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Virus Marburg, ¿el nuevo Ébola?

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Virus Marburg, ¿el nuevo Ébola?
CRÉDITO: CDC

Un radiólogo de 30 años murió en Kampala, la capital de Uganda, el 28 de septiembre, víctima de una terrible fiebre hemorrágica causada por el virus Marburg, un gérmen primo hermano del Ébola que aniquila al organismo en pocos días. ¿Estamos ante el comienzo de una era de feroces epidemias?

Las autoridades de salud del país ubicado en el este de África informaron que la agonía del hombre duró 11 días en los cuales sufrió de temperatura extrema, diarrea, vómitos y sangrados imposibles de imaginar.

El Marburg (en la foto arriba invadiendo el tejido de un pulmón infectado) se registró por primera vez en 1967, en un brote que afectó a las ciudades alemanas de Marburg (de ahí tomó el nombre el virus) y Frankfurt; y a Belgrado, la capital de la vieja Yugoslavia. Causó 31 infecciones y 7 muertes entre científicos que manipularon tejidos de monos infectados.

Los monos habían sido traídos de África, en donde se desataron brotes de Marburg en Rhodesia y Zimbabwe en 1975. Las epidemias más recientes ocurrieron en Uganda y Holanda entre 2008 y 2012. Hasta este nuevo caso fatal, el Marburg había permanecido en silencio.

Ahora, hay 80 personas en Kampala en cuarentena —todas estuvieron en contacto con la víctima— en espera de un posible diagnóstico. 

Este virus, junto con Ébola y otros cinco microorganismos, pertenece a la familia de los filovirus: todos causan fiebres hemorrágicas graves con una alta tasa de mortalidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) los considera "Patógenos del Grupo 4 de Riesgo", es decir de máxima peligrosidad. Bajo las leyes de bioseguridad de Estados Unidos, se los define como "Agentes Selectos", es decir, tanto pueden generar una epidemia mortal como ser usados para ataques bioterroristas.

¿Es la reciente muerte en Uganda un caso aislado?

la doctora Katendi Changula, experta en fiebres hemorrágicas de la Universidad de Zambia, investigó las raíces de estos virus en la África profunda, y concluyó en un artículo publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos que los filovirus pueden seguir apareciendo en regiones en las que aún no se han manifestado, como está ocurriendo este año con la explosión de Ébola en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Changula enfatiza en su trabajo que crear infraestructura sanitaria para poder aislar a los pacientes y mantenerlos hidratados y con los signos vitales balanceados hasta que el mismo organismo erradique al virus es vital para frenar la epidemia. 

Como su hermano el Ébola, el Marburg puede alcanzar una mortalidad que va del 25 al 88 por ciento. Los síntomas son idénticos e igual de virulentos.

Y, al parecer, a ambos los disemina sin piedad el murciélago de la fruta, que en sus migraciones del este a oeste del continente, y viceversa, va dejando el virus a su paso.

Hasta el momento no existe una vacuna que lo prevenga o una medicina que lo elimine. La más reciente esperanza la dio en agosto la compañía canadiense Tekmira Pharmaceuticals, cuando anunció el cercano inicio de pruebas en humanos con una droga terapéutica que ayudó a un grupo de simios a superar la infección por Marburg. 

 

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