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La dieta de la grasa marrón

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La dieta de la grasa marrón
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Es un plan de alimentación que pretende activar la grasa almacenada en el cuerpo con el fin de incrementar la quema de calorías y así perder peso. Dura 4 semanas en las cuales hay que alternar el consumo de carbohidratos con el de proteínas. También aconseja hacer entrenamiento con pesas.

La nutricionista Gina Gómez, del equipo de HolaDoctor, explica que la llamada “Dieta de la revolución de la grasa marrón” fue creada por el doctor James R. Lyons, miembro de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica. Este apasionado del ejercicio y la nutrición publicó el libro The Brown Fat Revolution en 2009. 

En el libro se detalla el plan de alimentación basado en que no toda la grasa del cuerpo es dañina, y que en los mamíferos existen dos clases de grasa: la blanca o amarilla y la parda o marrón. La grasa blanca es la preponderante y permite almacenar energía. La marrón se encuentra en mayor proporción en los bebés, aunque según algunos estudios, perdura en la etapa adulta. 

Esta grasa marrón es un tejido que consume energía para aumentar la temperatura corporal, por lo tanto si se incrementa su proporción en el cuerpo, es posible acelerar el metabolismo y con ello perder peso. Lyons afirma que en las mujeres mayores de 30 años, las alteraciones hormonales perjudican el aspecto de la piel, pero se puede mejorar con un incremento de la grasa parda. 

¿Cuánto peso se puede perder?

La dieta propuesta por Lyons asegura que ayuda a disminuir el apetito, y por eso se pueden bajar entre 10 y 12 libras (4.5 a 5.5 kg) en 4 semanas. El autor indica que Michelle Obama tiene una excelente figura y una piel privilegiada, dada por una adecuada composición de grasa parda.

¿En qué consiste?

El programa toma 4 semanas durante las cuales se recomienda comer 6 veces al día Se debe alternar entre una dieta alta en carbohidratos y una dieta rica en proteínas. 

Los días que se comen carbohidratos conviene elegir los “buenos” o complejos ya que se digieren más lentamente, evitando la formación de grasa amarilla. Su principal fuente son los vegetales, las frutas, los cereales integrales y las semillas como nueces y almendras. De paso, contribuyen a dar mayor saciedad y evitan comer de más. Hay que evitar los carbohidratos “malos” o de rápida absorción como las harinas refinadas, los azúcares, la papa y el pan blanco.

Los días que se consumen proteínas se aconsejan las carnes magras como lomo, filete o pierna. Siempre se deben combinar con vegetales para aumentar el aporte de fibra y así lograr mayor saciedad. Lyons advierte que el consumo exagerado de proteínas puede desencadenar mayor producción de grasa amarilla, que dificulta la baja de peso, acelera el envejecimiento y provoca malestar general. 

Las grasas recomendadas en el plan son las que llama “buenas”, como las semillas, nueces, almendras, pistachos, cacahuates y aceite de oliva. El autor sugiere que su consumo puede desarrollar y mantener la grasa marrón. 

El ejercicio es un elemento importante en este plan de alimentación. Propone programas de entrenamiento para diferentes edades, a partir de los 30 y los 50 años, y las rutinas enfatizan el ejercicios de fuerza utilizando peso en lugar de actividades aeróbicas. 

Pros

  • Estimula el consumo de vegetales y carne magra. 
  • Evita el consumo de endulzantes. 
  • Promueve el ejercicio.

Contras: 

  • No es una dieta personalizada.
  • No existen suficientes estudios científicos sobre la grasa parda y la pérdida de peso.
  • Es difícil de llevar porque limita muchos alimentos. 
  • Implica tiempo para cocinar.
  • Puede ser de alto costo, ya que recomienda alimentos libres de conservantes y colorantes.
  • Limita el ejercicio cardiovascular.

 

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