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Ejecuciones hipotecarias amenazan la salud

Por Jenifer Goodwin, Reportero de Healthday -

Las personas que se retrasan en los pagos de las hipotecas están más deprimidas, se preocupan sobre la comida y no toman sus medicamentos

JUEVES, 20 de octubre (HealthDay News) -- Un estudio reciente halla que retrasarse con los pagos de la hipoteca resulta nocivo más allá de la economía, ya que el estrés y la carga financiera que esos problemas conllevan también pueden dañar la salud física y psicológica.

Los investigadores examinaron los datos recolectados en 2006 y 2008 sobre casi 2,500 estadounidenses que participaron en el Estudio sobre la salud y la jubilación, una muestra nacionalmente representativa de los estadounidenses mayores de 50 años. Los datos incluyeron preguntas sobre la salud general, la salud psicológica, los ingresos y si se habían atrasado dos o más meses en los pagos de la hipoteca.

Las personas que informaron haberse atrasado con la hipoteca entre 2006 y 2008 reportaron más síntomas depresivos, más inseguridad alimentaria y eran más propensas a decir que no tomaban los fármacos recetados según las indicaciones debido al costo.

"Las personas hacen cambios malsanos para intentar pagar la hipoteca", señaló la autora del estudio Dawn Alley, profesora asistente de epidemiología y salud pública de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland. "Creemos que es un problema muy grave".

El informe aparece en la edición en línea del 20 de octubre de la revista American Journal of Public Health.

En los últimos años, el número de ejecuciones hipotecarias comenzó a aumentar junto con el colapso de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera. Para 2009, 2.2 por ciento de todas las viviendas de EE. UU., o sea más de 2.8 millones de propiedades, se hallaban en alguna etapa de mora, según la información de respaldo del estudio. Las personas mayores de 50 años conformaban alrededor de una cuarta parte de las moras y las ejecuciones, señaló Alley.

En el estudio, los investigadores controlaron los factores demográficos, las conductas de salud, las enfermedades crónicas, las deudas y los ingresos.

Entre los 68 participantes que tenían moras en la hipoteca, el 22 por ciento desarrollo síntomas depresivos elevados en el periodo de dos años, frente a tres por ciento de los no morosos, hallaron los investigadores.

Alrededor del 28 por ciento de los que estaban atrasados en los pagos de la hipoteca reportaron inseguridad alimentaria, o sea que les preocupaba no tener suficiente comida, frente al cuatro por ciento del grupo de los no morosos.

Alrededor del 32 por ciento de los que estaban atrasados con la hipoteca dijeron que no se tomaban sus medicamentos según las indicaciones debido al costo, frente a cinco por ciento de los que podían pagar la hipoteca.

"La depresión, no tomar medicamentos y no gastar suficiente dinero en comida nutritiva pueden agravar afecciones de las que ya se sufre", advirtió Alley.

Algunos estados fueron más afectados que otros, como California, Arizona, Nevada y Florida, y conforman el 51 por ciento de las solicitudes de ejecución de las hipotecas de 2008, según otro nuevo estudio sobre el impacto de las ejecuciones hipotecarias sobre la salud que aparecerá en la revista Nursing Outlook.

En ese estudio, investigadores de la Universidad de Pensilvania encuestaron a 800 residentes de esos estados, y hallaron que los propietarios de vivienda morosos o con ejecución hipotecaria tenían una peor salud mental y más síntomas de mala salud que los arrendatarios y los propietarios sin atrasos.

Aunque gran parte del enfoque ha sido sobre lo que las ejecuciones hipotecarias provocan en cuanto a la salud financiera de una familia, hay que prestar más atención al impacto de una ejecución inminente sobre la salud mental y general, señaló Rebecca Cohen, asociada principal de investigación del Center for Housing Policy (Centro de Políticas de la Vivienda), una organización de investigación sin fines de lucro.

"Los hallazgos corroboran absolutamente todo lo que hemos aprendido respecto a los impactos de los desafíos para la asequibilidad y la inestabilidad de la vivienda sobre la salud de las personas, tanto mental como física", aseguró Cohen. "Es un problema de falta de recursos y de las opciones que la gente elige para distribuir unos recursos escasos. Si tiene dificultades para pagar la hipoteca, quizás tenga dificultades para pagar los medicamentos o comprar comida sana".

La investigación halló que las personas con bajos ingresos y las minorías eran más propensas a tener moras. Para algunos, perder la vivienda conlleva la amenaza de quedarse sin techo, lamentó Cohen.

"Muchas personas terminan viviendo con familiares o amigos por unos meses si no tienen otro lugar a dónde ir, una situación que no es fácil", comentó. "El próximo paso es vivir en un coche o un refugio, e intentar enfrentarse a lo que eso significa. Averiguar cómo prepararse para el día de trabajo en ese ambiente, cómo llevar a los niños a la escuela y no interrumpir su educación".

Aunque la investigación era sobre personas mayores de 50 (en 2004), los investigadores dijeron que esperarían que las personas más jóvenes se enfrentaran a un estrés y a unos impactos de salud similares.

Más información

El Center for Housing Policy ofrece información sobre cómo prevenir una ejecución hipotecaria, y recursos para las personas que se enfrentan a esa situación.

También puede visitar el Departamento de la Vivienda y el Desarrollo Urbano (HUD) de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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