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Probióticos

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Resumen:

Los probióticos son bacterias benéficas (algunas veces descritas como "gérmenes amistosos") que ayudan al mantenimiento de la salud del tracto intestinal y a la digestión. También ayudan a mantener bajo control a organismos potencialmente dañinos en los intestinos (bacterias dañinas y levaduras). La mayoría de los probióticos provienen de fuentes alimenticias, especialmente los productos lácteos cultivados. Los probióticos se consumen en cápsulas, tabletas, bebidas, polvos, yogurt y otros alimentos.

Los probióticos no deben confundirse con los prebióticos. Los prebióticos son azúcares complejos (tales como la lactulosa, lactitol, una variedad de fructo-oligosacáridos y la inulina) los cuales son utilizados como combustible por las bacterias saludables para estimular su crecimiento y actividad, a la vez que frenan el crecimiento y actividad de organismos dañinos. Otros alimentos que pueden ayudan a la actividad probiótica son el miso japonés, el tempeh, el kéfir, la leche cruda, la kombucha, los bananos, el ajo y la cebolla. Cuando en un producto se combinan los prebióticos y los probióticos, se le denomina producto simbiótico.

Se cree que los probióticos actúan colonizando el intestino delgado y desplazando los organismos causantes de enfermedades, por lo cual restauran el equilibro adecuado de la flora intestinal. Los probióticos compiten con los organismos dañinos por los nutrientes y también pueden producir sustancias que inhiben el crecimiento de organismos dañinos en el intestino.

Se ha encontrado que las bacterias probióticas estimulan el sistema inmunológico del cuerpo; también pueden ayudar a combatir varias enfermedades gastrointestinales tales como la enfermedad inflamatoria del intestino, diarreas relacionadas con antibióticos, Clostridium difficile colitis inducida por toxina, diarrea infecciosa, encefalopatía hepática, síndrome de colon irritable y alergias.

Se ha encontrado que los probióticos fortalecen la digestión y absorción de proteínas, grasas, calcio y fósforo. También pueden ayudar a superar la intolerancia a la lactosa. Por último, pueden ayudar a restaurar las bacterias saludables después de que una terapia con antibióticos haya alterado la normalidad de la flora gastrointestinal.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Acné, anti-inflamatorio, asma, mal aliento, trasplante de médula ósea, cáncer, úlceras bucales, prevención de cáncer de colon, fibrosis quística (problemas respiratorios y gastrointestinales), pañalitis, diverticulitis, infección por E. coli en pacientes con cáncer, gastroenteritis, fuegos en la boca, acidez, VIH, urticaria, desbalances hormonales, indigestión, prevención de la osteoporosis, tuberculosis.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Antibióticos (los probióticos reducen efectos adversos relacionados con uso de antibióticos) (A)

    Un creciente número de estudios apoya el uso de probióticos como suplemento para la terapia con antibióticos. La suplementación con probióticos durante un tratamiento de antibióticos puede reducir los efectos adversos de los antibióticos sobre el medio intestinal. Esto incluye la reducción del crecimiento de la bacteria Clostridium difficile, la cual puede conllevar a la colitis, una complicación común relacionada con los antibióticos, especialmente en las personas mayores. Algunos probióticos también ayudan a prevenir que se desarrolle resistencia a los antibióticos. Se ha establecido que en niños con enfermedades agudas los simbióticos conllevan a una mayor ganancia de peso y a menos enfermedades bacteriales después de terminar el tratamiento con antibióticos. La evidencia es consistente en apoyar la suplementación con antibióticos.

  • Infección por Helicobacter pylori (A)

    Los antibióticos son el tratamiento más utilizado para erradicar la Helicobacter pylori, que es la causa de la mayoría de las úlceras estomacales. Los efectos secundarios más comunes son inflamación del abdomen, diarrea y trastornos del gusto. Los probióticos reducen estos efectos secundarios y generalmente ayudan a que las personas toleren el tratamiento. También pueden reducir los niveles de H. pylori tanto en niños como en adultos. El yogurt con probióticos suprime la infección por H. pylori y puede llevar a una erradicación más completa de ésta durante el tratamiento con antibióticos.

  • Dermatitis atópica (eczema) (A)

    Los probióticos parecen ser promisorios en la reducción o prevención del síndrome de eczema atópico/dermatitis en niños. Los bebés se benefician cuando sus madres ingieren probióticos durante el embarazo y la lactancia. La suplementación directa en niños puede reducir la incidencia del eczema atópico hasta en la mitad. También puede reducir las alergias a la leche de vaca y otras reacciones alérgicas que aparecen cuando se suspende el amamantamiento. Los probióticos pueden estabilizar la función de barrera intestinal y disminuir los síntomas gastrointestinales en niños con dermatitis atópica. No obstante, la respuesta de los niños ante probióticos específicos difiere. La efectividad de los probióticos en el tratamiento de eczemas aún está bajo investigación.

  • Cirrosis (B)

    La cirrosis del hígado puede estar acompañada de un desbalance de la flora bacterial intestinal. La suplementación probiótica en pacientes con cirrosis ha demostrado reducir el nivel de acidez fecal (pH) y el de amoníaco fecal y sanguíneo, los cuales son cambios benéficos.

  • Cáncer de colon (B)

    Existe evidencia reciente de que la suplementación con Lactobacillus casei puede ayudar en la reducción de la recurrencia de tumores colorrectales en pacientes que han sido sometidos previamente a cirugía para el cáncer de colon.

  • Caries dentales (B)

    El consumo de queso que contiene probióticos puede ser benéfico para las caries dentales, en el corto plazo. También existe evidencia de que cuando se añaden probióticos Lactobacillus rhamnosus GG a la leche, pueden ayudar a reducir las caries dentales en niños pequeños.

  • Diarrea en niños (nosocomial) (B)

    El Lactobacillus GG puede reducir el riesgo de diarrea nosocomial (originada en ambientes hospitalarios) en niños, particularmente en los casos de gastroenteritis por rotavirus.

  • Prevención de la diarrea (B)

    Existe un apoyo tentativo al uso de probióticos en la prevención de la diarrea en adultos y niños. La suplementación puede beneficiar a hombres que sean VIH positivo; la suplementación con yogurt que contenga el Lactobacillus casei puede ayudar a reducir la incidencia en adultos jóvenes y saludables. Los niños se pueden beneficiar del Bifidobacterium lactis (cepa Bb 12) añadido a su leche de fórmula.

  • Tratamiento de la diarrea (niños) (B)

    Los probióticos pueden reducir la duración de diarrea y el tiempo de estadía en el hospital en relación con ésta. La leche de fórmula fermentada y la leche de fórmula suplementada con probióticos pueden reducir tanto el número como la duración de los episodios de diarrea.

  • Crecimiento (B)

    Existe evidencia de que los niños jóvenes (edades de 6-36 meses) que reciben leche de fórmula suplementada con bifidobacterias Bb12 pueden lograr un crecimiento más rápido que cuando no tienen suplementación.

  • Fortalecimiento de la inmunidad (B)

    Las investigaciones indican que los probióticos, especialmente aquellos en la leche y los alimentos pueden ayudar a fortalecer el sistema inmunológico. No obstante, el yogurt de fabricación comercial puede no ser tan efectivo. Se requieren estudios adicionales para ofrecer recomendaciones, especialmente en relación al yogurt.

  • Infecciones (gastrointestinales/respiratorias) (B)

    Existe evidencia limitada que indica que la suplementación con Lactobacillus GG a niños que asisten a guarderías puede ayudar a disminuir el número de días que pasan enfermos, así como la frecuencia de infecciones del tracto respiratorio y de los tratamientos con antibióticos para los mismos. La leche fermentada (con cultivos de yogurt y L. casei DN-114001) puede reducir la duración de las infecciones durante el invierno (gastrointestinales y respiratorias), así como la temperatura corporal promedio en personas mayores.

  • Diarrea infecciosa (B)

    Los probióticos pueden reducir la duración de los síntomas de diarrea infecciosa en adultos y niños, de 17 a 30 horas. Las formas efectivas son la cepa Lactobacillus GG, Lactobacillus reuteri, combinación de Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus reuteri, la combinación de Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus bifidus. Se necesitan estudios adicionales para evaluar los tipos, dosis, duración del tratamiento y la relación que tienen con patógenos específicos.

  • Síndrome de colon irritable (B)

    Muchas clases de probióticos han demostrado una reducción moderada de los síntomas del síndrome de colon irritable, tales como dolor, flatulencias, inflamación abdominal y frecuencia de deposición. Existe alguna evidencia de que los probióticos pueden reducir las inflamaciones y mejorar la calidad de vida. No obstante, no todos los estudios demuestran efectos benéficos.

  • Pancreatitis (aguda) (B)

    La suplementación con Lactobacillus plantarum 299 puede ayudar en la prevención de la infección pancreática (sepsis), reducir el número de operaciones que se necesitan, así como la duración de la estadía en el hospital para tratamiento de la pancreatitis aguda.

  • Colitis/diarrea inducida por radiación (B)

    Los probióticos pueden ayudar al tratamiento o la prevención de la diarrea inducida por radiación en pacientes con cáncer.

  • Sinusitis (hipertrófica) (B)

    El uso de la bacteria probiótica Enterococcus faecalis en la sinusitis hipertrófica (inflamación de los senos nasales) puede reducir la frecuencia de reincidencias y la necesidad de terapia con antibióticos.

  • Colitis ulcerosa (B)

    Aparentemente el E. coli Nissle 1917 es tan efectivo como la droga mesalazina, aunque no está disponible actualmente en los Estados Unidos. Se ha demostrado que una variedad de preparados con Bifidophilus han sido efectivos en la prevención de la reincidencia o en el mantenimiento de la enfermedad en remisión. Dentro de estos se incluyen los Bifidophilus solos, los bifidophilus en productos con leche fermentada y una preparación simbiótica. Una combinación de probióticos que consiste en VSL#3 y balsalazida puede ser más efectiva que la balsalazida o la mesalazina solas. Se necesitan estudios adicionales para determinar de manera clara los resultados que pueden esperarse.

  • Alergias (C)

    La evidencia preliminar es promisoria en indicar que los probióticos pueden ayudar al tratamiento de afecciones alérgicas, especialmente las relacionadas con la piel de los infantes. Muchos estudios han probado los probióticos en niños, adolescentes y jóvenes adultos. Alguna evidencia indica que los probióticos pueden ayudar a disminuir la inflamación causada por alergias. No obstante, los resultados de los estudios son mixtos en relación a las alergias por inhalación, tales como la rinitis alérgica (inflamación y descarga nasal).

  • Amebiasis (C)

    La combinación de una levadura probiótica (Saccharomyces boulardii) con antibióticos en el tratamiento de la amebiasis aguda (disentería amebiana) puede disminuir la duración de los síntomas. Se necesitan estudios adicionales para determinar recomendaciones de uso de probióticos en la amebiasis aguda.

  • Asma (C)

    La acupuntura de láser sumada a probióticos puede ayudar a prevenir los ataques de asma en niños de edad escolar que padecen de asma intermitente o asma ligera persistente. Se requiere mayor investigación en relación al uso de los probióticos considerados independientemente.

  • Infección bacteriana (C)

    Dado que la nariz es un depósito bacteriano, puede abrigar muchas variedades de bacterias con potencial de causar enfermedades. Existe evidencia limitada de que la suplementación probiótica pueda reducir la presencia de bacterias dañinas en el tracto respiratorio superior. Se requieren estudios adicionales para establecer esta relación, así como sus implicaciones con respecto a la salud.

  • Vaginosis bacteriana (C)

    Los supositorios vaginales que contienen probióticos pueden ser efectivos en el tratamiento o prevención de la vaginosis bacteriana. También puede ser benéfico ingerir yogurt enriquecido con Lactobacillus acidophilus. Sin embargo, no todas las aplicaciones de probióticos han demostrado beneficios. Se requiere investigación adicional antes de que se pueda concluir con certeza acerca de los tipos de probióticos y los métodos que conducen a resultados confiables.

  • Enfermedades cardiovasculares (C)

    Existe evidencia limitada de que los probióticos pueden ayudar en la reducción de la lipoproteína del colesterol de baja densidad (LDL o "malo") que es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, en personas con sobrepeso. Estos hallazgos son tentativos, por lo que se necesita evidencia adicional para sacar conclusiones ciertas.

  • Reducción de riesgo cardiovascular (fumadores/ateroesclerosis) (C)

    Un estudio indica que la suplementación probiótica podría reducir la presión arterial, así como algunos de los factores de riesgo bioquímicos para enfermedades cardiovasculares (leptina y fibrinógeno). Esto implica un posible efecto protector contra la ateroesclerosis. No obstante, se requieren estudios adicionales para confirmar tales efectos.

  • Colitis (colágena) (C)

    No existe evidencia suficiente para sacar conclusiones sobre el uso de probióticos en el tratamiento de la colitis colágena.

  • Estreñimiento (C)

    El uso de probióticos para el estreñimiento arroja resultados mixtos. Algunos estudios indican que pueden ayudar a reducir los síntomas en pacientes que padecen de estreñimiento de largo plazo. No obstante, otro estudio no demostró su efectividad en niños jóvenes. Se requieren más estudios para determinar qué formas de probióticos y vías de administración podrían ser efectivas contra el estreñimiento.

  • Diarrea (aguda) (C)

    Los probióticos pueden ayudar al tratamiento de la diarrea aguda. Una solución combinada de Saccharomyces boulardii y una fórmula probiótica de una solución de Escheruchua coli Nissle 1917 (EcN) ha demostrado una mejoría moderada en niños. No obstante, no todos los preparados probióticos pueden ser efectivos.

  • Diarrea (relacionada con el uso de antibióticos) (C)

    Aunque alguna información limitada apoya el uso de probióticos para el tratamiento y prevención de la diarrea relacionada con el uso de antibióticos, otros estudios no han encontrado beneficios. Aunque se considera que el uso de los probióticos es seguro y es una aproximación razonable para la diarrea relacionada con el uso de antibióticos, se requieren estudios de mayor tamaño y con mejor diseño para dar recomendaciones definitivas.

  • Diarrea (crónica, relacionada con el sobrecrecimiento bacteriano crónico) (C)

    Existe limitada evidencia que sugiera que los probióticos pueden ayudar en el tratamiento de la diarrea crónica relacionada con el sobrecrecimiento bacteriano. Se requieren estudios adicionales para ofrecer directrices sobre este uso.

  • Diarrea (Clostridium difficile) (C)

    Existe evidencia limitada que indica que los probióticos pueden reducir la reincidencia de Clostridium difficile posterior a terapia con antibióticos. Sin embargo, se requieren estudios adicionales para ofrecer directrices definitivas sobre este uso.

  • Infecciones de oídos (C)

    Las cápsulas probióticas (que contienen Lactobacillus rhamnosus GG y LC705, Bifidobacterium breve 99 y Propionibacterium freudenreichii JS) no protegen contra las infecciones de oídos en niños. Se requiere investigación adicional para confirmas estos hallazgos.

  • Encefalopatía hepática (pensamiento confuso debido a trastornos del hígado) (C)

    Hay hallazgos promisorios en estudios tempranos de encefalopatía hepática mínima. Tanto los probióticos como los prebióticos pueden llevar al mejoramiento de los síntomas y pueden ser una alternativa a la lactulosa para el tratamiento de esta afección en personas con cirrosis. Sin embargo, se requieren estudios adicionales para determinar el rol de los probióticos en esta afección.

  • Colesterol alto (C)

    Existe evidencia contradictoria de los efectos de productos lácteos enriquecidos con probióticos en la disminución de los niveles sanguíneos del colesterol total o de la lipoproteína de baja densidad ("colesterol malo"). Se requieren estudios adicionales.

  • Infecciones (complicaciones) (C)

    Existen resultados mixtos en relación a la habilidad que tienen los probióticos en la reducción de las complicaciones infecciosas de los tratamientos médicos. Se ha observado una incidencia reducida de infección en pacientes tratados por lesiones cerebrales, cirugía abdominal y trasplante de hígado. Otros estudios no han demostrado tal reducción en cirugías abdominales programadas a elección y pacientes en cuidados críticos.

  • Infecciones (rotavirus nosocomial) (C)

    Los niños que reciben leche de fórmula suplementada con Bifidophfilus pueden obtener protección contra la infección por rotavirus. Los resultados demostrados con el uso de Lactobacillus GG son mixtos en tanto que la evidencia preliminar indica que el L. rhamnosus no es efectivo. Algunos estudios indican una duración más corta de la diarrea, menos probabilidad de tratamientos largos y menores períodos de internación en el hospital con el suplemento de Lactobacilos GG, mientras que otros estudios indican que es inefectivo cuando se compara con los beneficios que proporciona la lactancia. Se requieren estudios adicionales para determinar el uso óptimo de probióticos en la infección por rotavirus nosocomial.

  • Enfermedad inflamatoria del intestino (C)

    No existe claridad acerca de si los probióticos pueden ayudar en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria del intestino. Los resultados de los estudios son contradictorios. Los resultados más promisorios se han dado con el uso de Saccharomyces boulardii, E. coli Nissle, probióticos, yogurt y altas dosis de probióticos. Se requiere investigación adicional para ofrecer recomendaciones.

  • Intolerancia a la lactosa (C)

    La suplementación de las leches de fórmula para niños con probióticos es una propuesta potencial para el manejo de las alergias a la leche de vaca, aunque la evidencia es conflictiva en determinar si mejora la digestión de la lactosa. Se requiere investigación adicional en esta área antes de que se pueda llegar a una conclusión.

  • Prevención de la enterocolitis necrotizante (C)

    Hay poca evidencia disponible sobre los efectos de los probióticos en la prevención de la enterocolitis necrotizante. Los resultados de los estudios son conflictivos, por lo que se requieren estudios adicionales para determinar la efectividad de esta aplicación.

  • Nutrición (C)

    La leche fermentada que contiene el probiótico L. johnsonii La1 puede mejorar el estado nutricional de personas ancianas. Se requiere investigación adicional para confirmar tales resultados.

  • Úlceras pépticas (C)

    La investigación preliminar indica que los probióticos pueden ayudar a prevenir las úlceras pépticas. Sin embargo, se requiere investigación adicional para determinar su efectividad terapéutica.

  • Neumonía (C)

    No hay evidencia suficiente para llegar a conclusiones contundentes. Se requiere mayor investigación.

  • Pouchitis (C)

    Existe limitada evidencia que indica que un preparado probiótico (VSL#3, que contiene lactobacilos, bífidobacterias, y Streptococcus salivarius subspecies thermophilus) puede ser efectivo para la prevención de la pouchitis. De manera notoria cuando se descontinúa el tratamiento, hay una recaída mientras que cuando se continúa aparentemente mantiene la remisión de la enfermedad y permite una mejor calidad de vida. No obstante, la suplementación con Lactobacillus GG ha arrojado resultados conflictivos en la prevención de reapariciones. Se requieren estudios adicionales para ofrecer recomendaciones concretas.

  • Prevención de parto prematuro (C)

    No existe suficiente evidencia para determinar si los probióticos pueden ayudar a la prevención del alumbramiento pretérmino y de sus complicaciones.

  • Artritis reumatoide (C)

    En un pequeño estudio se relaciona el Lactobacillus GG con una mejora subjetiva del bienestar y la tendencia en la reducción de los síntomas, aunque el hallazgo no es estadísticamente significativo. Se requieren estudios adicionales sobre los efectos de los probióticos en la artritis reumatoide.

  • Suplementación en infantes pretérmino y recién nacidos con muy bajo peso (C)

    Cuando se añade probióticos a la leche de fórmula o a la leche materna, puede promoverse un mayor crecimiento y conteos más altos de bacterias saludables en el intestino de infantes pretérmino. Incluso los probióticos pueden aumentar la respuesta inmunológica y mejorar la tolerancia a los alimentos. Sin embargo, se considera que el Lactobacillus GG puede ser inefectivo. Se requieren estudios adicionales para aclarar las directrices específicas del uso de probióticos en el cuidado de infantes pretérmino.

  • Candidiasis bucal (C)

    Evidencia preliminar indica que los quesos que contienen probióticos pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones bucales fúngicas (conocidas como candidiasis bucal) en personas ancianas. Se requiere investigación adicional en esta área.

  • Infección del tracto urinario (C)

    Estudios de preparados de Lactobacillus han arrojado resultados mixtos. La evidencia indica que una combinación de Lactobacillus rhamnosus GR-1 y L. fermentum RC-14 puede reducir las bacterias vaginales y la levadura potencialmente dañinas en mujeres saludables. Otros estudios no han encontrado beneficios en mujeres o infantes pretérmino. Se requieren estudios adicionales para determinar la efectividad de los probióticos contra las infecciones urinarias y del tracto urogenital.

  • Suplementación adjunta inmunización por vacuna (C)

    El Lactobacillus fermentum (CECT5716) puede aumentar los efectos protectores de la vacuna contra la influenza. Se requiere investigación adicional en esta área.

  • Candidiasis vaginal (infección por levadura) (C)

    No se ha estudiado de manera adecuada la utilización de probióticos en la prevención o tratamiento de las infecciones vaginales por levadura. Se requiere investigación adicional en esta área antes de poder sacar una conclusión.

  • Infección bacteriana (translocación) (D)

    La translocación bacteriana (paso de una bacteria desde el intestino hacia otras áreas del cuerpo donde pueden causar enfermedades) es una preocupación especial relacionada con las cirugías. Existe evidencia limitada que indica que la suplementación con probióticos no sería efectiva en la reducción de este problema.

  • Diarrea (pacientes con VIH bajo terapia antirretroviral) (D)

    La terapia probiótica es bien tolerada por pacientes infectados con el VIH que están bajo terapia antirretroviral, aunque puede ser inútil contra los síntomas gastrointestinales.

  • Fertilidad (D)

    Los probióticos han sido usados en la vagina inmediatamente después del retiro del oocito durante la fertilización in vitro, aunque parecen no tener efecto en la colonización vaginal o la tasa de embarazos en los ciclos de la fertilización in vitro.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

A menudo, los probióticos se encuentran en yogurt, leche y productos lácteos. Se recomienda precaución con pacientes sensibles o intolerantes a productos lácteos que contienen probióticos.

Efectos secundarios y advertencias

Se considera en general que los probióticos son seguros para el consumo humano. También se considera que su consumo en el largo plazo es seguro. Se han reportado pocos efectos secundarios.

Algunas personas experimentan producción excesiva de gases debido al efecto correctivo que los probióticos ejercen en el colon. Este hecho es específico de algunos pacientes y normalmente disminuye con el uso. Se recomiendan incrementos graduales de la dosis durante el tiempo para minimizar este efecto.

Las personas alérgicas a cualquier componente de un producto que contenga probióticos deben evitar la ingestión de probióticos; las personas con sensibilidad a la lactosa pueden sentir molestia abdominal al consumir productos lácteos que contengan probióticos. Se recomienda precaución cuando se usan probióticos en neonatos nacidos prematuramente o con deficiencia inmunológica.

Embarazo y lactancia

Aunque los probióticos parecen ser seguros durante el embarazo y la lactancia (cuando se consumen en productos lácteos o yogurt), se necesitan estudios adicionales para confirmar estos hallazgos. Se recomienda precaución cuando se usan probióticos en neonatos que nacieron de forma prematura o con deficiencias inmunológicas.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

No existe evidencia suficiente.

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

No existe evidencia suficiente.

Dosificación:

Adultos (18 años y mayores)

Los probióticos se encuentran disponibles en el comercio en forma de cápsulas, yogures, polvo y productos lácteos. Se han estudiado varias dosis, aunque se necesita más estudio para confirmar su efectividad. Los probióticos más comunes son los Lactobacillus, los Saccharomyces y los Bifidobacterium.

Para reducir los efectos secundarios cuando se ingieren antibióticos, se han tomado 100 gramos de una bebida de probióticos que contiene Lactobacillus casei, Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus, dos veces al día, en combinación con antibióticos. Se continuó con la toma de la bebida durante una semana luego de haber terminado la terapia con antibióticos.

Niños (menores de 18 años)

Se han estudiado varias dosis y cepas en niños. En niños de 3 hasta 24 meses se ha utilizado Saccharomyces boulardii durante seis días como tratamiento para la diarrea. En niños entre 2 y 47 meses se ha utilizado una solución de Escherichia coli Nissle 1917 (EcN), en dosis diarias. La dosis específica de EcN depende del peso del niño. También se ha utilizado la ingestión de una cápsula diaria de la cepa Lactobacillus rhamnosus GG (Culturelle, ConAgra Foods, Omaha, NE).Se necesitan estudios adicionales para confirmar la efectividad de esta dosis.

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.


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