¿Alivia la soya los sofocos de la menopausia?

Las conclusiones del estudio publicado en la revista Menopause se basan en el análisis de los datos de mujeres entre los 45 y los 55 años de edad que no estaban usando terapia hormonal y comían alimentos de soja por lo menos tres veces a la semana y que eran parte del sistema de salud del área de Washington y Seattle

Los investigadores encuestaron a las mujeres para determinar cuántos y qué tan graves y molestos eran los sofocos y los sudores nocturnos, los malestares y sudores nocturnos también se midieron a través de un monitor en la piel. Además, se realizó un análisis de orina donde se detectó que las mujeres producen equol, una sustancia que se metaboliza de la isoflavona de soya por una bacteria que se encuentra en el intestino.

¿Alivia la soya los sofocos de la menopausia?
| Foto: SHUTTERSTOCK

Las isoflavonas se metabolizan en el intestino e hígado y su efecto biológico dependería del propio metabolismo de cada mujer.

De las 357 participantes en el estudio, sólo 34% producían equol, y de entre estas quienes consumían más cantidad de soya tenían 76% menos de probabilidad de tener bochornos y sudores nocturnos en comparación con quienes ingerían menos cantidad de soya. Sin embargo, en las mujeres que no producen equol, la soya no hizo diferencia alguna en los síntomas de la menopausia.

El estudio encontró que hubo casi la misma cantidad de mujeres caucásicas y asiáticas productoras de equol (36% y 38%, respectivamente), sin embargo, las mujeres asiáticas son más propensas a producirlo, por lo que tomar un suplementos de equol, produzcan o no este compuesto, podría ayudar a potenciar el efecto de la soya y reducir sus malestares.

Los autores refieren que el efecto que tiene la soya en las mujeres que producen equol debe confirmarse por medio de estudios aleatorizados controlados, para realizar una recomendación definitiva. Además de que la medición de equol en la orina es una prueba que sólo se realiza en los centros de investigación, por lo que sería poco viable su generalización.

Las mujeres que están interesadas en incluir soya en su alimentación para combatir los sofocos pueden hacer su propio experimento incorporándola a su dieta. “Si no funciona entre cuatro a seis semanas, se puede asumir que probablemente no lo hará y se puede tratar llevar otro estilo de vida o incluso utilizar terapias médicas para controlar los bochornos”, destacó la Dra. Margery Gass, directora ejecutiva de la NAMS.

Bondades de la soya

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos destaca que la soya ha sido una parte de la dieta de los seres humanos por casi 5,000 años y, a diferencia de la mayoría de los alimentos vegetales, es rica en proteínas y se considera equivalente a alimentos de origen animal en términos de la calidad de la proteína que contiene.

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. reconoció que 25 gramos por día de proteína de soya puede reducir el riesgo de una cardiopatía. Los beneficios para la salud de los productos de soya pueden deberse a sus altos niveles de grasas poli insaturadas, fibra, minerales, vitaminas y bajo contenido de grasa saturada.

Además, las isoflavonas que se encuentran naturalmente en productos de la soya pueden desempeñar una función en la prevención de algunos cánceres relacionados con hormonas. La soya es una legumbre que contiene grandes cantidades de fitoestrógenos y es una de las mejores fuentes de isoflavonas. Las isoflavonas son muy parecidas a los estrógenos producidos por el cuerpo.

¿Qué es la menopausia?

La Oficina para la Salud de la Mujer en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. define la menopausia como el momento de la vida de una mujer en el que deja de tener el período menstrual y ya no puede quedar embarazada. Se trata de un cambio normal en el cuerpo de la mujer. La mujer sabrá que llegó a la menopausia cuando no haya tenido el período menstrual durante 12 meses consecutivos (y no haya ninguna otra causa, como embarazo o enfermedad, para este cambio). En la mayoría de las mujeres, esto sucede después de los 45 años de edad.

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