Hiperactividad deportiva (obsesión por hacer ejercicios)
  • Conducta reservada y defensiva.

Si tú o alguien que conoces aparenta padecer de uno de estos trastornos alimentarios, por favor, consulta a un médico de inmediato.

*Dietista

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