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Fiebre del Valle: silenciosa y fatal

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Fiebre del Valle: silenciosa y fatal
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Una enfermedad incurable hace que los habitantes de algunos lugares como el Valle de San Joaquín, respiren con miedo. La cifra anual de casos en el país sobrepasa los 20 mil, y está creciendo a un ritmo alarmante en el suroeste estadounidense.

En Avenal, un pequeño pueblo de 14,000 habitantes del Valle de San Joaquín, California, las ráfagas de viento trasladan las esporas de un hongo diminuto que crece en su suelo y que causa Coccidioidomicosis o Fiebre del Valle. Esa es la zona más caliente de la preocupante enfermedad.

Seis estados del suroeste se ven afectados y también México, pero en Avenal, el mal ha cambiado la vida de muchas personas. Allí, nadie sabe cuándo va a enfermar ni cómo cuidarse, porque incluso a través de mascarillas o pañuelos, puede filtrarse una sola espora del hongo y provocar la Coccidioidomicosis.

María Eugenia Peña murió hace seis años después de contraer la enfermedad, tenía 39 años y estaba embarazada. Su hijo Osvaldo, quien dirige el café con su hermano, dijo a un cronista de BBCMundo que cada vez que tiene un dolor de cabeza piensa si va a ser la próxima víctima.

Y muchos otros habitantes de Avenal contaron lo doloroso que es vivir con la enfermedad, que todavía no tiene cura. “Nunca podré deshacerme del virus”, dice María García. "Hay momentos en que me despierto y siento mucho dolor. Es como la peor peste que he tenido", añade. Ella contrajo la Fiebre del Valle hace 10 años.

Algunos padres están pensando en irse del lugar después de que su familia ha enfermado, como Jim McGee, cuyos tres hijos contrajeron la fiebre. A uno de ellos, se le extendió al cerebro, causándole desmayos y mareos.

Jim, quien hace 18 años que vive en Avenal, ha tenido más suerte que sus hijos, pero vive con miedo. "Siempre es una fuente de temor. ¿Esta cantidad de polvo que estoy respirando va a causarme la Fiebre del Valle o no? Aquí todo el mundo vive con ese temor", declaró.

Muchos de los niños pequeños de Avenal llegan enfermos al Hospital de Niños del Centro de California. Allí tenían solamente 4 casos de Fiebre del Valle en 2001, pero creció a 61 en 2012.

Aunque las dos principales áreas endémicas son el Valle de San Joaquín y el sur de Arizona, las cosas podrían estar cambiando, dijo Ben Park, de los CDC: "este año se identificaron casos en partes del este del estado de Washington, en el extremo noroeste de los EE.UU" señaló.

  • ¿Cómo es la enfermedad causada por el hongo?

Descripta por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) como una enfermedad silenciosa, produjo 22,401 nuevas infecciones en los EE.UU en 2011, sobre todo en el suroeste, diez veces más que en 1998.

Aunque dos tercios de las personas infectadas no presentan síntomas y la enfermedad no es contagiosa, cerca de 160 personas mueren cada año, cuando las esporas se extienden a los pulmones o al cerebro.

"Por lo general, sigue su curso durante un mes, pero uno de cada 20 pacientes desarrolla neumonía, que puede ser de leve a grave. Y en uno de cada 100 casos, la infección se propaga fuera del pulmón, más comúnmente a los huesos, el cerebro o en la piel. Entonces es potencialmente mortal o al menos, altera la vida", dijo James McCarty, del Hospital de California.

  • Silenciosa y fatal

McCarty y otros expertos en el tema, creen que el número real de enfermos puede ser de hasta 150,000 personas, porque muchos no saben que la tienen, e incluso los médicos pueden llegar a no diagnosticarla.

La Fiebre del Valle no es fácil de tratar: los medicamentos anti-hongos están disponibles para los casos graves, pero algunos pacientes no responden y los síntomas pueden tardar años en desaparecer, o nunca se van del todo y pueden volver a activarse. Algunos pacientes se deben tratar con medicamentos de por vida, a un costo financiero paralizante.

El Profesor John Galgiani ha estudiado la enfermedad durante 30 años y fundó el Centro de la Fiebre del Valle en la Universidad de Arizona, en Tucson, declaró que una sola espora puede causar el mal, y que las personas pueden infectarse de la manera más improbable: la esposa de un científico en el área de la Bahía de San Francisco, lo consultó para curarse después de haber enfermado tan sólo por sacudir los jeans que llevaba puestos en un viaje al Valle de San Joaquín.

Y la búsqueda de la vacuna ha estado plagada de problemas, sobre todo debido a la falta de presupuesto.

Por ahora, en Avenal, seguirán respirando con miedo, sobre todo, en los días que hay viento.

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