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Toma tus medicamentos como debes

Por Consumer Reports -
Toma tus medicamentos como debes

A menudo se lo cita como el “otro problema con los fármacos" que enfrenta el país. Una increíble cantidad de personas a quienes se les receta un medicamento no lo toman como lo indica su médico. Algunas personas nunca surten la receta. Otros dejan de tomar un fármaco antes de lo debido. Otros olvidan tomar algunas dosis. Y algunas personas toman mucho más o menos de lo que deberían.

Esta falta de “adhesión" o “cumplimiento" (como lo llaman los médicos) es en sí misma un problema médico sustancial. Genera hospitalizaciones y sufrimientos innecesarios, cientos de miles de muertes prematuras al año y decenas de miles de millones de dólares en costos de atención médica que pueden evitarse.

Los médicos y las compañías farmacéuticas (que tienen grandes intereses financieros en esta cuestión) han intentado resolver el problema durante décadas. Pero los estudios muestran poco progreso. La opinión general actual lo considera un problema mucho más complejo de lo que antes se creía, principalmente relacionado con comportamientos humanos difíciles de modificar y con los efectos secundarios de los medicamentos o con el miedo a dichos efectos. Además, el dinero juega un papel muy importante: millones de personas, todos los días, no pueden tomar sus medicamentos según lo indicado simplemente porque no pueden pagarlos.

Este informe incluye:

  • Algunos antecedentes del problema
  • Consejos sobre cómo hablar con su médico y farmacéutico acerca de sus medicamentos
  • Cómo y por qué convertirse en un paciente más responsable si toma medicamentos en forma regular

ANTECEDENTES

Aunque no hay estadísticas generales que definan cuántos adultos a quienes se les recetan medicamentos no los toman según las indicaciones médicas, la mayoría de los estudios indican que dichos adultos representan alrededor del 45 al 55% . No obstante, en una encuesta reciente a gran escala de casi 77,000 adultos, al menos tres cuartos de los individuos a quienes se les recetaron medicamentos en los 12 meses previos admitieron que no habían surtido una receta, se saltaron una dosis, olvidaron tomar un medicamento o tomaron una cantidad inferior a la recomendada.

Lo más preocupante son las personas con enfermedades crónicas. Por ejemplo, un estudio importante de historias clínicas de 17,000 personas que habían tenido un ataque cardíaco reveló que solo, aproximadamente, el 45% seguía tomando un medicamento denominado betabloqueante un año después del ataque. Los betabloqueantes disminuyen sustancialmente el riesgo de que se produzca otro ataque cardíaco y la muerte, y generalmente se los receta a todas las víctimas de ataques cardíacos. Un hallazgo sorprendente del estudio mostró que solamente el 70% estaba tomando un betabloqueante 30 días después del ataque, lo cual indica que el 30% nunca surtió la receta inicial, o bien dejó de tomar el medicamento en forma anticipada.

Otro estudio reciente de personas a quienes se les diagnosticó enfermedad de las arterias coronarias (arterias obstruidas) indicó que solo alrededor del 40% tomaba como correspondía tres medicamentos hoy ampliamente recomendados para dichos pacientes: un betabloqueante, una estatina para reducir el colesterol y un tipo de medicamento denominado inhibidor de la ACE.

En otros estudios se ha descubierto que del 25% al 50% de las personas con presión arterial alta, colesterol alto o diabetes dejan de tomar sus medicamentos según lo indicado en el transcurso de un año aproximadamente.

Las personas con afecciones de salud mental también son muy propensas al incumplimiento. En un estudio reciente realizado por investigadores de University of California (UC), San Diego, se descubrió que solamente el 40% de las personas que padecen esquizofrenia seguían su régimen de tratamiento con medicamentos.

¿POR QUÉ ESTO ES IMPORTANTE?

Las consecuencias del “incumplimiento" del tratamiento con medicamentos pueden ser graves. En uno de los estudios más completos hasta la fecha, de 31,455 sobrevivientes de ataques cardíacos de 66 años o más, aquellos individuos que no tomaron o que dejaron de tomar sus medicamentos para reducir el colesterol según lo indicado presentaron una tasa de muerte un 25% más alta una vez transcurridos solo dos años y medio. En el mismo estudio, aquellos que no tomaron los betabloqueantes según lo indicado presentaron, aproximadamente, un riesgo de muerte un 10% mayor.

En el mencionado estudio de UC, San Diego, el 35% de las personas con esquizofrenia que no tomaron sus medicamentos debieron ser hospitalizadas, en comparación con el 14% correspondiente a quienes sí los tomaron según lo indicado.

Grandes cifras se ven involucradas cuando se menciona el impacto financiero del incumplimiento: en términos de enfermedades prolongadas, costos médicos extras y ausentismo laboral. Las compañías farmacéuticas suelen hablar de $100,000 millones al año. Pero, en realidad, es muy difícil evaluar con precisión el impacto financiero. Sin embargo, no hay dudas de que es sustancial.

Las tres principales razones por las cuales las personas no toman los medicamentos según lo indicado son el costo, los efectos secundarios y la percepción de que los medicamentos no aportan beneficios.

En una encuesta a 1,001 adultos de 50 años o más realizada en 2006 por Consumer Reports Best Buy Drugs, el 14% informó que no compró los medicamentos debido al costo, y el 15% dijo que se había saltado dosis
debido al gasto de los medicamentos. Un cuarto de los encuestados no los tomaron debido a los efectos secundarios, y el 20% , porque no creían que el medicamento tuviera eficacia alguna.

También fue relevante que casi la mitad de los encuestados informaron haberle pedido, al menos, una vez al médico que les cambiara los medicamentos debido a razones relacionadas con el costo.

Un estudio publicado en 2004 en American Journal of Public Health y basado en encuestas realizadas a 4,264 personas de más de 50 años que tenían, por lo menos, una enfermedad crónica arrojó resultados similares: el 18% informó que redujo sus medicamentos debido al costo y el 14% informó que usaba menos medicamentos al mes de lo prescrito por su médico.

En los datos más recientes sobre este problema, obtenidos en agosto de 2007, una de cada cinco personas de edad avanzada inscritas en planes de beneficio de medicamentos de Medicare (Parte D) no había surtido una receta o se había demorado en hacerlo debido a los costos en 2006. El hallazgo surge de una encuesta realizada a 16,000 personas de edad avanzada.

COMPORTAMIENTOS ARRAIGADOS

Otras dos encuestas recientes (una de casi 77,000 adultos y la otra de 1,000 adultos) se centraron más en las razones de “actitud" o de comportamiento al analizar el incumplimiento. En la encuesta más pequeña, el miedo a los efectos secundarios estaba muy extendido: el 70% dijo estar “muy preocupado" por los efectos secundarios a largo plazo de los medicamentos de venta con receta. En la encuesta mayor, el 30% informó que no tomaba los medicamentos según lo indicado debido a razones de comportamiento. Estas razones incluían:

  • “No creí que necesitara el medicamento".
  • “No creí que el medicamento me estuviera ayudando".
  • “Los síntomas desaparecieron".
  • “Me sentí mejor".
  • “El medicamento me daba náuseas".

Las encuestas también coincidieron en que de un cuarto a la mitad de las personas que no toman sus medicamentos según lo indicado no se lo informan al médico.

Los médicos están de acuerdo en el alcance del problema y en las razones por las cuales las personas no toman su medicamentos según lo indicado. En una encuesta, el 71% de los médicos estuvo de acuerdo con la siguiente declaración: “Mis pacientes no pueden pagar todos los medicamentos". El 62% estuvo de acuerdo con la declaración: “Mis pacientes toman tantos medicamentos que les cuesta tomarlos todos como corresponde". Y el 26% estuvo de acuerdo con la afirmación: “Mis pacientes creen saber mejor que yo lo que es bueno para ellos".

El incumplimiento también se debe sustancialmente a que muchas afecciones crónicas tienen pocos síntomas o no tienen síntomas. En esos casos, tomar diariamente una píldora que podría tener efectos secundarios puede efectivamente parecer algo irracional.

Los dos casos citados con más frecuencia son la presión arterial alta y el colesterol alto. La mayoría de las personas que padecen una de estas dos afecciones (a diferencia de quienes sienten dolor o tienen asma, alergias o depresión) ni siquiera notan los efectos de saltarse dosis o de no tomar sus píldoras. Y los efectos de no tomar el medicamento no serán evidentes hasta que se produzca un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Como los médicos frecuentemente se quejan, decirle esto a un paciente es una cosa, pero otra muy diferente es hacer que el paciente modifique su comportamiento si presenta efectos secundarios causados por un medicamento o si no puede pagarlo.

CÓMO SER MÁS RESPONSABLES

Tomar sus medicamentos según lo indicado puede ser una de las decisiones de salud más importantes de su vida. Ello puede ahorrarle molestias, dolores, incapacidades y gastos de atención médica innecesarios. Además, puede prolongarle la vida, y en algunos casos, por muchos años.

Hay mucho que la sociedad y el sistema de atención médica pueden y deben hacer para solucionar el problema del incumplimiento, especialmente en lo que concierne al costo de los medicamentos. Pero el cambio de comportamiento por parte de los consumidores/pacientes (y médicos) es fundamental.

El cambio más importante es adquirir el firme hábito de:

  • Hablar en detalle con su médico y/o farmacéutico acerca de cualquier medicamento que usted tome: su acción, su importancia para la salud en el corto y largo plazo, cómo tomarlo, los posibles efectos secundarios y cómo sobrellevarlos. Si su médico parece apurado o reacio a tratar estos temas, pregúntele si es posible concertar una cita destinada a que usted pueda entender mejor sus medicamentos y a consultar sus preocupaciones.
  • Comunicarse con su médico o su consultorio si se presentan efectos secundarios intolerables o si no puede pagar sus medicamentos, o tiene problemas para tomarlos según lo indicado.

En cuanto al costo, su médico y farmacéutico pueden escoger un medicamento sustituto menos costoso (uno genérico, por ejemplo) que sea igual de eficaz. Si no se puede optar por un medicamento menos costoso, la mayoría de las compañías farmacéuticas tienen planes de asistencia que suministrarán medicamentos gratis o que subsidiarán su costo para quienes tienen ingresos modestos o bajos. (Consulte nuestro informe titulado “Programas de asistencia para medicamentos de venta con receta" en CRBestBuyDrugs.org).

No obstante, recuerde que numerosos estudios coinciden en que los médicos, en el momento de recetar medicamentos, no tienen en cuenta el costo de los fármacos ni la cobertura del seguro del paciente. De hecho, muchas veces son reacios a mencionar problemas económicos. En consecuencia, esto depende de usted.

No se muestre reacio. Pregúntese: “¿Qué prefiero: sentir vergüenza al decirle al médico que no puedo pagar un medicamento o arriesgar mi salud porque no puedo tratar el tema?"

Además, sea honesto y sincero con su médico sobre sus miedos y cualquier aspecto de su estilo de vida que pudiera ser un obstáculo para tomar un medicamento según lo indicado. Como lo indican los resultados de la encuesta mencionada, la mayoría de las personas les temen a los efectos secundarios. Si su médico y farmacéutico saben que usted siente miedo particularmente a esto, pueden ayudarlo a solucionar el problema, por ejemplo, llamándolo periódicamente para su control.

Le sugerimos que haga una lista por escrito de todos los problemas que desee tratar con su médico cada vez que lo visite en su consultorio. Incluya una explicación de los problemas que tuvo o tiene con sus medicamentos. También registre por escrito los efectos secundarios. Las pocas horas al mes que dedique a tomar estas notas contribuirán en gran medida para que sus visitas al médico sean más productivas. (Además, actualmente muchos médicos reciben consultas por correo electrónico, una buena manera de informar los efectos secundarios de los medicamentos).

Más importante aún es que cada médico que consulte sepa cuáles son todos los medicamentos que usted toma. Las interacciones entre los medicamentos son ahora un problema frecuente y grave, dado que una mayor cantidad de personas (y especialmente personas de edad avanzada) toman muchos medicamentos para afecciones crónicas. Y este problema va de la mano de la falta de cumplimiento. Debido a que las interacciones entre los medicamentos aumentan el riesgo de efectos secundarios, las personas toman uno o más medicamentos de menos o dejan de tomarlos.

No deje de hablar con el médico también sobre los aspectos culturales si usted pertenece a un grupo minoritario. Esto ha surgido como un
importante impedimento para cumplir con un tratamiento con medicamentos. Por ejemplo, las encuestas muestran el estigma generalizado que entre latinoamericanos significa tener una enfermedad mental. En la comunidad latina, esto lleva a rechazar el tratamiento farmacológico de la depresión, la esquizofrenia y todo otro trastorno psiquiátrico.

BUSQUE INFORMACIÓN ESCRITA, ¡Y LÉALA!

Hablar con su médico es fundamental, pero también le recomendamos con énfasis que dedique tiempo (no hace falta mucho tiempo) a leer sobre sus medicamentos y, especialmente, sobre los posibles efectos secundarios.

Esto es mucho más fácil en la actualidad. Puede encontrar muchísima información sobre medicamentos de venta con receta en Internet, simplemente haciendo clic.

El sitio web FDA.gov, de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), es una fuente primordial y valiosa, como también lo son medlineplus.gov y CRBestBuyDrugs.org. Sugerencia: no visite los “enlaces patrocinados" de la mayoría de las páginas sobre medicamentos en los principales motores de búsqueda; en general, son financiados por compañías farmacéuticas.

Lamentablemente, en general los médicos no entregan información por escrito sobre los medicamentos que recetan. Los farmacéuticos sí lo hacen, y es importante leer ese material. Pero no es tan útil como debería, ya que en parte esto está controlado por las compañías farmacéuticas (que tienden a restar importancia a los posibles efectos secundarios) y, además, ese material puede no estar tan actualizado como la información que se puede encontrar en Internet.

Otra probada y confiable fuente de información son los libros sobre píldoras, disponibles en librerías y en muchas farmacias. Puede comprar uno que haya sido publicado o actualizado en el último año o en los últimos dos años. Incluso en ese caso, le sugerimos que complemente la información de los libros con la que puede encontrar en los sitios web.

Finalmente, en la actualidad abundan los aparatos que ayudan a tomar medicamentos. Hay dispositivos electrónicos disponibles, que le ayudan a recordar cuándo tomar sus píldoras, en la mayoría de las grandes farmacias y tiendas de artículos electrónicos. Esencialmente, son sofisticadas alarmas que pueden programarse para que le avisen cuándo es el momento de tomar cada píldora. Algunos de estos dispositivos vienen junto con los mismos envases de píldoras. La mayoría cuesta entre $30 y $50. El sitio web e-pill.com tiene enlaces a una variedad de estos productos.

Nosotros no hemos investigado formalmente estos dispositivos electrónicos, por lo cual no estamos en condiciones de afirmar si son útiles o no. De hecho, dichos dispositivos no serían útiles si usted no usara dispositivos electrónicos de manera regular o si tuviera alguna discapacidad que le impidiera usarlos. En ese caso, un tradicional pastillero no electrónico de plástico también puede funcionar.

SERIE GUÍA PARA EL COMPRADOR SOBRE MEDICAMENTOS DE VENTA CON RECETA

Esta serie es una producción de Consumers Union y Consumer Reports Best Buy Drugs, un proyecto de información pública que se financia mediante subsidios de la Fundación Engelberg y de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud. La dirección del sitio web gratuito del proyecto en Internet es www.CRBestBuyDrugs.org.

Este informe no debe considerarse un sustituto de la consulta con un médico o con un profesional de la salud. Su intención es mejorar la comunicación con el médico, no reemplazarla. Ni la Biblioteca Nacional de Medicina ni los Institutos Nacionales de Salud son responsables por el contenido ni por los consejos que aquí se ofrecen.

 

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